El deseo de Mauricio Macri, los traspiés de Javier Milei y un balotaje que se consolida
Pasada la espuma post PASO, hay una noción que se empieza a consolidar en el mundo político y es que la posibilidad de un triunfo de Javier Milei en una primera vuelta parece cada vez más difícil. Surge de la evidencia de encuestas que dejaron de ser una herramienta fiable pero que permite mostrar tendencias. Ni en el búnker de Unión por la Patria ni en el de Juntos por el Cambio tienen encuestas que lo muestren al conservador libertario rondando el 40% de los votos. Y mucho menos sacando 10 puntos de ventaja sobre el segundo.
La otra noción que se consolida es que hoy Sergio Massa está mejor posicionado que Patricia Bullrich para ingresar en esa eventual segunda vuelta. No solo lograría capturar los votos de Juan Grabois sino que también subiría unos puntos más. La exministra de Seguridad, por su parte, perdería unos puntos aunque sin que signifique un derrumbe. Una encuestadora la pone a 4 puntos del ministro de Economía, otras a 6 o 7.
“Faltan más de 40 días, es mucho todavía”, analiza uno de esos encuestadores, relativizando la fotografía que muestra hoy el panorama. Final todavía muy abierto. La pregunta que surge entonces es de dónde puede crecer cada uno de los principales candidatos.
Milei, en ese sentido, estaría mostrando una doble realidad. Por un lado, cierta rigidez para expandir su universo de votantes en la primera vuelta. El efecto exitista y de votar a ganador no se estaría viendo en grandes dimensiones. Y si no se vió en las primeras semanas post PASO es difícil creer que eso pueda aparecer más cerca de la elección.
Pero por el otro lado, de los tres principales contendientes es el que mejor le va ante la pregunta de si “podría votarlo”, que es lo que lo vuelve el candidato con mayores expectativas de ganar un balotaje. ¿Qué pasa en el medio? Los núcleos de los votantes de los polos que protagonizaron la política la última década se mantienen sólidos y defienden sus tercios. Allí tiene que morder Milei para seguir creciendo.
El problema es que el diputado de La Libertad Avanza está teniendo una campaña mucho más difícil que la previa a las PASO, porque se volvió el centro de atención y empezó a mostrar falencias. No solo entre lo que dice él y sus dirigentes, sino en cómo lo ve el mundo financiero que es el que supuestamente vendría a darle auxilio para avanzar con la dolarización.
Esta semana, por ejemplo, Darío Epstein reconoció que no iban a poder dolarizar sin dólares mientras Milei un día después siguió hablando de ese proyecto como una posibilidad. Juan Nápoli, candidato a senador por la Provincia, planteó que lo de eliminar el Banco Central era más una frase de campaña que una realidad pero el presidenciable siguió con esa diatriba ante empresarios.
La semana terminó con otros dos traspiés de Milei. Por un lado, la revista The Economist, faro de referencia para el mundo financiero y empresarial, lo entrevistó y sacó un muy duro editorial en el que concluye que “poco en Milei sugiere que sea el salvador que la Argentina necesita”. Destaca que sus ideas económicas son liberales, pero lo tilda de “intemperante, imprudente y extravagante”, dice que “sus políticas están mal pensadas”, que “tendría dificultades para gobernar” y que “carece del temperamento correcto para negociar con el FMI”.
Y por el otro, el balance de la gira de Epstein y Nápoli por Nueva York habría dejado una mala sensación en los banqueros y financistas con los que hablaron. “No tienen idea qué hacer, no pudieron explicar la dolarización y trataron de decirle a cada uno lo que quería escuchar”, es el comentario que circulaba este sábado en aquellos con contactos en Wall Street.

Encima pasó de celebrar que Elon Musk lo había elogiado en una respuesta a un tuit del polémico periodista Tucker Carlson (que llegó a la Argentina para entrevistarlo), a bancar teorías conspirativas para explicar porqué después lo terminó borrando.
Los contendientes I: Sergio Massa apuesta al peronismo
Mientras tanto, Bullrich y Massa intentan contener y expandir esos núcleos de votantes para pelear por un lugar en el balotaje. El ministro de Economía apuesta a que la estructura del peronismo, como pasó en las generales de 2021, lo ayude a levantar la performance. Ayer tuvo una muestra de eso con un masivo acto en Tucumán, acompañado por gran parte de la dirigencia de Unión por la Patria. Solo faltaban Alberto Fernández y Cristina Kirchner.
Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Wado de Pedro, Juan Manzur, Gerardo Zamora, Gildo Insfrán, Ricardo Quintela, Raúl Jalil, Sergio Uñac, Gustavo Bordet, Sergio Ziliotto, Alicia Kirchner, Pablo Moyano, Héctor Daer, Emilio Pérsico, entre otros, se codeaban en las diferentes imágenes que transmitieron para mostrar un movimiento unificado. Todos se juegan mucho en sus territorios, la duda es si se salvarán solo o trabajarán para el conjunto.

Massa necesita que el aparato peronista funcione a todo motor, sobre todo en el norte argentino y en el conurbano bonaerense. Son sus dos bastiones donde Milei sorprendió y le mordió su base electoral.
Necesita también el ministro-candidato dar buenas noticias económicas, algo cada vez más difícil en este contexto. Después del fiasco del bono, que la mayoría de esos gobernadores que estaban en Tucumán no acompañaron y que parte de los gremios están absorbiendo en sus paritarias, Massa planea anunciar un nuevo piso para el pago del Impuesto a las Ganancias. “Está (Guillermo) Michel trabajando en cómo beneficiar a la mayor cantidad de trabajadores”, se limitan a responder desde el ministerio mientras crecen los rumores de que el anuncio sería inminente y que el nuevo piso podría ir de uno a dos millones de pesos. “Pequeña” diferencia para una medida con claro tono electoralista.
Los contendientes II: Patricia Bullrich y el dilema Macri
Bullrich espera empezar a transitar un camino virtuoso desde esta noche, con el resultado de la elección de Santa Fe. Estará junto a Maximiliano Pullaro, candidato a gobernador que en las PASO tuvo el respaldo de Horacio Rodríguez Larreta (que también estará presente). Todos ellos, junto a Carolina Losada, esperan poder mostrar otra imagen de unidad después de las traumáticas primarias.
Para que el triunfo sea total, Juntos por el Cambio necesita que Pablo Javkin sea reelecto en Rosario y que la lista de diputados que encabeza Clara García terminé superando a la del gobernador saliente Omar Perotti. La importancia de esa elección la dejó en claro la propia Bullrich cuando esta semana llamó a votar por la viuda de Miguel Lifschitz. Curiosidades de la política argentina: la titular del PRO pidiendo el voto por una dirigente del Partido Socialista. Necesita esos votos santafesinos Bullrich también el 22 de octubre.

Después de Santa Fe, en otras dos provincias tiene la mirada puesta JxC. El domingo próximo se vota en Chaco, donde Leandro Zdero ganó las PASO en junio y superó por 5 puntos a Jorge Capitanich. La elección aparece peleada y la duda será si alguno supera el 45% que se necesita para ganar en primera vuelta. Si no, habría balotaje el 8 de octubre, instancia que no se utiliza en Chaco desde 1995 (primera y única vez, cuando la ganó el radicalismo con Ángel Rozas).
El 24 de septiembre será el turno de Mendoza, y allí Bullrich también espera celebrar junto a Alfredo Cornejo. Sin embargo, la elección está más difícil de lo que se esperaba, con Omar de Marchi como un duro rival. Nada será fácil en el camino de Juntos por el Cambio a octubre.
En caso de ganar las tres provincias (o aunque sea dos), nada garantiza que tenga un impacto en el resultado de octubre. Puede dar cuenta de ello Rodríguez Larreta, que celebró como propios los triunfos en San Luis, San Juan y las PASO de Santa Fe y apenas llegó al 11% nacional. “Ayuda en lo anímico en una campaña que se volvió más compleja de lo esperado, pero hay que ver cuánto cambia”, reconoce un dirigente de JxC.
En el medio, la candidata presidencial buscará seguir acaparando la atención mientras recorre el país en la búsqueda de recuperar votos (en el centro del país sobre todo). Lo logró la semana pasada con la presentación de Carlos Melconian como ministro de Economía, y seguirá esta semana con el lanzamiento de un libro con el que promete recuperar la lógica del cambio con shock. “De un día para otro, medidas para cambiar de verdad en las primeras 24 horas de gobierno”, se titula el trabajo que Bullrich presentará el jueves en la Facultad de Derecho de la UBA.

La pregunta que se siguen haciendo en JxC es de dónde recuperar votos. Los votantes nuevos y los votantes ‘blandos’ de Milei son el objetivo. Para los inasistentes de las PASO ya tienen analizado distrito por distrito donde tienen que apuntar, mientras que la consolidación como un “cambio en serio” es lo que busca captar a los de La Libertad Avanza. “En las PASO la gente vota con emoción, con bronca, en las generales son más racionales”, se ilusionan. Córdoba, Santa Fe, Mendoza, el interior de la provincia de Buenos Aires, todos destinos clave para Bullrich.
Allí entra en discusión una de las discordias que tiene el equipo de campaña, que se llama Mauricio Macri. Mañana vuelve del exterior y se va a poner a disposición de la estrategia. Hoy Bullrich tiene un problema: si acepta que el expresidente tenga un rol importante corre el riesgo de quedar como un títere, pero si no participa se instala la idea de que juega para Milei. En los últimos días dejó transmitir su fastidio con el tema: “No tenemos que estar más presos de lo que hace Macri”.
“Yo estoy para lo que la campaña me pida”, resume el expresidente, en un plan que se terminará de resolver en esta semana. Lo más probable es que precisamente salga a buscar votos en distritos como Córdoba y Mendoza, entre esos antiguos votantes macristas que se cansaron de la interna de JxC y castigaron votando a Milei. Lo que tiene claro Macri, según cuentan en su entorno, es un deseo: “Que gane Bullrich y que el kirchnerismo salga tercero”.

