Las inconsistencias que complican a Luciano, el hijo menor del clan familiar Bento
Este viernes concluyó la lectura del requerimiento de elevación a juicio en la causa que involucra al clan Bento por enriquecimiento ilícito y lavado de activos entre otros delitos. En concreto, se investiga a Walter Bento como líder de una asociación ilícita que cobraba coimas a cambio de otorgar beneficios procesales y el lavado de activos que realizaba a través de los integrantes de su familia. En ese contexto, hoy se revelaron detalles del rol del hijo menor de Walter Bento y Marta Boiza: Luciano Bento.
Al igual que su hermano mayor, Nahuel Bento, Luciano está acusado de formar parte de la maniobra familiar para lavar activos de origen ilícito con el objetivo de confundirlos con los ingresos legales que tenían. Pero el caso de Luciano es particular porque antes de ser empleado de Tribunales Federales, facturaba como monotributista en actividades que poco tienen que ver con su profesión. Incluso, habría facturado trabajos en fechas en las que no estaba en el país y a empresas que dejan en una situación incómoda al propio Walter Bento.
Por ejemplo, Luciano Bento le facturaba a bodegas y la fiscalía remarca que "no presenta ningún tipo de formación especializada" sobre ese tema. Además, algunas de esas facturas fueron emitidas en concepto de "control de cosecha" pero se constató que el control no pudo haberlo hecho porque se encontraba en Miami el día que facturó el servicio. Eso lleva a sospechar que facturaba tareas con el único objetivo de justificar fondos que en realidad ingresaban producto de las actividades ilícitas que se le endilgan al padre.
Otro punto relacionado a la actividad como monotributista de Luciano Bento que complica a Walter Bento es que muchos servicios fueron facturados a empresas relacionadas a la familia Massi. El dato no es menor porque uno de los delitos de infracción al deber por los que está imputado el juez federal tiene que ver con su amistad personal con Roberto Omar Massi. En concreto, Bento no se inhibió a la hora de actuar en una causa penal que involucraba a su amigo. "En vez de cumplir con la manda procesal respectiva, asumió ilícitamente el conocimiento de la causa que terminó con la falta de mérito de Massi y del resto de los imputados vinculados a la familia de éste", le endilga la fiscalía.
Además de los mensajes cruzados entre Sandra Massi y la esposa de Walter Bento, Marta Boiza, Luciano Bento emitía facturas a las empresas agrícolas vinculadas a esa familia. Al peritar los teléfonos de Boiza y de Walter Bento se confirmó que ambos tenían agendados a Roberto Massi.
Por si eso fuese poco para demostrar que el juez debería haberse apartado de intervenir en esa causa, se suma el hecho de que los servicios dudosos que facturaba Luciano Bento como monotributista muchas veces estaban vinculados a empresas de la familia Massi.
"Teniendo en cuenta que Luciano Bento al momento de extender dichas facturas tenía entre 19 y 20 años y estudiaba la carrera de derecho, no se advierte que tuviera la formación requerida para afrontar dichas tareas", remarca la acusación y esgrime que le facturó a la empresa Sociedad Los Hermanos SRL que tiene el mismo domicilio que Massi Carlos e hijos SRL. También a Zukmar SA le facturó servicios por "control de operaciones de bodega" y la empresa tiene como autoridades a Jorge Massi y Ernesto Daniel Massi.
Otra factura se extiende a REJ S.A en concepto de "trámites administrativos para bodega". Esa compañía fue constituida por el propio Roberto Massi junto a Jorge Massi y Ernesto Daniel Massi, sus hermanos. Los pagos tuvieron lugar entre septiembre y noviembre del 2013 y en 2014 Bento no se apartó de la causa que involucraba a Roberto Massi "habiéndose demostrado la existencia de una amistad previa entre el nombrado y su familia con la familia del Juez Walter Bento y Marta Boiza".

"Las observaciones expuestas respecto de los ingresos declarados por Luciano Bento previos a su ingreso al Poder Judicial de la Nación son otro indicio significativo de la maniobra imputada atento que, conforme las inconsistencias expuestas, surge clara la tergiversación de esos montos con el fin de aparentar una mayor capacidad adquisitiva de la existente", argumenta la parte acusadora.
Pero además de ello, al igual que en el caso de su hermano Nahuel, se presta como instrumento de una maniobra familiar para confundir dinero lícito con el que ingresaba al grupo familiar de forma ilegal. "En ese contexto Luciano Bento toma parte activamente en el delito de lavado de activos al aceptar de sus progenitores una donación con derecho de usufructo a favor de éstos de un departamento con cochera y baulera que produce renta. También toma parte activa en el delito al adquirir a su nombre cuatro automotores, tres de ellos de alta de gama y al concretar participaciones en dos fideicomisos inmobiliarios y en un fideicomiso comercial que producen renta, para lo cual recibe dinero de sus padres, adquiere los mismos por un precio inferior al de mercado con el fin de simular una capacidad económica acorde al valor de dichas operaciones e ingresa los fondos provenientes de esas operaciones al patrimonio adquiriendo apariencia de licitud", consta en el requerimiento de elevación a juicio.
"Como ya se analizó, el origen ilícito de los bienes registrados a nombre de Luciano Bento proviene de la actividad delictiva previa de su padre Walter Bento y de su madre Marta Boiza. Del análisis patrimonial efectuado surge que, durante el período investigado, el patrimonio de la familia Bento-Boiza experimentó un incremento patrimonial apreciable e injustificado desde el ingreso en la función pública por parte de las personas involucradas, centrándose el foco de atención en los movimientos económicos realizados por el grupo familiar, a partir del año 2010, momento desde el cual, dicho patrimonio se fue incrementando de manera ostensible, sin guardar proporción con los ingresos legítimos de los causantes", agrega el Ministerio Público.

Entre los bienes a nombre de Luciano Bento figura uno de los locales comerciales de Il Mercato, un inmueble en Maipú del fideicomiso Bosque de Mayo, un departamento con cochera del fideicomiso Vista Cruz, un vehículo Audi A3, un vehículo BMW 120I y un Audi A1 Sportback, entre otros bienes.
Al igual que el resto de su familia, no puede justificar con sus ingresos la cantidad de viajes al exterior que realizaron en los últimos 10 años, en los que el juez federal Walter Bento pasó 909 días en el exterior del país. Principalmente en Estados Unidos, destino predilecto del clan Bento.
Se ha demostrado en la causa que esos viajes se pagaron con el uso de tarjetas de crédito radicadas en Estados Unidos lo cual permite inferir que el "clan" tendría cuentas bancarias radicadas en ese país pero que no han sido declaradas. En total registraron 211 viajes a Estados Unidos desde el año 2012 hasta el año 2021. Se alojaron en numerosas oportunidades en hoteles de lujo, desbaratando la defensa intentada por los coimputados referida a que los alojamientos se daban en “casas de familiares” o en “departamentos u hoteles en promoción”.
"Puede concluirse, entonces, en que las mencionadas tarjetas de crédito, emitidas en los Estados Unidos, habrían sido utilizadas para pagar pasajes aéreos de las personas investigadas. Teniendo en cuenta ello no puede descartarse la posibilidad de que también hayan sido utilizadas para pagar los hoteles donde se alojaron en esos mismos viajes. Es decir, la titularidad por sí o por medio de personas interpuestas de tarjetas de crédito y, en su caso, cuentas bancarias asociadas a las mismas, existentes en EEUU. Ello sin perjuicio de que los imputados no han exteriorizado en sus declaraciones juradas patrimoniales como funcionarios públicos la tenencia de cuentas o tarjetas en el extranjero. Esta inconsistencia podría ser indicadora de la voluntad de aquéllos de ocultar activos radicados en otro país", concluye la acusación.

