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Los detalles del rol clave que tenía Nahuel Bento dentro del clan familiar

El hijo mayor del juez federal estaba encargado de lavar los activos de origen ilícito. Tenía empresas a su nombre e inversiones inmobiliarias. Está procesado por ese delito al igual que su padre y su madre, Marta Boiza.
Foto: Santiago Tagua
Foto: Santiago Tagua

Nahuel Agustín Bento es el hijo mayor de Walter Bento y Marta Boiza. Durante la lectura del requerimiento de elevación a juicio quedó en evidencia cuál era su rol en las maniobras familiares para lavar activos de origen ilícito, delito por el cual está procesado junto a sus progenitores. "Nahuel Bento llevó a cabo, paulatinamente, diferentes actos de aplicación de activos provenientes de una actividad ilícita de sus progenitores e incorporó bienes en su patrimonio dándoles la apariencia de origen lícito", acusa el fiscal que instruyó la causa. El mismo delito también se le imputa a su hermano, Luciano Bento.

Pero además, Nahuel Bento realizó inversiones comerciales, inmobiliarias e incluso constituyó una Sociedad Anónima a su nombre. Esto último, en franca violación al Reglamento para la Justicia Nacional en virtud de que en su carácter de funcionario del Poder Judicial de la Nación está obligado a no ejercer el comercio ni actividad lucrativa alguna sin autorización de la respectiva autoridad de superintendencia.

Nahuel Bento, Luciano Bento y Marta Boiza tenían inversiones en el fideicomiso Il Mercato con fines comerciales. Además, Nahuel Bento y Luciano Bento hicieron inversiones inmobiliarias en emprendimientos residenciales como el fideicomiso Bosque de Mayo para adquirir departamentos en Maipú y el fideicomiso Vistacruz de Godoy Cruz. Según el análisis del fiscal Dante Vega, el objetivo era mezclar fondos de origen ilícito con otros que ingresaban por el cobro de coimas percibidas por Walter Bento como líder de la banda delictiva que se encuentra sentada en el banquillo de los acusados.

"En relación con las maniobras de lavado de activos atribuidas a Walter Bento, Marta Boiza y Nahuel Bento, y teniendo en cuenta el análisis ya efectuado respecto de la evolución del patrimonio familiar, se puede considerar probado que los nombrados pusieron en circulación en el mercado, mediante una reiteración de hechos diversos- transferencias, ventas, disimulación, administración- bienes provenientes de un ilícito penal (...) con apariencia de legalidad y confundiéndose con los réditos regularmente obtenidos por las actividades que los mismos desarrollan", señala la acusación.

Ilustración que consta en la causa sobre los bienes familiares.

En este punto, el clan trabajaba de forma conjunta para dar visos de legalidad a su patrimonio. En concreto, tratar de justificar con ingresos legales los bienes adquiridos con fondos ilícitos. "En este sentido, ha quedado debidamente acreditado que a manos del Juez Walter Bento llegaron ilícitamente significativas sumas de dinero, principalmente en moneda extranjera (dólares estadounidenses), producto de los sobornos investigados, como así, que la situación económica del nombrado y de su grupo familiar, tuvo durante su desempeño en la función pública, un notorio incremento que objetivamente no puede justificarse de acuerdo a los ingresos legítimos obtenidos", sostienen desde la fiscalía. 

La hipótesis es que se buscaba "confundir" el dinero de origen legal con el de origen ilegal.  Para la fiscalía ante esa situación "debe considerarse que quedan contaminados todos los medios empleados". "El dinero causalmente conectado con el delito precedente que fue utilizado para adquirir bienes 'contaminó' el resto del dinero lícito con el que se confundió", advierten y además de Walter Bento y Marta Boiza apuntan directamente contra el rol de su hijo mayor.

"En ese contexto, Nahuel Bento toma parte activamente en el delito de lavado de activos al aceptar de sus progenitores una donación con derecho de usufructo a favor de éstos de un departamento con cochera y baulera que produce renta. También toma parte activa en el delito al adquirir a su nombre un bien inmueble (cochera) y cuatro automotores, dos de ellos de alta de gama y al concretar participaciones en un fideicomiso inmobiliario y en un fideicomiso comercial que producen renta, para lo cual recibe dinero de sus padres, adquiere los mismos por un precio inferior al de mercado con el fin de simular una capacidad económica acorde al valor de dichas operaciones e ingresan los fondos provenientes de esas operaciones al patrimonio adquiriendo apariencia de licitud", enumeran en referencia a la compra de un auto Audi A3 y un Audi S3 2.0 TFSI QUATTRO (ambos en el 2017).

Walter Bento, Marta Boiza, Nahuel Bento y Luciano Bento.

"Del mismo modo que respecto de operaciones endilgadas a Walter Bento y Marta Boiza, se atribuyen a Nahuel Bento maniobras en las que se produjo la ocultación de los montos reales, para de este modo 'blanquear' ingresos que no tendrían un origen lícitamente comprobable, mediante la minimización de los gastos verdaderamente producidos en las compras y el aumento de los valores documentados en las ventas", adhiere la acusación.

Según el fiscal Vega, existen claros indicios de que la familia intentaba disimular los fondos ilegales con sus ingresos legales y enumera algunos puntos que así lo demuestran.  "A lo dicho se suman numerosas inconsistencias que constituyen maniobras arquetípicas para disimular y dificultar el hallazgo de los bienes ilícitos: las declaraciones juradas patrimoniales que el Juez debe presentar ante el Consejo de la Magistratura no cuentan con la totalidad de los datos que deben ser declarados; en las escrituras de compraventa celebradas por los distintos integrantes del grupo familiar no se consigna en muchos casos el origen de los fondos utilizados para las operaciones ni se hace referencia a su carácter de personas expuestas políticamente (PEP); la utilización de grandes sumas de dinero en efectivo, lo que se deduce de las escasas constancias de movimientos bancarizados o con tarjetas de crédito; la existencia de bienes no registrables de costoso valor que comunican un estilo de vida suntuoso (por ejemplo, las bicicletas y el reloj hallados en su domicilio); y la existencia de numerosos y suntuosos viajes al exterior, que suman prolongas días anuales por parte de todos los miembros de la familia y que no cuentan con comprobante alguno que acredite los gastos y los fondos con que fueron afrontados", esgrime el fiscal.

Los viajes al exterior

Además de las inversiones comerciales e inmobiliarias también está en tela de juicio como costearon los Bento los cientos de viajes que realizaron al exterior. Incluso, el uso de tarjetas de crédito radicadas en Estados Unidos lo cual permite inferir que el "clan" tendría cuentas bancarias radicadas en ese país pero que no han sido declaradas. El destino más visitado por el grupo familiar es Estados Unidos, registrando un total de 211 viajes a Estados Unidos desde el año 2012 hasta el año 2021. Se alojaron en numerosas oportunidades en hoteles de lujo, desbaratando la defensa intentada por los coimputados referida a que los alojamientos se daban en “casas de familiares” o en “departamentos u hoteles en promoción”. 

Lo que complica a la defensa del clan Bento es que no hay comprobantes respecto a cómo se pagaban esos viajes. "Podemos considerar probado que los coimputados no han abonado los gastos realizados en los viajes al extranjero con ningún medio de pago bancarizado registrado en el país", sostuvo la fiscalía y reveló la existencia de tarjetas de crédito emitidas en Estados Unidos a nombre de Walter Bento, Marta Boiza, Nahuel Bento y Luciano Bento pero que no habían sido declaradas.

Los datos de las tarjetas de crédito de bancos norteamericanos.

"Este dato llama la atención dado que, si bien tanto Walter Bento como Nahuel Bento se encuentran obligados a informar de las tarjetas de crédito que poseen en sus respectivas Declaraciones Juradas, ninguno ha mencionado la titularidad de tarjetas de crédito extranjeras ni de cuentas bancarias en el exterior", subraya el fiscal.

"Puede concluirse, entonces, en que las mencionadas tarjetas de crédito, emitidas en los Estados Unidos, habrían sido utilizadas para pagar pasajes aéreos de las personas investigadas. Teniendo en cuenta ello no puede descartarse la posibilidad de que también hayan sido utilizadas para pagar los hoteles donde se alojaron en esos mismos viajes. Es decir, la titularidad por sí o por medio de personas interpuestas de tarjetas de crédito y, en su caso, cuentas bancarias asociadas a las mismas, existentes en EEUU. Ello sin perjuicio de que los imputados no han exteriorizado en sus declaraciones juradas patrimoniales como funcionarios públicos la tenencia de cuentas o tarjetas en el extranjero. Esta inconsistencia podría ser indicadora de la voluntad de aquéllos de ocultar activos radicados en otro país", concluye la acusación.

Los bancos a los que se les solicitó información son Banco Chase, Banco Branch Banking and Trust y el Banco Barclays Bank Delaware.