El inoportuno golpe que un gremio kirchnerista le propina a Sergio Massa
A todos los problemas que tiene el ministro de Economía, Sergio Massa, con el dólar blue que sigue subiendo, se le suma otro por un lado inesperado. El poderoso gremio metalúrgico tiene en vilo a varios sectores industriales por una puja con varias autopartistas que decidieron no ceder ante la presión sindical. Lo llamativo es que la UOM es un gremio alineado con el kirchnerismo más duro y desata esta conflictividad a días de las PASO.
Encabezado por el dirigente ultra K, Abel Furlán, la UOM realizó un paro nacional, a mediados del mes pasado, en reclamo de mejoras salariales. Si bien el conflicto por la discusión paritaria, con una inflación anual que avanza por arriba del 100%, se podía considerar como natural, lo sorpresivo fue que lo impulsara un sindicato de los más cercanos a la vicepresidenta.
Este dirigente de la UOM fue quien organizó el acto de reaparición pública de Cristina Fernández de Kirchner tras el atentado que sufrió en septiembre pasado y durante el cual se dio inicio al “operativo clamor” para que la exmandataria se presentara como candidata a presidente en estas elecciones.
Furlán saltó a los primeros planos gremiales cuando desplazó al histórico Antonio Caló de la cúpula metalúrgica, un triunfo que fue tomado como propio por La Cámpora, con quien tiene excelente relación. Sorprende que sea este gremio que inicie una dura medida de fuerza en un sector clave de la economía y que ponga al borde de la parálisis de la actividad de cientos de empresas si no se llega a un acuerdo en las próximas horas.
El conflicto actual tiene que ver con la medida de fuerza de julio. Si bien el 80% de las autopartistas logran evitar el paro, adelantando un aumento a cuenta de paritarias, la parte restante sufrió las consecuencias. La protesta duro unos seis días. El problema actual se suscitó porque estas compañías afectadas descontaron los días de paro, tal como marca la ley. Esta decisión provocó el rechazo de gremio que amenazó con iniciar, otra vez, medidas de fuerza para que se paguen los días descontados.
Una de las víctimas es la autopartista Romet que, desde hace días, sufre las consecuencias. El problema no es sólo eso, sino que la no actividad de esta fábrica está comenzando a afectar a otras compañías más grandes, por ejemplo, del sector automotor. Romet produce una serie de piezas que se utilizan en alzacristales, cerraduras, palancas de cambio, hasta armado y soldadura de piezas y estampado. Es un proveedor importante ya que abastece a casi todas las automotrices. Algunas ya tuvieron que parar las líneas de producción por falta de producto, aunque no hacen de forma intermitente. De no solucionarse el conflicto, el impacto será mayor.
Este escenario se suma al problema de abastecimiento que tiene el sector por las trabas para importar insumos y autopartes y el cierre de los pagos a proveedores del exterior.
La decisión de Romet no implica la pérdida del presentismo, sino sólo el descuento de horas. También ofreció que se recuperen en los próximos días, pero el gremio lo rechazó.

