Promesas incumplidas en una región vital para el país
Ingresamos en una campaña electoral en la cual habrá promesas de todo tipo por parte del oficialismo para intentar enmascarar una realidad extremadamente crítica para todos los argentinos. Pero si agudizamos la mirada veremos que este Gobierno, con el presidente y el ministro de Economía a la cabeza, han incumplido una y otra vez promesas lanzadas por doquier. Muchas de ellas involucran a provincias y regiones reiteradamente postergadas y con necesidades acuciantes.
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No hablemos ya del fracaso de las políticas socio-económicas, que han dejado a la deriva a millones de argentinos que no pueden ver un futuro, cuyos ingresos son devastados semana a semana por la inflación, que no logran salir de la pobreza ni siquiera teniendo un empleo formal y que son azotados a diario por la inseguridad y el avance del narcotráfico. En ese orden, el escenario que le quedará al próximo gobierno será abrumador. Inflación de más del 140% anual, un déficit fiscal cercano al 4% del PBI, derrumbe de la recaudación, deuda billonaria del Banco Central y un cuadro recesivo que supondrá este año una caída de más del 3,5% en el PBI, según coinciden los economistas que consulta el propio Banco Central.
Digámoslo claro: de los últimos 20 años, 16 fueron de gobiernos kirchneristas y hoy la situación económica y social es alarmante. Hace 20 años la Argentina era el país con mayor PBI per cápita de la región, seguido por Uruguay y Chile. Hoy, estos dos países superaron a la Argentina, que quedó con un PBI per cápita 17% más modesto que el de Chile. En este escenario hay provincias que adicionan problemas propios justamente por incumplimientos reiterados de la gestión nacional. Misiones tiene una relevancia especial por ser limítrofe con Brasil y Paraguay, por ser productora de primer orden de yerba mate y té, por tener una importante expectativa de inversiones y producción en el sector forestal y por contar con atracciones inigualables en materia turística.
Pero desde la Nación se la viene maltratando sistemáticamente en los últimos años. Nuestros pasos fronterizos siguen evidenciando demoras y complicaciones que afectan la vida, el turismo y la economía de nuestro territorio. No tenemos acceso al gas natural, como todo el NEA, y pese a ello no hay proyectos para ampliar la traza de los gasoductos que transportarán el gas desde Vaca Muerta y ya descontamos que este año concluirá sin novedades en ese terreno. Es decir, se nos somete a los misioneros a mayores costos y privaciones.
En otro orden, la falta de acuerdo para sancionar un régimen definitivo de coparticipación provocó que los sucesivos pactos fiscales que se firmaron en los últimos años hayan dado vía libre para el aumento de impuestos distorsivos en las provincias, como por ejemplo el de ingresos brutos. En Misiones rige un diabólico sistema de percepciones y retenciones de ese gravamen que desalienta el comercio y la producción y que empuja a las empresas a buscar otras jurisdicciones para operar. El Gobierno mira para otro lado, a pesar de que su responsabilidad es avanzar con un sistema de distribución fiscal equitativo e integral. Inclusive hay una gran arbitrariedad en los giros discrecionales del Poder Ejecutivo.
Se beneficia por ejemplo a la provincia de Buenos Aires con más del 40% de las transferencias y mi provincia, Misiones, recibe apenas el 2%. Y además, ¿qué pasó con la zona aduanera especial que se prometió reiteradamente para Misiones? Primero hubo un compromiso del actual Presidente que nunca cumplió para hacerla efectiva. Hace dos años vetó una norma que la habilitaba en una ley anterior y en el último proyecto de presupuesto sólo se incluyó una autorización general que sigue dependiendo de la discrecionalidad o benevolencia del Gobierno para una cuestión que sigue incumplida y que ya vemos que no se concretará. Hace pocos meses el ministro de Economía volvió a ensayar nuevas promesas. Pero seguimos esperando, con nulas expectativas.
En definitiva, promesas incumplidas, tanto en muchas provincias como en todo el país. La grave situación económica y social supone un momento dramático para los argentinos. Darle la espalda al federalismo es el peor camino, porque deja un terreno dañado que será urgente reparar.
* Martín Goerling, ex director ejecutivo de Yacyretá. Precandidato a Senador Nacional por Misiones (Juntos por el Cambio).