Alberto Fernández contra Cristina Kirchner: guerra interna y un Gobierno en salida y crisis
La guerra interna tuvo su tregua tras la efímera candidatura de Wado de Pedro y la consagración de Sergio Massa por sobre Daniel Scioli, fue un hecho más de la violenta relación entre el Presidente y la vice. La armonía no tiene lugar en la agenda del Gobierno, Alberto Fernández no le dedica casi tiempo a la gestión, está abocado a la campaña aunque no lo diga y las rispideces con Daniel Scioli y Cristina Fernández de Kirchner quedaron intactas para un Gobierno en salida. El 9 de julio, para peor, no generará turismo por ser inamovible, una cucarda que el Gobierno siempre se puso para transmitir optimismo a la clase media azotada por la inflación.
Las paritarias, la caída de la actividad económica, la devaluación que pide el FMI, las categorías del monotributo fagocitadas por la inflación, la UOM en estado de tensión con reunión prevista para mañana y el armado del interior se llevan toda la agenda, pero Alberto Fernández está obsesionado con generar albertismo antes de irse. Quiere una estructura que le permita que la derrota que muchos ven de Sergio Massa sea la oportunidad de tejer para volver en 2027 al poder.
Probablemente no haya más reuniones de Gabinete, pero fueron mejores con Agustin Rossi. "Llegás, trabajás, ordenás, proponés, tomás nota y te vas, es mas práctico, el tucumano era más caótico", resume un miembro del Gabinete. Juan Manzur intentó imponer el criterio de las siete de la mañana para trabajar pero chocó de frente con las agendas ajenas y no pudo. "Es todo un acto de deseo igual, no existen los ganadores con 200 puntos de inflación", sincera un miembro de aquella mesa chica.
Cristina Kirchner coincide con Alberto Fernández en algo: no volvería a hablar con el otro. Ninguno de los dos quiere recuperar dialogo y se condenan e insultan mutuamente en privado. El presidente siempre recuerda el daño que generó en el Frente de Todos la inestabilidad emocional de Kirchner, su desequilibrio generó situaciones de crisis innecesarias a ojos presidenciales.
La Matanza es un leading case que involucra a Victoria Tolosa Paz, Alberto Fernández, Pepe Albistur y Emilio Pérsico. Patricia "Colo" Cubría es la precandidata del albertismo que genera tensión y enojo en Fernando Espinoza, heredero del poderío peronista de Alberto Balestrini. Allí con la empresa de Albistur se pegaron los primeros afiches que despertaron inquietudes, La Cámpora no tardó en confirmar quién los había impreso y los teléfonos sonaron. Es uno de los muchos botones de muestra que usará Alberto para dejar en claro que está lejos de retirarse de la contienda electoral.
El Gobierno está en modo inercial, no habrá cambios ni grandes anuncios salvo el gasoducto Néstor Kirchner que será la forma más contundente de explicar que Sergio Massa representará al Gobierno en las urnas. Creen que podrán transmitir gestión con la presentación formal de la medida que permitirá bajar el caudal de importaciones de energía y por ende palear la escasez de dólares reinante.

