Los amigos de Máximo Kirchner quieren poner sus condiciones en la campaña de Sergio Massa
La campaña del oficialismo tiene un invertebrado esquema donde los amigos de Máximo Kirchner siguen creyendo que el “candidato es el proyecto” y tratan de aplicarle el rayo kirchnerizador a Sergio Massa, el candidato con más chance de ganar la PASO de Unión por la Patria.
Lejos de esta creencia, pero sabiendo a quién le hablaba, Massa hoy les dijo a los dirigentes de la CGT reunidos en el emblemático salón Felipe Vallese que “todos los compañeros y las compañeros sepan que el 10 de diciembre habrá un representante de ustedes en la Casa Rosada”. Por supuesto, ese territorio esta vedado para La Cámpora aunque varios de sus aliados estuvieron en primera fila como Pablo Moyano.
Raleados los comunicadores políticos habituales del cristinismo, que aún sostienen, con razonamientos más que atendibles, que “si Cristina hubiera sido la candidata, todos sabíamos qué íbamos a decir, cuántos votos íbamos y nadie iba a dejar de estar en la calle". "Ahora, debemos, primero, explicar por qué votamos por Sergio y después seguir conversando. Los compañeros solo repartan volantes para que no se queden en la casa”, agregó la fuente.
Efectivamente, Massa, quien sigue atendiendo personalmente todos los detalles que están a su alcance, está en el momento de mayor tensión de su cuidado discurso. La incidencia de los publicistas y jefes de campaña del kirchnerismo ha empezado a despertar alguna incomodidad en el siempre sincronizado equipo massista.
Con algunas salidas imprevistas del “equipo chico” y otros que prefieren no confrontar directamente, dos intendentes le preguntaron a MDZ hoy “en qué nos cambia estar hablando de Aerolíneas Argentinas cuando el dólar está a $525. Es como si no sintonizáramos con lo que nos está pidiendo la gente”.
La foto en el simulador de vuelo de la línea de bandera con la vicepresidenta de la Nación sólo ayuda para compenetrar el voto del kirchnerismo con el candidato. “Esto es ahora. Después viene la otra etapa”, se conforma un amigo del candidato presidencial.
Sin embargo, como en un verdadero don pirulero, cada cual atiende su juego. Nadie entiende, por ejemplo, por qué motivo hoy, mientras la CGT preparaba la recepción de Massa como único candidato, relegando hasta lo invisible a Juan Grabois, uno de los que estuvo sentado en la mesa cabecera, Gerardo Martínez, de la UOCRA, haya estado en General San Martín levantándole la mano y fotografiándose con Leo Grosso, el rival interno del ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, que pretende dejar ahí a su mano derecha, Fernando Moreira.
“Si el sindicato que más beneficio tiene por la cantidad de infraestructura que se creó le juega en contra, imagínate lo que es el resto”, explicó, apesadumbrado, un colega de Katopodis que no entiende mucho lo que está pasando.
“Nos aplican el rayo cristinizador”, exclama, jocoso, alguien que reconoce la capacidad de trabajo que tiene el ministro -candidato presidencial de Unión por la Patria para separar cada circunstancia. Sin embargo, sigue sin gustar la ausencia de apoyos sustantivos, con algún tipo de sentimiento y razonamiento político, de parte de quienes están en la misma sábana que Massa en la provincia de Buenos Aires.
“Con lo que agarró la papa caliente ya no alcanza. Si hasta inventaron un nuevo viejo apodo: fuyero”, reconoció un intendente que hace días prefiere no saber cómo va la campaña. En su distrito mucho más abajo que él, el referente con mejor imagen es el gobernador Axel Kicillof. “Pero nadie empieza a votar por la mitad”, dice.
Juan Grabois, en tanto, se quejó abiertamente con los amigos de Máximo Kirchner los motivos por los cuales pretenden invisibilizarlo. “De pronto soy el cuco. Nadie me quiere y todos me bajan el precio”. Es que en las encuestas, mínimo, el dirigente de la economía popular ya estaba alcanzando niveles lejanos a los dos dígitos pero que al final de la noche lo inhabilitan a Massa a alcanzar un número que empiece con 3 adelante. Todo un reto.
El precandidato presidencial es voraz en cuanto a la utilización del tiempo y no dejará un centímetro de territorio sin visitar. Ayer en Merlo, acompañado por su no amigo Sergio Berni, presentó patrulleros, motos y un nuevo centro para la UTOI, la nueva policía bonaerense que impulsa el ministro de Seguridad bonaerense.
Después Massa estuvo en Quilmes con Mayra Mendoza, la intendenta de La Cámpora que recibió antes que nadie a Juan Grabois. Otros tiempos. Nadie más se sacó una foto con el dirigente social amigo del Papa Francisco. Julio Zamora, de Tigre, por obvias razones, fue el otro.
"Para armar una PASO, lo hubiéramos puesto a Scioli (Daniel). No sé de quién fue la idea (lo sabe, por supuesto) de ponerlo a Juan a competirle a Sergio. Sólo sirve para esmerilarlo, y ahora lo querés esconder. Es inenentedible", confió un referente importante el peronismo bonaerense.