Un poderoso gremio ultra K complica a Sergio Massa con un paro de 6 días
Abel Furlán, de UOM, responde a CFK
El ministro Sergio Massa intenta mostrar que tiene la economía bajo control y que el proceso inflacionario está dando señales de respiro para encarar la parte más fuerte de la campaña electoral con miras a las PASO de agosto en un clima de cierta tranquilidad.
En ese contexto, suma el apoyo clave de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que en actos como el del lunes, con motivo de la celebración de la estatización de Aerolíneas Argentinas, volvió a darle un significativo respaldo como candidato de Unión por la Patria. Sin embargo, no parece sencillo alinear a todas las fuerzas kirchneristas en esta cruzada y menos a los sectores más radicalizados.
Esto es lo que sucede con el poderoso gremio de la UOM, encabezado por el dirigente ultra K, Abel Furlán, que hoy inicia un paro nacional del sector en reclamo de mejoras salariales. Si bien el conflicto por la discusión paritaria, con una inflación anual que avanza por arriba del 100%, se puede considerar como natural, lo sorpresivo es que provenga de un sindicato de los más cercanos a la vicepresidenta.
Basta recordar que el dirigente de la UOM fue quien organizó el acto de reaparición pública de Cristina de Kirchner tras el atentado que sufrió en septiembre pasado y durante el cual se dio inicio al “operativo clamor” para que la exmandataria se presentara como candidata a presidente en estas elecciones.
Este sindicalista saltó a los primeros planos gremiales cuando desplazó al histórico Antonio Caló de la cúpula metalúrgica, un triunfo que fue tomado como propio por La Cámpora, con quien tiene excelente relación. Sorprende que sea este gremio que inicie una dura medida de fuerza en un sector clave de la economía y que ponga al borde de la parálisis de la actividad de cientos de empresas si no se llega a un acuerdo en las próximas horas.
La medida comienza este martes, tras el fracaso de varias reuniones en el Ministerio de Trabajo que conduce Kelly Olmos, con un paro de once horas con movilización a la sede del Ministerio, continúa mañana con cese de actividades por 48 horas y está previsto otro paro por 72 horas del miércoles al viernes de la semana próxima si no hay acuerdo en la reunión prevista para esta semana en la cartera laboral.
Lo llamativo es que un gremio tan cercano al kirchnerismo lance una medida de fuerza de seis días en este momento de la campaña electoral ya que, si bien el conflicto es con el sector privado, las consecuencias afectarán al ministro y candidato, Massa.
El reclamo del gremio K
El conflicto está centrado en las diferencias entre el sector privado y el gremio por el ajuste que deben recibir. La UOM reclama un incremento de 10% para recuperar la pérdida contra la inflación del segundo trimestre, más un 30% acumulativo a partir de julio, un bono de $60.000 por el Día del Metalúrgico y la aplicación de un 30% adicional por zona desfavorable para los trabajadores de la Patagonia.

El pedido se basa, según el gremio, en que por primera vez en 80 años de historia de la Unión Obrera Metalúrgica, el trabajador recibe un salario por debajo de la canasta básica alimentaria y apenas por arriba del salario mínimo. Por su parte, los empresarios ofrecen una suba de 14% para julio, 8% para agosto y 8% para septiembre, tomando como base los sueldos de junio.
Desde el sector privado señalan que el reclamo de la UOM implica un aumento en julio de 43% para el trimestre que “destruiría económicamente y financieramente a las pymes.”
El gremio metalúrgico es clave para la industria ya que alcanza a diferentes sectores. Entre los más importantes se encuentra el automotor con muchos autopartistas afiliados a ese sindicato y la también a las marcas Peugeot y Citröen. De todas maneras, el resto de las terminales están en alerta por el impacto que tendría para la producción que los proveedores no puedan abastecer a tiempo con insumos en caso de concretarse los seis días previstos de medida de fuerza.

