Las tosqueras: un negocio evidente en General Rodríguez
Las tosqueras son un negocio millonario en dólares, hay por todos lados y se pensaron para lugares rurales, alejados de los pueblos. El crecimiento urbano del último medio siglo hizo que la densidad demográfica aumente exponencialmente y las tosqueras queden insertas en los ecosistemas de ciudades y sus alrededores. Así entonces, a metros de las casas hay piletones de hasta 25 metros que se generan cuando se termina la explotación minera en la zona, en este caso, General Rodríguez. No estarían declaradas, las explotan, afectan el ecosistema, las vacían y dejan extensiones mortales para los chicos que juegan en la zona.
Cualquiera que se acerque a las tosqueras o cavas, que existen en la localidad de General Rodríguez podrá escuchar el suelo retumbar, haciendo eco de lo que pasa allí abajo. En la ciudad donde pasa todo o no pasa nada hay tosqueras, que llevan y traen tierra, que no tendrían habilitación, y que ponen en riesgo al ambiente y a las personas. MDZ registró camiones de a decenas durante varias recorridas por la zona.
En el partido de zona oeste se encuentran al menos tres tosqueras: Santa Sofía, a cargo del Grupo Irizar, la de los Tres Pinos (Chacras del Oeste S.A) y la que está en Ruta 6 y el viejo camino a Navarro. A pesar de que las dos primeras figuran en el registro de productores mineros de la provincia, no se estaría encontrando un registro municipal bajo una ordenanza en Rodríguez, aunque esta se haya creado y aprobado por el Concejo Deliberante en 2020 y perdido su rastro y misión cuando tuvo que ser sancionada, dejando al municipio sin medidas que regulen la actividad.
Nadie sabe a quién se le vende la tosca, ni cuánta cantidad sale, la Municipalidad no recibe ni un peso oficial del negocio. Además, no hay una evaluación ambiental que demuestre que las cavas y tosqueras son inofensivas para el medio ambiente y que no ponen en peligro al suelo y el agua.
Según la ordenanza que se aprobó por el Concejo en octubre del 2020, regularizar la actividad es necesario para evitar que las tosqueras se conviertan en lugares peligrosos después de finalizada su tarea de extracción. Por otro lado, era importante determinar un tiempo de uso para que no se alarguen en funciones, generando así daños ambientales a largo plazo. Según lo escrito por los concejales eso debía ser dos años como máximo, pero las tosqueras y cavas son conocidas por los vecinos desde hace mucho más tiempo.
Así entonces: ¿quién controla el negocio? Las tosqueras no estarían habilitadas, no existe un registro de ellas, no pagan ninguna clase de impuestos y el impacto ambiental que pueden generar no se vio en la municipalidad. ¿Serán estos pozos otros más de los tantos que existen, al menos, en la provincia de Buenos Aires que no tienen plan de remediación y terminan llenos de agua, siendo un peligro para la población y un gran negocio para unos pocos?

