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Crece el modelo "Mendoza estatal SA" para gestionar recursos estratégicos

El Estado mendocino ha creado varias empresas con participación pública o sociedades anónimas dirigidas por funcionarios. Quienes controlan esas empresas tienen a su cargo el futuro de los recursos de Mendoza.
Foto: Maximiliano Ríos/MDZ
Foto: Maximiliano Ríos/MDZ

Este año Mendoza elige gobernador y se define el poder en la provincia. Pero más allá de quién sea electo para ocupar el “sillón de San Martín” hay otros espacios que son clave y pasan mucho más desapercibidos. Es lo que ocurre con quienes “gobiernan” los recursos estratégicos de la provincia y tendrán en sus manos el futuro a través de algunas de las empresas estatales que se crearon. Justamente ese es el modelo elegido por el Ejecutivo para gestionar las áreas: empresas estatales o sociedades anónimas manejadas desde la política.

Mendoza no tiene casi minería, pero sí dos empresas estatales dedicadas a ello: Potasio Río Colorado, que tiene los activos de la mina que abandonó Vale, e Impulsa Mendoza, que tiene el mismo domicilio que PRC, directores políticos y comparte funciones y responsables con toda la trama energética del Gobierno y fue creada como SA convencional un par de días antes del anuncio oficial. La provincia también tiene en rojo la actividad petrolera y ha perdido autonomía energética, mientras en paralelo le transfiere más responsabilidades a EMESA, la empresa de energía estatal que se transformó en un eje de la política de los recursos. Y lo seguirá siendo.

Esa empresa tiene, como ya informó MDZ, a su cargo los proyectos más importantes de la provincia, incluidos los que fracasaron como Portezuelo del Viento y algunos de los relacionados con energías renovables. Tendrá, también, la gestión de transferencia de las hidroeléctricas que mendocinas que tiene la Nación en la cuenca de los ríos Atuel y Diamante. Es decir, HIDISA e HINISA, que dejarían de existir el año que viene, pasarían a EMESA para que sea esa empresa la que vuelva a concesionarlos a través de una nueva sociedad: Mendoza Hidroeléctrica, que no tendría gestión operativa, sino que será un instrumento para concesionar la explotación de las represas.

Las empresas estatales no son novedad, pero el modelo mendocino tiene particularidades porque además de generar condiciones e inversión en infraestructura básica costosa, interviene en los negocios.

El favorito

EMESA es el instrumento preferido del gobierno de Rodolfo Suarez y ese equipo goza de la estima mayor. Pero depende mucho más del quinto piso de casa de Gobierno, donde está el Ministerio de Economía, que del cuarto, donde trabaja el Gobernador. EMESA, que tiene su sede en calle Patricias Mendocinas, es una empresa pequeña, pero con enfefalitis administrativa: muchos gerentes para pocos empleados. En total hay 34 personas que cobran sueldos, de los cuales 6 son gerentes. Hay un gerente general; un gerente de Administración con 12 personas a cargo; un gerente de Legales con 6 personas en su organigrama; un gerente de Energías Renovables con 5 personas; un gerente del área hidroeléctrica con 4 personas; un gerente de Gas & Oil con 3 personas a cargo. Esa empresa, de la que los municipios también son parte, recibió todos los activos energéticos de la provincia, como las acciones de HIDISA, HINISA, Distrocuyo y otras.

El directorio es mixto: tiene mendocinos y porteños. Ellos no cobran sueldo, pero sí dividendos. En 2022 fueron 5,4 millones de pesos. Pablo Magistocchi es el Presidente y el “favorito” de Suarez. El resto del directorio lo forman Cristina Briggs (jefa de Gabinete de Economía), Marcos Calvente (funcionario y candidato a Intendente de Guaymallén), Gerardo Rabinovich (de Buenos Aires) y Daniel Montamat (asesor de Juntos por el Cambio en temas energéticos a nivel nacional).

El cerebro y funcionario de mayor confianza en el área es Emilio Guiñazú, titular de PRC, director de YPF por Mendoza y figura presente en toda la trama energética de la provincia. Fue él quien se encargó de intentar, sin suerte, promocionar la minería en Canadá, cuando Mendoza fue borrada el mapa de inversores. Ahora, en pocas semanas, deberá presentar públicamente el plan para ceder los derechos y vender el proyecto minero de sales de potasio que tiene a cargo en Malargüe, con instalaciones valuadas en varias centenas de millones de dólares y otros 30 millones de dólares que dejó Vale.

EMESA tuvo y tiene a su cargo la evaluación y la gestión de los proyectos y licitaciones de las represas. El Baqueano y Uspallata, que son los dos diques que Cambia Mendoza quiere construir, pasa por sus manos. También la administración del resto de los recursos.

El siguiente paso trascendente será hacerse cargo de la transición de los Nihuiles. Es que, EMESA es "socio" de Pampa Energía (el concesionario) y recibirá el año que viene los activos (concesiones y bienes) y tendrá que licitar nuevamente la explotación a través de la nueva sociedad que el Gobierno creará. Si se concreta el deseo de la Provincia, ocurrirá algo parecido con HIDISA, es decir los diques de la cuenca del Río Diamante, que también vencen y buscan provincializar; justo donde también quieren construir El Baqueano con participación privada. Ese dique está en proyecto y podría haber una especia de "licitación testimonial" este año, antes del cambio de mando de la provincia. 

Cajas

La otra empresa que tiene un rol clave y pasa casi desapercibida es Mendoza Fiduciaria SA. Esa firma estatal está conducida por Facundo Biffi, otro de los funcionarios estratégicos que pasa bajo el radar. Además de manejar volúmenes importantes de dinero, tendrá un rol clave en el futuro inmediato. Allí irán destinados los recursos para crear el demorado parque industrial Pata Mora. En principio el Estado destinará 600 millones de pesos, pero la caja para gestionar lo que pretenden será un polo industrial es mayor. Por eso se ordenaron expropiaciones urgentes y otras gestiones.

Mendoza corre detrás de lo que ya pasa del otro lado del Río Colorado, en Añelo y Rincón de los Sauces. Incluso parece chocarse con las enormes instalaciones semi abandonadas de Potasio Río Colorado. Allí hay otra coincidencia, pues la empresa PRC es la hermana siamesa de EMESA, Impulsa Mendoza, Mendoza Fiduciaria y el propio Ministerio de Economía. Los protagonistas son siempre los mismos.  Mendoza Fiduciaria con la influyente visión de EMESA tendrán a cargo la asignación de los terrenos, alquiler, permuta, donaciones, condonaciones y negociación de todo el parque. En Pata Mora no hay casi nada, ni siquiera energía eléctrica de manera contínua. Por eso la logística del primer piloto de YPF en vaca muerta se gestiona desde Neuquén.

La otra caja de recursos que maneja el mismo equipo energético es el Fondo Fiduciario del Plan de Infraestructura Eléctrica de Alta Tensión, Zonas Aisladas y Zonas a Desarrollar, (FOPIATZAD). Las empresas estatales que tienen a su cargo los recursos naturales se suman a otras, como la empresa de aviación y la sociedad de transporte. De allí surgen los recursos frescos para obras eléctricas. 

Los vínculos cruzados incluyen la participación en IMPSA, que ahora tiene futuro incierto. EMESA, PRC, Impulsa Mendoza, YPF, el Ministerio de Economía, Distrocuyo, IMPSA, Mendoza Fiduciaria comparten protagonistas, funciones y recursos.