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Los radicales desnudan las diferencias del PRO en un frente con futuro incierto

"El problema no son los radicales que se quieren ir, sino los que vuelven", decía Raúl Alfonsin cada vez que le avisaban del enojo de tal o cual dirigente. Esto es lo que parece pensar Gerardo Morales, cada vez que impulsa una propuesta que a sus correligionarios los obliga a tomar una definición.
Foto: NA
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La Convención Radical que condujo Gerardo Morales, a pesar que la presidió formalmente Gastón Manes, no despejó ninguna de las diferencias internas que subsisten entre los máximos protagonistas del centenario partido pero pudo articular un documento único en el que remarcan la necesidad de ampliar el frente electoral que comparte con el PRO, la Coalición Cívica y el Peronismo Republicano.

Las distancias se abren cuando se habla de candidaturas pero se achican, considerablemente, cuando se trata de conceptos generales de campaña, proyectos económicos y de desarrollo social. En Seguridad, directamente, casi no hay diferencias.

Entonces, por qué pueden pelearse hasta el límite por definir apoyos en favor o en contra de la relación con Mauricio Macri, Patricia Bullrich y, ahora, con Horacio Rodríguez Larreta, quien nadie pensaba que se iba a revelar de la manera que lo hace a los deseos originales del expresidente de la Nación.

En la tarde de ayer, nadie levantó la mano para revelarse ante un documento que se metía de lleno en lo que dominó la discusión pública la semana pasada y ahora amenaza a convertirse de nuevo en el tema del momento. La incorporación de Juan Schiaretti a la alianza de Juntos por el Cambio. No lo nombraron, pero todos sabían de lo que se trataba cuando se leyó que “tenemos que mejorar, ampliar y afianzar nuestra coalición para que se incorporen todos aquellos que comparten nuestros valores”.

“La verdad que todos los conductores de la Convención tuvieran muy buena muñeca para dejar en claro cuál era nuestra postura y que ahora el PRO tuviera que dar su opinión. Es un punto de conflicto lo de la ampliación de la oposición, pero nosotros dejamos en claro nuestra postura sin descalificar a nadie”, dijo un experimentado operador bonaerense.

A pesar que son meticulosos con las formas, las disidencias internas son más que profundas. Mendocinos, jujeños, correntinos y bonaerenses trazan sus distintas alianzas con tal de no aparecer en minoría con sus correligionarios más potentes. En esa disputa, Morales aparece como el que más aglutina voluntades. Aparece como un conductor nato dentro de un partido preferentemente volcado a la horizontalidad.

Tocado. Cornejo no ganó con la diferencia que se preveía. 

Las mayores diferencias están por quien aparece mejor en las negociaciones con el PRO, y en este punto el jujeño también tiene una gran ventaja sobre el resto, aunque sus formas provocan rencillas que llegan hasta lo personal. Y es el único que expuso sus diferencias personalmente con Macri, que se sentiría más cómodo sin ningún radical dentro del futuro Cambiemos.

Si se quiere, el presidente de la UCR es la expresión, junto con Martín Lousteau, del acuerdo con Rodríguez Larreta. Uno quiere sucederlo en la Ciudad y el otro acompañarlo de vice. Es más. Se enoja cuando le preguntan si no sería conveniente otro acompañante para el referente porteño. “Si un candidato a presidente depende de quien lleva de vice estamos fritos. Lo importante es el presidente. Yo quiero ser presidente”, exclama.

Facundo Manes, quien primero discutió con Morales hasta diferenciarse nítidamente con él y aceptar las invitaciones que le cursaron Patricia Bullrich y Mauricio Macri, ahora también está algo distante de Maxi Abad.

El presidente del partido a nivel provincial tiene que sostener la unidad del radicalismo que se divide casi con una grieta entre el conservador interior bonaerense y el conurbano, que se sintió excluido de la mayoría de las decisiones trascendentales de los últimos tiempos.

Por eso, Abad se llamó a silencio desde hace más de quince días, cuando lo último que reclamó es una única candidatura opositora a nivel provincial y también cuida que no se extremen las presiones que le llegan de parte de Ernesto Sanz que, para competir con Morales, le pide que cierre ya con el tándem Bullrich-Macri.

¿Y los mendocinos? Seguramente, a Alfredo Cornejo todavía le retumba el resultado electoral del domingo pasado, donde en las PASO le ganó a Luis Petri por una diferencia más que corta según se suponía en la previa. El radical, esposo de Cristina Pérez, le hizo una gran interna mientras que por afuera, Omar De Marchi, con el PRO más los ahora libertarios locales, le llenó de dudas su futuro electoral. “Por eso es que estuvieron apagados, casi sin fuerzas para discutir el documento final”, expuso uno de los que más trabajó para que se concretara todo en paz.