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Un exfuncionario de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner denunció que la política "no entiende lo que pasa en la calle"

El diputado y sociólogo especialista en desarrollo social, Daniel Arroyo, criticó a la dirigencia política porque "no entiende ni debate los temas que le preocupan a la gente" y advirtió que el Gobierno perderá las elecciones porque "se viene un cambio muy profundo" que la gente ya decidió.

“La relación de la política con la sociedad está quebrada, quebrada. La sociedad siente que la política no vive ni entiende su realidad. Y también ve que debate temas que no pasan en las familias” alertó el diputado nacional y exfuncionario de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.

Para él, “se agudizó más ese problema porque no sabemos con qué plata tenemos que salir, cuánto vamos a gastar en el supermercado, más allá que la persona sea pobre, trabajadora o tenga un relativo buen pasar”.

“Nunca se vio que baja la desocupación, pero aumenta la pobreza. Y a pesar de que en los barrios también crecen las changas, los trabajadores informales que hacen reparaciones hogareñas no dan a basto, en los comedores cada vez hay más gentes pidiendo asistencia”, continuó con su análisis Arroyo, exministro de Desarrollo Social durante la gestión de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires y también en la primera parte de la actual de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

La preocupación del actual diputado nacional, quien también ejerció como viceministro de Desarrollo Social de Alicia Kirchner hace una década, “lo que está captando la extrema derecha es que hay un cambio del sentido común”.

Daniel Arroyo, ex ministro de Desarrollo Social de la Nación

“No hay ideas innovadoras en la política. Y hay que trabajar sobre la base muy concreta. Hay un ciclo agotado tanto en la política como en la educación pública, porque este modelo no sirve más y en las relaciones laborales, crediticias y los programas sociales está claro que hay que hacerlos de otra forma”, continuó con su argumentación Arroyo.

Para él, “esto que la gente ya lo tomó, que estamos frente a un cambio de ciclo, la política todavía no lo terminó de ver”. Que no se hayan renovado las conducciones empresariales, sindicales y hasta políticas también afectan el tratamiento futuro. Porque “por más que tengan experiencia, sean expertos en conflictos y crisis, tienen, lamentablemente, las mismas ideas, proponen las mismas soluciones, pero hoy los problemas son nuevos, y con otro tipo de complejidad”.

“Tenemos que animarnos a hacer algo distinto. No tengo dudas que la Argentina va camino a un cambio. Pero mi duda es si ese cambio razonable, con un balance virtuoso entre mercado y estado o a lo bestia. Personalmente, creo que un cambio a lo bestia generará extrema pobreza”, insistió Arroyo en declaraciones a MDZ.

El legislador nacional, alineado en el Frente Renovador de Sergio Massa, está muy preocupado por el crecimiento de la falsa idea de la Libertad que expresa Javier Milei. “Hay que quitarle a la gente la pata de la cabeza. Hay que sacarle la presión impositiva tanto al autónomo como al pequeño y mediano empresario”, expresó.

El legislador advirtió que “hoy no se toma gente en blanco. Entonces, hay una sensación de agobio, de presión asfixiante, que te quita la libertad. Pero la verdad es que si algo hay en la Argentina es libertad. Y para mí la libertad es que nuestros pibes tengan oportunidades”.

“La gente se endeuda, se empobrece. La extrema derecha va creciendo por estos temas, por la disociación que existe entre la política y la sociedad. Cuando dice la casta, la política, tiene razón”, argumentó Arroyo.

Según el especialista en desarrollo humano y social, “hay una disociación terrible con la gente, porque la vida diaria de la gente no tiene nada que ver con lo que se escucha y debate diariamente la dirigencia política. Después, cuando la gente escucha que se pueden vender órganos, avalar la dictadura o plantear la dolarización, la sociedad misma dice, no, pará, esto no es lo que quiero”.

Según su punto de vista, un claro ejemplo del cambio de época se vio en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, donde se debatió un proyecto por el cual se pretendía sindicalizar a los trabajadores de los servicios a domicilio, como los Rappi. “Realmente el proyecto tenía buenas intenciones, porque le daba derechos laborales, vacaciones y también los sindicalizaban”.

“Una buena parte, mayoritaria, fue y dijo no, no se metan con nosotros. No los necesitamos, no los queremos. No quiero saber nada ni con el Estado ni con el sindicato. Dejame trabajar, como quiera, que el Estado no se meta conmigo, parece que fue el decir de esos trabajadores”, comentó el diputado nacional, para quien es “imprescindible “replantear buena parte de nuestras ideas”.

Está claro que el sistema no da más. Hace años que hablamos de esto, e inclusive la dirigencia lo percibe y admite. ¿Por qué crees que no se hace nada para cambiar antes que se produzca una anarquía social? ¿Por qué no se modifican reglas laborales armadas hace casi un siglo atrás?

Han pasado varias cosas. Este Gobierno creyó que después de la pandemia se iba a crecer y ese crecimiento iba a acomodar las cosas. Sin embargo, desde hace tiempo que hay más desigualdad, más disparidad y está pasando algo que jamás había pasado que es que una persona, por más que trabaje en un ámbito formal, es pobre. Su ingreso no le alcanza para llegar a fin de mes”.