Se fue el Ale
Se fue el Ale, como era él, rápido, de golpe y con una sonrisa.
Y sí, era un político, lo que en estas épocas no es lo mejor.
Pero tenía algo particular, propio, lo quería mucha gente en Maipú que lo conocía como su ex intendente, o algo parecido, siempre trabajando desde la Muni. Esto fue por su estar en lo que se llama "la política".
Fuera de su Maipú se sentía de alguna manera extraño. Por eso cometió lo que -para una inmensa mayoría fue una locura- renunciar a su cargo de diputado nacional porque sí, porque no se sintió. Cuántos por ese cargo dan la vida o mucho más. Él simplemente lo dejó.
Un personaje histórico muy caro al sentimiento peronista dijo que la política era solo el amor de su pueblo, no los cargos que había tenido.
Tal vez esto es lo mejor que podamos decir de Alejandro Bermejo y sea su mejor despedida, sin faltar a la verdad, aunque no sea toda la verdad: en Maipú había mucha gente que lo quería por su paso por la gestión pública.

