La fórmula de Alberto Fernández para incomodar que enfurece a Cristina Kirchner
La ataraxia es el término romano que define la felicidad para los estoicos: la ausencia de trastornos en el alma en un estado absoluto de serenidad. Es lo que practica sin saber Alberto Fernández, en la recta final de su mandato, cuando día a día sostiene sus ideas a pesar de la furia que genera en Cristina Fernández de Kirchner. Ella considera que no trabaja y que se dedica a molestar, y él recuerda la imposibilidad de estar en eje por parte de la vicepresidenta que tiene al peronismo en un tercer lugar, detrás de Juntos por el Cambio y de Javier Milei, según las últimas encuestas.
Alberto Fernández no será candidato, pero juega más que nunca y se siente más cómodo que cuando se especulaba con su candidatura, el pato rengo le sienta bien. Está convencido del rol de "referí" que le permite no jugar el partido, pero decidir algunas cuestiones que irritan a Cristina Kirchner y que generan los insultos casi diarios de la vicepresidenta a su compañero de fórmula de 2019.
Ella quiere que Sergio Massa sea el candidato de unidad, pero el nivel de inflación y caída de salario, algo histórico en el peronismo, podrían asestarle un golpe difícil de recuperar, que es quedar terceros en una elección presidencial detrás de Juntos por el Cambio y Javier Milei. La cifra de mayo será la que defina el futuro de Sergio Massa, si se llega al 10% en alimentos, no será candidato.
Abrir las PASO en todos los municipios, ponderar enemigos de Cristina Kirchner, inaugurar en lugares donde el peronismo es más cristinista que nunca, todo lo que su vice odia, es lo que Alberto Fernández ejecuta, no falla. La inauguración en La Pampa fue el último caso, donde el discurso del presidente fue más progresista y estatista que otras veces, algo que enfurece y que no le cree Cristina Kirchner.
Alberto cree que la imagen negativa de Kirchner es lo que obtura la posibilidad de que juegue, que sus formas son extemporáneas y que el peronismo debe ser más horizontal y buscar más consensos que imposiciones, algo que sabe que Kirchner nunca posibilitará.
"Con las pelotudeces que escucho por día, no tengo tiempo de saber qué le molesta y qué no", le dijo a un ministro el presidente días atrás. Está convencido entonces de que Máximo Kirchner y su mamá son una máquina de impedir, y cree que Daniel Scioli tiene que ser precandidato a presidente. "No entiendo cuál es el problema de competir, hay que dejarse de joder con los candidatos únicos, que compita el peronismo en todos los cargos, en todos lados, déjense de joder", le dijo a un gobernador e intendente peronista días atrás.
En el Instituto Patria lo desprecian, lo consideran un estorbo en el proyecto político de Cristina Kirchner, a quien consideran la única capaz de evitar el naufragio absoluto del proyecto político.

