Centro de esquí El Azufre

El Azufre: los riesgos y beneficios del ambicioso proyecto en un ambiente natural único

El Gobierno de Mendoza convocó a la audiencia pública para el proyecto del centro de esquí El Azufre en Malargüe. La manifestación de impacto ambiental evalúa como aspectos favorales la generación de empleos e impulso de la actividad económica y como negativo la afectación al patrimonio cultural.

Gianni Pierobon
Gianni Pierobon domingo, 14 de mayo de 2023 · 07:03 hs
El Azufre: los riesgos y beneficios del ambicioso proyecto en un ambiente natural único
Foto: Gentileza

El Gobierno de Mendoza dio un paso clave la última semana para el avance del proyecto para instalar el centro de esquí El Azufre en el departamento de Malargüe. La Secretaría de Ambiente convocó a la audiencia pública en la que se analizará el impacto ambiental del proyecto ubicado en la zona cordillerana del sur provincial. En los estudios y relevamientos realizados se destaca que los principales beneficios de la construcción y operación estarán vinculados a la generación de empleo y el impulso a las actividades económicas en la región. A su vez, se observa que los mayores riesgos del proyecto involucran al patrimonio cultural (arqueológico y paleontológico) y también afectará la estructura del suelo, aunque se plantean acciones para mitigar.

Entre los aspectos que se discutirán en la audiencia pública del 12 de junio estará la manifestación general de impacto ambiental, que fue encargada a la Fundación Universidad Nacional de Cuyo, que convocó a un equipo multidisciplinario de profesionales de la UNCuyo. La solicitud fue realizada por la empresa El Azufre SA para ser presentada ante la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial del Gobierno de Mendoza y sometido al procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental.

El proyecto se encuentra enclavado en una zona montañosa con alturas superiores a los 2.400 msnm con condiciones climáticas típicas de estas regiones, rodeado de cumbres de hasta 4.000 msnm, al oeste del departamento de Malargüe y ubicado cerca de la zona de frontera con Chile.

El complejo de esquí estará desarrollado en 3 centros urbanos principales y un sector llamado Azufre Central con oficinas, los cuales tendrán una capacidad total de 3.500 camas. El plan está diseñado con servicios suficientes apuntados a permitir la habitabilidad de 3.500 personas, 2.500 huéspedes y 1.000 empleados.

La inversión total proyectada asciende a 200 millones de dólares y la ejecución se plantea en tres fases de 3 años cada una. Las construcciones comprenden hoteles, condominios, apart hoteles, casa multifamiliar (PH), casas familiares, posadas o lodge y residencia de empleados.

Se trata de un ambicioso proyecto que no ha estado ajeno a controversias políticas teniendo en cuenta el ambiente natural único en el que está asentado.

Polémica y disputa política

Este impulso del Gobierno provincial al avance de la construcción del centro de esquí se da en medio de una controversia política que tuvo su punto más álgido durante el año pasado. Tanto desde la oposición provincial como desde el Gobierno nacional lanzaron fuertes cuestionamientos contra la gestión de Rodolfo Suarez tras la asignación precaria de 12 mil hectáreas por parte del Estado provincial para que la empresa desarrolle el proyecto en esta zona cordillerana.

En octubre del 2022, la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) demandó al centro de esquí El Azufre ante la Justicia Federal y ordenó su desalojo, indicando que el procedimiento para la asignación de tierras fue irregular ya se instala en tierras que pertenecen al Estado nacional.

Desde el peronismo local también se criticó que no existió concurso ni licitación pública para la explotación del centro de esquí y denunciaron una “privatización de la cordillera”, a la vez que advirtieron sobre la afectación que pueden sufrir los puesteros de la zona y el impacto sobre los glaciares, humedales y ríos de la zona.

En tanto, el Gobierno de Mendoza desestimó los cuestionamientos legales y ambientales y sostiene que no hubo ninguna irregularidad en la asignación de las 12 mil hectáreas y que la Fiscalía de Estado avaló el procedimiento. Explicaron que si bien las tierras en cuestión son de frontera y pertenecen al Estado nacional, la Provincia tiene la posesión y puede asignarlas con fines de explotación, sin transferirle la propiedad a privados.

Riesgos y beneficios en la etapa de construcción

En la manifestación de impacto ambiental elaborada por la Fundación Universidad Nacional de Cuyo se detalla que la superficie de intervención directa proyectada para el centro de esquí El Azufre ocupa aproximadamente el 3% del total de la superficie del área de proyecto de aproximadamente 12.455 hectáreas. En total se calcula que la superficie cubierta será de 75.000 metros cuadrados y el resto del área se resalta formará parte del paisaje.

En el informe se especifican los impactos y medidas de control vinculados al proyecto tanto para la etapa de construcción de las instalaciones del centro de esquí como para la etapa de operación y mantenimiento del complejo.

Para la primera de las etapas se advierte que los principales impactos ambientales negativos están relacionados a las obras civiles de construcción y montajes, aunque indican que se trata de impactos “moderados y controlables” siempre y cuando existan “buenas prácticas en la construcción”.

De todas maneras, los impactos negativos más relevantes tienen que ver con el patrimonio cultural. Sostiene el estudio que éste es “compensable y mitigable mediante medidas de restricción de acceso y rescate”. Asimismo, se advierte sobre el impacto en la estructura del suelo y la modificación del escurrimiento superficial asociado. No obstante, plantea que representa solo el 3% de las hectáreas y es “mitigable” a través de “acciones de restauración, obras de infraestructura y mantenimiento de vegas”.

En cuanto a los impactos positivos de la etapa de construcción se relacionan a la generación de empleo temporal, a lo largo de los 10 años que se calcula que se terminará de asentar el centro de esquí integralmente. El informe resalta que el sector de la construcción tendrá una demanda que “supera a la oferta de mano de obra asentada en Malargüe e indirectamente beneficia a los sectores económicos asociados al rubro de la construcción”.

El impacto durante el funcionamiento del centro de esquí

Para la etapa de operación y mantenimiento, se destaca que existirá un impacto económico del emprendimiento sobre el empleo y las actividades económicas inducidas e indirectamente puede promover el arraigo de los jóvenes. Establece que la oferta de empleo en el rubro turístico “generará una gran demanda la población de Malargüe”.

La evaluación considera también necesario el desarrollo de un “Plan de Inclusión Social” desde el mismo emprendimiento, que asegure la incorporación de la población local como parte activa en la gestión local, con base a las necesidades identificadas en conjunto con la población. “Es fundamental realizar acciones en este sentido, de otra manera las comunidades locales quedarán marginadas de los beneficios”, alerta el informe.

Respecto de los potenciales conflictos socioambientales se propone que se implementen programas en el marco de un “Plan de Control”. En este sentido, la propuesta involucra un “Plan de Comunicación y de Inclusión Social” que prevé acciones e instancias para canalizar y resolver estos conflictos, principalmente promoviendo el uso complementario del territorio sin desplazar la actividad de ganadería de trashumancia.

En este sentido, señalan que se mantendrán accesibles las vías de circulación (caminos de trashumancia) y campos de engorde en la propiedad pretendida por la empresa y vecinas, una actividad mixta (desarrollo turístico e inmobiliario y ganadería tradicional). Además, se establecerán en este sentido, estudios de capacidad de carga que permitan adecuar la intensidad acorde a la respuesta del sistema de manera de no afectar los servicios ecosistémicos que brindan estos ambientes tan productivos como las vegas de altura.

Afectación al patrimonio cultural

La manifestación general elaborada advierte que el principal impacto negativo que tiene el proyecto del centro de esquí está vinculado a la afectación del patrimonio cultural, ante la afluencia de turistas al Área de Influencia Directa y al aumento de la exposición de sitios relevados y potenciales nuevos hallazgos. Por esta razón se hace hincapié en la necesidad de “acciones de preservación, monitoreo y principalmente valorización”.

El relevamiento arqueológico, histórico y etnográfico realizado sobre las áreas operativa y de influencia directa del proyecto, demuestra que ambas contienen bienes de importancia correspondientes al patrimonio material e inmaterial del departamento de Malargüe.

Existen sitios arqueológicos, vías de circulación, vinculadas a la trashumancia y al tránsito intercordillerano. Hay amplios espacios ocupados por vegas que contienen depósitos sedimentarios únicos que son definidos como “una fuente invaluable de información paleoclimática y paleoambiental que resulta imprescindible para entender el proceso de poblamiento humano de este ambiente tan particular”.

También destaca que los restos fósiles “son únicos e irrepetibles” y que los cambios que los afecten producirán un alto impacto y su pérdida. “Toda obra que se emplace en un sector con restos fósiles (macroscópicos y/o microscópicos), generará un impacto negativo sobre el patrimonio. Sin embargo, se pueden tomar medidas para preservar el mismo de posibles daños ya sean involuntarios (ejemplo vinculado al uso de maquinarias), como voluntario (robo, colecta)”, expresa el estudio.

A modo de conclusión, la manifestación general de impacto ambiental señala que el proyecto del centro de esquí El Azufre “es viable en tanto y en cuanto incorpore dentro de su gestión de sustentabilidad las medidas del Plan de Control y Vigilancia Ambiental (PCVA), principalmente las asociadas al entendimiento del entorno antes de iniciar cualquier intervención”.

Considera que “contribuye al desarrollo económico del departamento y que debe ir acompañado de medidas del gobierno local y provincial para maximizar estos beneficios”. A su vez, incprora al sector turístico un “destino modelo con estándares elevados de sustentabilidad en cuanto al uso de energía y agua para consumo humano que debe ser complementado con los aspectos sociales y de biodiversidad propuestos”.

Archivado en