El boxeo como herramienta de propaganda política en Mendoza
El desembarco de la empresa Chino Maidana Promotions en Las Heras puso sobre el tapete el inevitable vínculo entre la política y el boxeo, algo que no es nuevo y que data de largo tiempo, no solo en Mendoza sino en la amplia geografía de Argentina.
Hablar de boxeo profesional sí o sí nos vinculará con la política de turno ya que, ante la falta de apoyo del sector privado a este deporte, son las comunas o los gobiernos provinciales los que salen a "comprar" el producto para poder tener importantes carteleras en sus territorios bajo el disfraz de potenciar a las promesas locales de la disciplina.
Las Heras, durante 2022, organizó dos veladas con la promotora del doble excampeón mundial Marcos René Maidana por las cuales desembolsó 16 millones de pesos, desglosados, según la solicitud de acceso a la información pública (cualquier persona con DNI lo puede solicitar), en 4.200.000 pesos para la gala de agosto, donde Reveco fue el plato fuerte de la noche; y de 11.688.600 pesos para la segunda, donde estuvo en juego la corona sudamericana de los pesos completos en un contienda entre Jorge Arias y Leandro Robutti.
Mendoza, tierra del sol, del buen vino y del boxeo profesional
La década del 2000 marcó un antes y un después para el boxeo profesional de Mendoza. Las dos peleas mundialistas de Julio Pablo Chacón, el último gran ídolo del boxeo local, en el Malvinas Argentinas, pusieron a la provincia como una excelente plaza para explotar el pugilismo rentado. Los promotores de aquellos años, sobre todo Osvaldo Rivero, vieron el negocio y desembarcaron con toda la artillería para montar espectáculos, en algunos casos, dignos de las grandes carteleras internacionales.
Si bien las peleas de Pablo Chacón del 25 de mayo del 2000 ante Freddie Norwood (el Relámpago fue como retador); y del 11 de agosto de 2001 ante Rosquita Barrios (el lasherino ya era campeón del mundo) mostraron que Mendoza era una buena plaza, ambas fueron solventadas por el sector privado y poco apoyo tuvieron del gobierno provincial, que por aquel entonces era comandado por el radical Roberto Iglesias, quien lidiaba con la crisis económica que sacudía al país.
Con Chacón como ídolo absoluto del deporte local y con heroicas gestas pugilísticas como la medalla de bronce en los Juegos de Atlanta ´96 y el destronamiento de Istvan Kovacs en Hungría, para quedarse con el mundial OMB pluma, Mendoza comenzó a vivir el fenómeno pugilístico de la nueva era donde los gimnasios de boxeo se llenaban de pibes que soñaban ser como el Relámpago.
El retiro de Chacón y la nueva camada
Pablo Chacón le puso fin a su carrera como boxeador profesional después de vencer, en 2005, a Julio César Algañaraz. ¿El motivo? Doble desprendimiento de retina, que lejos de sucumbirlo en una depresión post boxeo lo potenció y lo puso de lleno a trabajar en su escuadra de boxeadores en el gimnasio de calle Molinero Tejeda de Las Heras.
Con fuerte apoyo de la comuna, en ese momento a manos del peronismo, el Relámpago y Ricardo Bracamonte comenzaron, desde unos años antes del retiro, a formar a la nueva camada de boxeadores que tuvo como estrellas principales a Juan Carlos Reveco y Jonathan Víctor Barros, quienes, gracias al aporte de la política, pudieron pelear por campeonatos del mundo en suelo mendocino.
Esta naciente nueva camada, que contó con otros boxeadores que quedaron en el camino, también se formaba en el capitalino Luis Ángel Firpo, de reconocida línea radical por ser gimnasio municipal y con apoyo del exintendente Víctor Fayad.
Toda esa nueva camada integrada por los excampeones mundiales, Gumersindo Carrasco, Patricio Pedrero y Daniel Brizuela, con Yésica Marcos como representante femenina, en algún momento de sus carreras iban a tener una vinculación política, ya sea por procedencia o por intereses de los gobernantes de turno.
Obviamente, los promotores de boxeo, pero puntualmente Osvaldo Rivero, supo hacer la lectura y tomar a Mendoza como el patio de su casa, llegando a organizar promedio cinco veladas importantes dentro del calendario boxístico.
Reveco entre Malargüe, Las Heras y Biffi candidato
El paso de Juan Carlos Reveco por la selección argentina, donde compartió equipo, entre otros con Marcos Maidana y Lucas Matthysse, fue el espaldarazo necesario para que desde la comuna de Malargüe comenzaran a apoyarlo con algo de plata. Así, y tras años de recibir solo el apoyo de personas como Andrés Nieto, el Cotón pudo proyectar su carrera con un mínimo de solvencia económica que le permitiera dedicarse de lleno a lo que sabía hacer: boxear.
Su pelea contra el "Indio" Freddy Beleño en Córdoba, donde alcanzó el Fedelatin AMB minimosca, le abrió las puertas de las grandes ligas y al poquito tiempo llegó la chance titular que tanto había soñado en el Cenard y en la pensión del gimnasio de calle Molinero Tejeda de Las Heras.
Un año después de la conquista en el Superdomo Orfeo de Córdoba, en el marco del Nocaut a las Drogas de la AMB, las negociaciones entre OR Promotions y la Municipalidad de Las Heras, con la conducción de Rubén Miranda, prosperaron y se cerró al 22 de junio de 2007 como la fecha para que el malargüino tuviese la posibilidad de ir por el campeonato mundial ante el tailandés Nethra Sasiprapa a quien sacó de combate en 8 asaltos para transformarse en campeón universal de las 108 libras dentro de la órbita de la Asociación Mundial de Boxeo.

Negocio redondo: Reveco campeón del mundo; el intendente de Las Heras haciendo de anfitrión y Celso Jaque, que por aquel entonces era intendente de Malargüe y comenzaba a delinear su campaña hacia la gobernación, se relamía políticamente con la victoria de su coterráneo.
Hasta ahí todo muy bonito. Mendoza volvía a estar en la plana internacional del boxeo, sin saber que casi cuatro meses después, todo lo conseguido se iba a caer por la borda.
En plena campaña electoral, Reveco debía defender su corona en el Luna Park ante el mexicano Humberto Pool. Esa noche de octubre, un descuido, lo "proscribió" en Mendoza por el solo hecho de subir a pelear con la inscripción en su bata y pantalón que decía "Biffi Gobernador".
Celso Jaque, que iba contra César Biffi en la carrera por la sucesión de Julio Cobos en el Sillón de San Martín, lo tomó como una puñalada por la espalda y tomó cartas en el asunto, tal es así que dejó de apoyar la carrera del campeón del mundo mandándolo al destierro. Reveco, en su primera etapa como campeón, no volvió a pelear en Mendoza y tuvo que viajar a Francia para exponer y perder, tras un robo a mano armada, la corona con Brahim Asloum.
En 2008 y ya sin ser campeón, Reveco peleó dos veces en su Malargüe natal gracias a la patriada de los amigos que le había dado el boxeo. La comuna apoyó poco y nada ambas presentaciones. El Cotón, por "apoyar" al godoicruceño Biffi, estaba en capilla.
La reconquista y la reconciliación
Al estar "proscripto" en Mendoza, Reveco, dos años después de perder la corona, viajó a México para recuperar lo que le habían robado en Le Cannet, Francia. En la paradisíaca isla de Cozumel, el mendocino alcanzó la media porción del minimosca AMB al vencer a Francisco "La Chiquita" Rosas y así comenzaba a meter presión para volver a pelear en su tierra y ante su gente, la misma que ya veía nacer a Yésica Patricia Marcos como una de las nuevas figuras del pugilismo local.
Para la primera defensa de ese título se dio algo que iba a comenzar a marcar un quiebre en la relación Reveco-Gobierno de Mendoza. Ágil y viendo la posibilidad de tener una buena exposición, el por entonces intendente de Junín, y actual vicegobernador de Mendoza, Mario Abed dio el OK para que no solo el Cotón se presentara en el polideportivo de La Colonia, sino que sumó a Yésica Patricia Marcos a la megacartelera que tuvo como platos fuertes la defensa del campeón ante el colombiano Ronald Barrera y la presentación del Bombón Asesino ante Betina Garino por el Fedefem AMB de las supergallo. Negocio redondo y mojada de oreja para Celso Jaque.
El gobernador, por aquel entonces, acusó recibo de lo sucedido: ¿Cómo podía ser que una comuna radical se hiciera de algo tan peronista como el boxeo? Simple, Mario Abed comenzaba a ver con buenos ojos el modelo de su vecino San Martín, comuna que respaldada por la imagen de Yésica Marcos entendía que esa figura podía ser una figura de transformación social.
El hecho puntual es que Celso Jaque le levantó la "proscripción" a Juan Carlos Reveco y le dio el visto bueno, en 2010, para que realizara la defensa del minimosca en Las Heras ante el mexicano Armando Torres. El acuerdo se cerró en Casa de Gobierno, donde el gobernador, el intendente Rubén Miranda y Juan Carlos Reveco posaron para la foto levantando los brazos del campeón.
El fenómeno Yésica Marcos y su imagen como política social
A la par de las hazañas deportivas de Juan Carlos Reveco comenzaba a forjarse la imagen de Yésica Patricia Marcos, la licencia número uno del boxeo femenino de Mendoza. Su carrera fue progresiva y veloz. Su equipo hizo un trabajo impecable de posicionamiento no solo arriba del ring, sino que también abajo del mismo.
Con el correr de las peleas y los triunfos, desde la comuna de San Martín, por aquel entonces dirigida por el peronista Jorge Omar Giménez, comenzaron a brindarle el apoyo necesario al Bombón Asesino para explotar (en el buen sentido de la palabra) su carrera rentada. Tras la llegada del primer campeonato del mundo de Yésica, su relación con la intendencia comenzó a afianzarse, a tal punto que desde allí se ideo el plan para llevarla a lo más alto del mundillo boxístico, siempre de la mano de Osvaldo Rivero.

San Martín, con el respaldo de tener a una deportista como Yésica Marcos, entendió que el deporte social era el nicho a apuntar: por eso, llegaron a tener 10 escuelas municipales de boxeo; y el sistema de venta de entradas para las presentaciones de Marcos en el Parque Agnesi, donde llegó a convocar a 40.000 espectadores, y en el Torito Rodríguez, estaban a cargo de distintas instituciones, impulsando así algo único en Mendoza ya que los vendedores se quedaban con lo recaudado para compra de materiales, pagos de viajes o gastos que tuviesen que afrontar.
Lo de Yésica Marcos era redondo y tenía sus beneficios. Jorge Giménez, con el respaldo de la gobernación de Paco Pérez, por aquel entonces, era la envidia de más de uno de los intendentes de su mismo color político.
En aquellas noches en el Juan Pablo II ocurría algo particular: un peronista y un radical sentados a la vera del ring observando las presentaciones de la licencia número uno del boxeo mendocino. Es que Jorge Omar Giménez siempre contaba con la compañía de su vecino Mario Abed quien fascinado por las luces del cuadrilátero también hizo su incursión dentro del boxeo rentado.
Junín, el jardín de la provincia y una nueva plaza para el boxeo nacional
Mario Abed como intendente de Junín también tuvo varias intervenciones dentro del boxeo profesional: hizo pelear a Reveco contra Ronald Barrera, le sirvió de rueda de auxilio a Osvaldo Rivero cuando se le cayó alguna que otra fecha en otro lugar (sobre todo con Yésica Bopp) y hasta casi que tomó como propio a Jonathan Víctor Barros cuando el de Guaymallén fue campeón del mundo.
El estadio La Colonia y el Posta del Retamo fueron los escenarios que puso Junín a disposición de aquellas noches de boxeo en el Este mendocino. La incursión del radical en el boxeo se evaporó cuando Alfredo Cornejo asumió como gobernador de la provincia.
El boxeo profesional y la pérdida de espacio en Mendoza
La llegada de Alfredo Cornejo a Casa de Gobierno significó el ocaso de los grandes festivales de boxeo en la provincia de Mendoza. Y es que desde que asumió como gobernador nunca más, hasta el año pasado cuando Daniel Orozco incursionó con Chino Maidana Promotions, las grandes erogaciones de dinero para contar con festivales de grueso calibre no volvieron a salir de las arcas del estado.
De todos modos, Alfredo Cornejo tuvo una breve incursión con el boxeo profesional apoyando, desde Godoy Cruz, al por entonces noqueador Gumersindo Lucas Carrasco, aunque ese apoyo fugaz quedó trunco luego de lo sucedido en el auditorio Ángel Bustelo en el marco de la pelea entre el Pitbull y Juan Manuel Bonanni en noviembre de 2010.
Aquella noche, el logo de la comuna de Godoy Cruz estaba estampado en el pantalón del boxeador mendocino y quedó manchado tras el papelón que sucumbió, a nivel nacional, en su match ante Bonanni: invasión de ring cuando Carrasco estaba sentido, sillas que volaban, un árbitro que no supo controlar la situación, falta de seguridad, una Federación que determinó seguir con la contienda y falta de garantías para un espectáculo de primer nivel.
Tras eso, Cornejo dijo basta y retiró el apoyo. Tal vez por esa razón, desde que el radicalismo gobierna la provincia, el boxeo profesional ha perdido el apoyo, aunque de vez en cuando aparece alguien que se anima a realizar algún que otro festival, siempre a pulmón.

