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Con los barcos botados, llega el tiempo de definiciones para Cornejo y De Marchi

Omar De Marchi ya es candidato por fuera de Cambia Mendoza, pero aún no otorga certezas sobre su cómo, con quiénes y hacia dónde va. En el radicalismo se pusieron nerviosos por los malos recuerdos de rupturas internas. La pelea por los mismos votos y un comodín para la gestión que viene.

Omar De Marchi botó su barco en el tormentoso mar electoral, pero no siguió las tradiciones que le otorgan alguna garantía a quienes abordan. Su embarcación aún no tiene nombre, él es el capitán, pero no está claro a quiénes quiere subir o si, como ocurrió con Cambia Mendoza, tiene liberada la puerta de ingreso. Su lanzamiento inquietó, puso nerviosos a los dos principales frentes políticos, pero ahora el candidato surgido en la cantera del PD está en el momento de dar algunas certezas, de recibirse de candidato y hacerse cargo.

"Estoy sin red", repite para graficar que está dispuesto a ir a todo o nada en el plano individual. De Marchi estiró hasta último momento el anuncio y especula con los tiempos, aunque no todos piensan que es una buena estrategia. Ya se dijo: el correr de los días hace surgir el instinto de supervivencia y por eso muchos dirigentes que hubieran estado con él, se quedaron cerca del calorcito del poder en Cambia Mendoza. Por ahora mantiene la idea de especular y no aclara cómo, con quiénes, y hacia dónde va ese barco sin nombre.

La posibilidad de que haya otro frente electoral abre una expectativa para que este año esté en juego mucho más que la conducción del gobierno; para que la Legislatura deje de ser una agrupación de testigos de lo que decide el Ejecutivo, para que el Consejo de la Magistratura, las comisiones, los organismos de control, los entes reguladores, las designaciones y varios etcéteras más tengan algún sentido más que una proyección de un solo sector. Lo ocurrido la semana pasada en la Legislatura es una señal, pero con una trampita, pues los legisladores del Pro que ahora arman un bloque propio llegaron empujados por la maquinaria de Cambia Mendoza. 

El nuevo frente que aún no tiene nombre, líderes y muchas promesas de ser "amplio", va a pelear por los mismos votos del electorado de Cambia Mendoza; donde todos los partidos pretenden pescar. Los radicales desencantados, los independientes, los votantes de CM aburridos e incluso los peronistas no kirchneristas que tienen volatilidad en su compromiso partidario. Incluso buscarán captar el "voto bronca" que solo ha logrado capitalizar hasta ahora Javier Milei a nivel nacional. Zigzaguear entre las simpatías por Horacio Rodríguez Larreta y Milei será otro de los desafíos discursivos de De Marchi por las contradicciones en las que puede entrar. Haber hecho un largo recorrido por el oficialismo mendocino pudo haberle enseñado, pues allí convivieron radicales, peronistas, massistas, revolucionarios, conservadores, independientes y desorientados. En Buenos Aires dan por hecho el acuerdo entre el mendocino y Milei, aún a costa de cuánto puede costar al candidato a Presidente explicarlo. 

En el radicalismo se pusieron más nervioso de lo esperado. Quizá la memoria emotiva les juega una mala pasada al recordar lo que ocurrió la última vez que el partido en el que estaban se rompió. La tesis fundacional de Cambia Mendoza es que deben ir unidos, a pesar de todo. Incluso de las contradicciones. La ruptura del los frentes (como ocurrió en 2007 y 2011) dispersa votos y pone en riesgo la arquitectura política. Lo que no ven en ese espacio es cuán oxidado está el mecanismo de toma de decisiones, que incluso incomoda a los más fieles seguidores. Por eso, como se dijo, hay menos amor y más obligación en la nueva candidatura de Alfredo Cornejo

Frentes

Antes de nacer, hay quienes apuestan a dividir el voto del nuevo frente. Por eso agitarán que el Partido Verde esté por fuera y que no haya solo 4 opciones electorales, sino que se abra una quinta posibilidad que dispute el voto bronca.  

Cornejo apuesta a capitalizar las garantías que tiene a su favor por haber sido gobernador y haber dejado el cargo con buenas sensaciones en la ciudadanía. Incluso, sin delegar el poder capitalizado aún luego de dejar el cuarto piso de Casa de Gobierno. La reforma judicial, la gestión propia en seguridad, la idea de orden y, sobre todo, "el control de la calle", algo que buscan exportar como idea en la caótica Buenos Aires. Por ahora el exgobernador no se ha expuesto a proponer. En 2015 no le hizo falta porque la provincia solo necesitaba salir del hundimiento. Por eso aquella idea de la agenda poco sexi, hacer lo mínimo y la revolución de lo sencillo. En ese frente ahora les conviene potencial la precandidatura de Luis Petri, quien tendrá también un panorama más claro por dentro del frente oficialista. 

Mendoza está en una quietud irritante desde el punto de vista político, productivo y social. Haciendo lo mismo y con la misma gente difícilmente se pueda generar algún entusiasmo, aún más allá del voto obligatorio o "anti" algo que pueda haber. Curiosamente para salir de esa situación la provincia tiene lo más difícil de conseguir hoy, que son dólares. El próximo gobernador podrá cosechar lo que Suarez no pudo por la sequía política. Los 1023 millones de dólares del resarcimiento nacional a Mendoza estarán disponibles y salvo que haya alguna sorpresa el próximo presidente podría habilitar su libre uso. Cornejo lo sabe. Así como fue el gestor del acuerdo con Mauricio Macri para ponerle cifras y plazos al pago, ahora quiere ser el ejecutor. Él mismo lo dijo: no alcanza una gestión para gastar esos recursos. Lejos de la idea original de usarlos para una mega obra, el exgobernador tiene en mente  diversificar la inversión en todo el sistema productivo. De Marchi piensa en un plan educativo. El PJ, ni siquiera lo piensa y está más preocupado porque otros no lo aprovechen.

El primer intento de gestión de esos recursos fue un fracaso tremendo por la mala gestión de la obra Portezuelo del Viento que solo tuvo poca repercusión política por el más desastroso camino elegido por Alberto Fernández. Suarez va a transcurrir su gestión sin poder invertir un dólar del fideicomiso que hoy administra EMESA; esa empresa provincial a la que el radicalismo le ha dado un protagonismo inusitado y que ha sumado yerros en su haber (como los contratos basura firmados con CEOSA para los proyectos de energía renovable que no se ejecutaron).  

El recorrido pre electoral tendrá aristas interesantes. Los principales candidatos ya lanzados son viejos conocidos, pícaros y experimentados. Así como es difícil hallar alguna novedad en ellos, también deberían aplicar la misma madurez en sus discursos y evitar caer en lugares comunes. De Marchi y Cornejo se conocen de memoria, son de la misma generación. Ambos son "antiperonistas", pero se encolumnan detrás de referentes nacionales con ese origen. Lo seguidores del actual diputado nacional chicanean asegurando que es el único candidato con "kirchnerismo cero" en su haber.