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La CGT se reactiva entre la vergüenza por los salarios y la necesidad de un cambio de Gobierno

La distancia con los trabajadores y la presión de Massa. El rol de la familia Moyano y el auxilio a las obras sociales sindicales. El factor electoral y la falta de respuestas a la caída del salario.
Juntos y separados. CGT distanciada de los trabajadores y haciendo equilibrio con Alberto Fernández.
Juntos y separados. CGT distanciada de los trabajadores y haciendo equilibrio con Alberto Fernández.

"Vamos de mal en peor, con esta inflación esto únicamente va al desastre". Es la definición más certera de un pesado de la CGT, ese organismo otrora defensor de los salarios y los derechos de los trabajadores, ahora encarnado en Unidad Piquetera y otras expresiones de izquierda. La CGT cumplió con la premisa básica que disfruta el peronismo siempre: siempre del lado del peronismo, sin paros, sin beligerancia ni grandes marchas, a la espera de la llegada de un Gobierno no peronista para juntar valor y salir a las calles.

El leading case de los corajudos selectivos es Roberto Baradel y sus sesenta y dos paros docentes a María Eugenia Vidal cuando se cerraban paritarias por encima de la inflación y el ningún paro a Axel Kicillof con caída de salario real. 

La vergüenza se reconoce en la calle Azopardo, donde comentan a MDZ que el año está perdido y el cambio de gestión es imperioso. La central obrera no se reúne, todo es informal, los puentes con el Gobierno son pocos y frágiles, y en voz baja reconocen que Unidad Piquetera hizo más por la caída del salario que los propios gordos, gremios que prestan servicios básicos hace décadas.

Pablo Moyano es uno de los dirigentes más combativos

Dejaron de representar a los trabajadores y lo saben, hay pocos casos, como el de Sergio Palazzo, que logren consenso interno y externo: afiliados, Gobierno y empresarios son coherentes con sus reclamos. Un detalle: es un dirigente radical, no peronista, el que subió la vara de los reclamos y llevará el mínimo a partir del mes entrante a 317.897 pesos. La relación con Alberto Fernández siempre fue muy buena en lo personal, pero hace tiempo que políticamente tomó distancia y en su entorno reconocen que la sintonía hoy está más cerca de la mirada contundente y el diagnóstico de Cristina Kirchner y la oposición que el del Presidente.

Sergio Massa es quien cuida la relación cegetista y exige contención a pesar de la caída libre del salario, las reservas, la actividad industrial y la falta de dólares. De hecho Carlos Acuña sigue siendo dirigente del Frente Renovador y su mujer, Blanca Cantero, colabora con la contención de las bases de los trabajadores. Con el moyanismo es más difícil, Pablo "el salvaje" siempre está del lado duro de la protesta, Facundo fue diputado massista y Hugo es el conciliador y más intelectual de los hijos. 

Hay una obsesión que no cambia con los años y Alberto Fernández tomó el recado de parte de Kelly Olmos: las cajas sociales, esa liquidez que desvela al mundo gremial empresario y que permite dinamizar todas las actividades y fortalecer los líderes de los gremios. Calculan en 110.000 millones de pesos que necesitan de auxilio y se lo iban a detallar a Sergio Massa en un encuentro cancelado por el viaje a Estados Unidos. 

El Consejo Directivo no sesiona y sienten la distancia con los trabajadores es total, las constantes devaluaciones ponen al país en un incómodo podio: junto con República Dominicana y Venezuela, Argentina tiene el peor salario en dólares del continente. Eso que en 2016 era de 716 dólares, hoy no llega a 200 en moneda libre. El mercado espera una inflación del 110%, una caída en las exportaciones y una suba en el desempleo, según el nuevo relevamiento del Banco Central.

En septiembre pasado el Consejo Directivo se reunió para llevar a cabo un paro con movilización por el atentado a Cristina Kirchner: ni para eso hubo consenso. Se suspendió con inflación anualizada de ese entonces de 66.5%, hoy está más cerca de duplicarla, los informes económicos privados ponen en alimentos un aumento de 130% para este año y los más pesimistas aseguran meses de inflación de 10% si no hay un rebote urgente del plan económico de Sergio Massa.

El salario mínimo vital y móvil hoy son 198 dólares según el valor del contado con liqui (CCL), supo ser más del doble con Cristina Kirchner y Mauricio Macri.