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La decisión de Horacio

Rodríguez Larreta debe definir la semana próxima si privilegia el armado con los radicales o el vínculo con Macri. Una decisión que será bisagra en su proyecto presidencial.

Horacio Rodríguez Larreta se encamina a tomar una decisión que se transformará en una bisagra en su carrera presidencial. En una semana debe decidir, como jefe de Gobierno porteño, si las elecciones locales serán con boletas pegadas a la nacional o con un sistema de boleta única por el que se voten las dos cosas por separado. El desenlace de esa novela, que Mauricio Macri, Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal siguen de cerca, puede ser el puntapié para un fortalecimiento de su liderazgo o un nuevo traspié que genere dudas en su ambición presidencial.

El tironeo es entre avanzar en sus acuerdos con el radicalismo para consolidar su alianza en la interna de Juntos por el Cambio o, por el contrario, responder a los reclamos de otros referentes del PRO que ven en esa decisión una amenaza para la continuidad del dominio del partido en la Ciudad de Buenos Aires.

“Va a tomar una decisión de acuerdo a sus convicciones, con lo que siempre dijo respecto a que haya igualdad de condiciones en las PASO”, asegura una fuente del entorno de Rodríguez Larreta. “Está cada vez más cerca la decisión de que las elecciones sean concurrentes”, ratifica una fuente ministerial en el mismo sentido. Que sean concurrentes es lo que pide Martín Lousteau: el mismo día de votación pero con un sistema distinto (boleta única en la categoría local) para que las boletas de Larreta y Bullrich no terminen empujando para arriba al candidato PRO.

La relación entre Macri y Larreta podría terminar de quebrarse.

¿Se rompería el acuerdo entre Larreta y Lousteau si las elecciones no son concurrentes? “Confiamos que nadie rompa las reglas de juego”, dicen en el radicalismo. En el entorno del jefe de Gobierno están cada vez más convencidos de que deben fortalecer ese entendimiento, a sabiendas de que Macri sigue dando señales de mayor sintonía con Bullrich. “Entiendo que Horacio intelectualmente les da más apoyo”, ironizó el expresidente la semana pasada en reunión con intendentes de la Provincia.

“Yo siempre creí que al final del camino Horacio y Mauricio iban a estar juntos, pero cada vez lo veo más difícil”, reconoce una fuente que acompaña hace años a Rodríguez Larreta pero también tiene buen vínculo con Macri.

Dirigentes de la UCR ya empezaron a dar señales de que si no se consolidan las candidaturas de Gerardo Morales o Facundo Manes podrían terminar divididos, unos con Larreta y otros con Bullrich. Embarrar la relación con el tándem Morales/Lousteau no aparece como una opción en Uspallata.

El jefe de Gobierno mandó una señal y se volvió a mostrar con Jorge Macri.

Si el próximo jueves el alcalde y precandidato presidencial confirma las elecciones concurrentes, se acelerará la discusión sobre quién será el único candidato del PRO. En ese marco, hay quienes creen que la consolidación de la candidatura de Jorge Macri podría ser la prenda de negociación para calmar las aguas. Todas las fuentes consultadas niegan que ese haya sido el acuerdo entre Larreta y el expresidente. Y por otra parte, tanto Soledad Acuña como Fernán Quirós recibieron el mensaje de que sus candidaturas siguen firmes.

Fuentes del macrismo y el bullrichismo rechazan esa opción. “Si vos queres ayudar al PRO no hacés la concurrente”, asegura un macrista, a la vez que minimiza el impacto que pueda tener la estructura partidaria para inclinar una elección, sobre todo con boleta única. “Encima Lousteau ya tiene también su estructura en el gobierno porteño”, agrega. Y remata: “¿Acaso los radicales en algún lugar que gobiernan te dan esas garantías justas para competir?”.

Rodríguez Larreta sigue acumulando fotos también con Lousteau.

La encerrona para Rodríguez Larreta es que ya avanzó tanto con la propuesta de elecciones concurrentes que no concretarla no solo significaría un problema con los radicales sino también se terminaría leyendo como una señal de debilidad en su vínculo con Macri. Y el problema es que hasta ahora no aparece en el escenario una tercera opción.

Uno de los objetivos en el larretismo es que logre mostrar más señales de autoridad e independencia. El caso De Marchi, por ejemplo, golpeó bajo la línea de flotación, y a Larreta no le quedó otra opción que tomar distancia de su decisión de romper la alianza en Mendoza. “Está firme con su convicciones”, insisten.

Ante este escenario, ya más de uno en Uspallata cree que la semana que viene será bisagra para su proyecto presidencial: la definición de la novela porteña, apuestan, podrá ser traumática con quien viene siendo su jefe político en los últimos 20 años pero consolidará su liderazgo en un sector de JxC.