Política exterior: las diferencias que separan a Rodríguez Larreta de Patricia Bullrich
En primera instancia los equipos de política exterior de Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich parecen coincidir en las mismas ideas. Reivindicar la gestión en el área de Relaciones Exteriores del expresidente Mauricio Macri retomado el rumbo que eligió en 2015. Probablemente de las mejores de las últimas décadas. También optan por enumerar una serie de objetivos y lugares comunes en los cuales nadie podría estar en contra, como promover la entrada en vigencia del Acuerdo Mercosur-UE, relanzar la relación con Brasil, en el carácter estratégico del vínculo y la necesidad de reconstruirlo y avanzar con el acceso a la OCDE. Pero, como más que nunca, el manejo de las relaciones internacionales depende de los presidentes y primeros ministros, y evidentemente Larreta está en las antípodas de Bullrich y viceversa en muchas cuestiones por profundas diferencias ideológicas.
Probablemente es cierto que los dos equipos en materia de política exterior que asesoran a ambos candidatos presidenciales del PRO podrían conformar uno solo por las coincidencias que tienen. Incluso en los últimos años ha funcionado una mesa, a instancias del hermano Augusto Rodríguez Larreta, con expertos en la materia que almorzaban una o dos veces por mes para escuchar y elaborar una síntesis de las propuestas que iban surgiendo de esos encuentros.
Por ahí pasaron muchos que luego ficharon con la escudería Larreta y otros que se fueron con la presidenta del PRO. Pero originalmente muchos venían del equipo que venía coordinando Fulvio Pompeo, exsecretario de Asuntos Estratégicos de Mauricio Macri, desde la Fundación Pensar. Precisamente, este experto en RRII y allegado al expresidente ha quedado, por ahora, en el medio de la grieta. Se declara prescindente y con intención de ayudar.
En el equipo de Bullrich lidera Federico Pinedo, quien suena como posible ministro de Relaciones Exteriores. Es secundado por los embajadores Rogelio Pfirter, Felipe Frydman, Carlos Sersale y Elsa Kelly. La jefa operativa del grupo es la excoordinadora de seguridad del G20 Adriana La Forgia, una especialista en temas de seguridad y política exterior. También son consultados Mariano Caucino, quien se siente más cerca de Bullrich, y Diego Guelar que ha optado por cierta neutralidad que pone nerviosos a sus colegas.
Según cuentan en el bullrichismo la idea es que la Cancillería tenga un rol preponderante para la etapa que se inicia el 10 de diciembre si la exministra de Seguridad gana las elecciones. También Pinedo consulta permanente a los embajadores de origen radical Carlos Foradori y Mario Veron Guerra. Además de tener un excelente diálogo con Jesús Rodríguez, alma mater de la Fundación Alem, el think tank de la UCR, actualmente alejado de Gerardo Morales. El exvicecanciller Andrés Cisneros, jefe de los equipos de RRII de Miguel Pichetto, es consultado permanente por Pinedo, quien interactúa con Luciano Laspina, candidato a ministro de Economía, y Dante Sica en Indistria y Comercio Exterior. En Defensa y Geopolítica están los generales Julio Hang y Bari Sosa.
No están de acuerdo con ingresar al BRICS y se quiere eliminar la Secretaría de Asuntos Estratégicos como una copia del Consejo Nacional de Seguridad Nacional en Estados Unidos que suele rivalizar con el Departamento de Estado. “La experiencia de Mauricio no fue buena ya que Marcos Peña usaba el rol de Pompeo para manejar la Cancillería a control remoto, situación que generó mucho malestar en el Palacio San Martín”, comenta a MDZ una fuente del PRO. No queda claro cuál será el rol de Ricardo López Murphy en las filas de Bullrich. La Cancileria está comprometida para Pinedo y nadie cree que el economista quiera volver a Defensa. Quizás la embajada argentina en Washington.
Del lado del larretismo el equipo es coordinado por Fernando Straface, uno de los poca funcionarios con llegada diaria al jefe de Gobierno porteño. Actualmente le maneja la agenda internacional a Larreta, a quien conoce desde el Grupo Sophia en los años 90’. Fue fundador del CIPEC y trabajó en el BID. Martín Redrado tiene un rol protagónico en el área, va a trabajar en el desarrollo de relaciones económicas y financieras internacionales y con organismos multilaterales de crédito. También se ha incorporado el último canciller de Macri, Jorge Faurie y el embajador Ricardo Lagorio.
El equipo se reúne semanalmente para elaborar propuestas para la campaña del candidato presidencial. No queda claro si mantendrán la Secretaría de Asuntos Estratégicos ya que si Redrado es designado ministro de Relaciones Exteriores, Straface quedaría en la dependencia que ocupó Pompeo o podría ser vicecanciller. Paralelamente deben hacerle un espacio a los expertos radicales que rodean a Martín Lousteau y Morales, los aliados de Rodríguez Larreta. Algunos coinciden con la reivindicación y la continuidad de la política exterior de Macri. Otros prefieren mayor multilateralismo, no tomar posición en los conflictos internacionales especialmente entre Estados Unidos y China.
Más allá de la caballerosidad y el protocolo que caracteriza a los diplomáticos, no se pueden evitar las internas producto de los egos y la ansiedad por conseguir un cargo. Desde el larretismo dicen que “Pinedo está improvisando en un área que es para alguien con trayectoria en el mundo diplomático”. “Federico tiene el savoir faire para el cargo pero le falta la experiencia que dan los años dentro de la Cancillería o en una embajada”, dice un vocero del equipo que lidera Straface.
Precisamente, este funcionario también es blanco de críticas provenientes de la vereda de enfrente. “Fernando es un militante de lo políticamente correcto y eso lo lleva a tener prejuicios ideológicos, por eso lo llevó a Horacio con Bill Clinton y Al Gore porque se siente más cómodo con la demócratas y el próximo gobierno de Juntos por el Cambio va a tener que ser pragmático pero deberá sobreactuar un giro hacia Occidente”, analizan desde el bullrichismo.

La competencia entre ambos equipos es de tal dimensión que pronostican problemas de un lado y del otro. “Patricia va a tener serios problemas para encontrarle un cargo a López Murphy porque quiere ser canciller y a Pinedo no lo puede bajar, salvo que lo mande a Washington”, dicen los colaboradores de Larreta. En cambio en el equipo de Bullrich aseguran que ya hay una interna entre Straface y Redrado. “Martín tiene más trayectoria que Fernando y una agenda envidiable, tiene que ser el que maneje todo desde la Cancileria, pero Horacio no suele confiar en los recién llegados, siempre prefiere rodearse de su gente de confianza”, comenta un diplomático de carrera.
En el mundo diplomático del PRO ven profundas diferencias ideológicas entre Rodríguez Larreta y Bullrich en materia de relaciones internacionales. “Los dos nunca han demostrado un especial interés en la política exterior, algunos creen que hasta se aburren”, confiesa una fuente que tiene interlocución con ambos. Respecto al jefe de Gobierno de CABA consideran que “no se siente totalmente identificado con reeditar la política exterior de Macri, aunque sabe que no tiene otro camino igual que le pondrá su impronta. Preferirá aplicar su estrategia de moderación y cero conflicto con todos los países en un mundo donde no hay margen para los grises”.
Sin embargo, esta semana se mostró con Isabel Diaz Ayuso, presidente de la Comunidad de Madrid y la referente más de derecha del Partido Popular. En 2021 se la cruzó en Washington y no quiso sacarse la foto. Pero en las encuestas se ve un giro a la derecha de la sociedad, entonces ahora no duda en fotografiarse con una especie de Patricia española. Pragmatismo.
En cambio, los diplomáticos PRO aseguran que Bullrich implementaría una política exterior más dura que la de Macri para comenzar a recuperar en los países centrales la confianza perdida en los cuatro años de Alberto Fernández. “No solo tenemos que generar un shock de confianza adentro y afuera, pero para poder replantear la relación bilateral con Estados Unidos y los países líderes de Europa se necesita sobreactuar si es posible porque va a costar mucho recuperar la credibilidad perdida luego de una Cancillería que jugó en la vereda de enfrente de Washington en forma permanente”, explican sus asesores.
Consideran en el bullrichismo que no va a alcanzar con mostrar una continuidad de la diplomacia de Macri alineada con Estados Unidos y Occidente. “Hoy el escenario internacional está más áspero y tendremos que ser más contundentes en diferenciarnos de China, Rusia y Venezuela". Ese enfoque tan duro genera críticas entre larretistas y radicales. “No podemos aislarnos del resto de la región y plantear que la política exterior es blanco o negro”, sostienen.


