Certezas con muchas dudas en tiempos de definiciones electorales
En el corazón del poder son irremediables dos circunstancias: que Alberto Fernández no será candidato y que Cristina Fernández de Kirchner ya no podrá imponer por sí sola al candidato del Frente de Todos.
Igualmente, Agustin Rossi dirá que Alberto es un gran candidato y el operativo clamor seguirá buscando la candidatura de la vicepresidente hasta con Martín Insaurralde como promotor público. Sin embargo, las dos cosas no sucederán. Por lo pronto como candidatos presidenciales. Ese lugar está reservado para Sergio Massa, aunque algunos resistan la jugada u otros imaginen un salto a tiempo del ministro de Economía para conformar una estructura que dinamite el Frente de Todos y deje en minoría a sectores exentos del termómetro vinculado al peronismo.
El contexto igualmente no ayuda lo suficiente. Pero cómo dijo alguien el fin de semana en la Vendimia “si mañana Massa renuncia, ¿qué pasa el día después?”. Las respuestas fueron unívocas. Allí su fortaleza. Allí, su debilidad.
Wado de Pedro reclama aclarar rápido el panorama y que Alberto defina su candidatura (o su negativa) antes de fin de mes. El ministro del Interior, que se mostró muy cómodo con Massa en la Vendimia, reconoce que la coalición tiene que rediseñares y que la continuidad así cómo está es impensable.
Igualmente Daniel Scioli se mantiene expectante y los gobernadores por ahora sólo piensan en la propia elección. La CGT busca que la unidad no se pierda pero piden pistas en los armados territoriales y los intendentes esperan compartir una boleta competitiva, para lo cual mejores números económicos son indispensables. Algo que el oficialismo no está en condiciones de garantizar por ahora, aunque lo desee.
La oposición también tiene sus certezas: no hay opción real de poder por fuera de Juntos por el Cambio aunque existan tentaciones de alguna aventura personal cobijada por ciertos sectores del oficialismo nacional dispuesto a fragmentar la oferta opositora. Con Milei suficiente.
De todas maneras, las formas de resolver las internas provinciales son un enorme desafío. En Mendoza, Horacio Rodriguez Larreta les prometió a los socios de Cambia Mendoza que el jueves próximo se resolverá la cuestión Omar De Marchi. No saben si podrá hacerlo, pero el ya prometió que quitara todo respaldo posible si se inscribe por fuera del frente el 12 de abril.
En esa línea están con problemas de armado en Río Negro; Neuquen; Cordoba; Tucuman y otras. En Río Negro el radicalismo acompaña mayoritariamente la candidatura de Alberto Weretilneck que buscará volver a gobernar la provincia con un acuerdo que incluye hasta el campo rosita Martin Doñate a quien la Corte negó jurar como integrante del Consejo de la Magistratura.
En Neuquén pasa lo mismo. Allí el PRO apoya fuertemente a Rolando Figueroa, una escisión del Movimiento Popular Neuquino tras la negativa partidaria a darle una interna. El radicalismo cobija otras alternativas y la Coalición Cívica se quedó sin su máxima expresión tras el abandono de Carlos Eguia qué pasó a las filas de Milei que fue a respaldarlo la semana pasada.
En Tucumán, German Alfaro está lidiando con la resolución de la JCR provincial que aún impulsa al diputado nacional Roberto Sánchez como candidato. Un dato curioso es que aquí, Gerardo Morales impulsa una interna abierta entre ambos, pero cobija una interna cerrada para definir el candidato de Juntos en Chubut. Allí, el radical Damián Biss (presidente del partido e intendente de Rawson) quiere disputarle la candidatura a gobernador al Senador nacional Nacho Torres. Hoy hay una interna clave en Trelew. Quien gane esa pulseada puede inclinar la balanza.
Córdoba mientras tanto es un capítulo especial. En las últimas horas son varios los dirigentes que reconocen que Rodrigo De Loredo quedó algún peldaño por debajo de Luis Juez para encabezar la candidatura a gobernador, aunque le auguran un buen pronóstico como intendente de Córdoba Capital o inclusive compañero de fórmula en la elección presidencial de algún dirigente del PRO. A fines de marzo debería quedar ordenado.
Resta dilucidar qué ocurrirá en Santa Fe donde Carolina Losada debe una definición sobre su posible candidatura. Aquí también la construcción del Frente de Frentes que incluiría al socialismo, también es el otro enigma a develar pronto.
Finalmente, el misterio del armado en la provincia de Buenos Aires (aún con final abierto) y la resolución de la sucesión de Rodríguez Larreta en CABA, marcarán las definiciones finales de una coalición que requiere discutir hacia adentro un acuerdo programático para en caso de ganar aplicar con eficacia una batería de medidas claves en los primeros 30 días.
“La experiencia indica que lo qué hay que hacer, hay que hacerlo rápido”, dice un interlocutor de los múltiples candidatos de la coalición. No habla del shock fiscal, sino del conjunto de leyes indispensables para reformar un estado de cosas que frena la inversión; limita la creación de empleo y perjudica la competitividad y la productividad necesaria para introducir nuestros productos en el mundo.
También las que apuntalen la solvencia de las cuentas públicas, máxime pensando en la herencia a recibir. De allí que muchos crean qué hay que buscar una épica contestaría al kirchnerismo que desnude la magnitud del esfuerzo por venir. Más que esperanza, esfuerzo para cambiar. La moneda está en el aire. El tiempo limita los márgenes de maniobras. Entramos en tiempo de definiciones.

