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Pablo Javkin sabe que volverá a estar solo y que Rosario necesita un milagro para salvarse

Pablo Javkin recibió hoy todas las llamadas que podía tener. Ministros, presidente, gobernador y todos los dirigentes de la oposición estuvieron por ahí o hablaron personalmente con el intendente rosarino. Sin embargo, nadie se compromete seriamente a hacer de las muertes una cuestión de Estado.

Durante la jornada de hoy, varios teléfonos sensibles de Juntos por el Cambio se preguntaban. “¿Por qué no aprovechan esta situación en Rosario y aparecen todos juntos en una foto con el intendente que es radical?”. Nunca nadie lo tomó como posibilidad.

La mañana había comenzado con el atentado contra el comercio que la familia Rocuzzo tiene en Rosario y siguió con el auxilio público realizado por Pablo Javkin, intendente de Rosario. Él le pidió soluciones inmediatas al gobernador, al jefe de la policía provincial, recientemente cambiado, y al presidente Alberto Fernández, a quien le recordó que, por aire, la Casa Rosada está a media hora de ahí. 

Para peor, al mediodía, Aníbal Fernández cometió un sincericidio que, viniendo de él, sería una nueva "anibalada". "Sí, perdimos el partido, los narcos ganaron", expresó a los periodistas que le pidieron una explicación.

Un importante referente de Patricia Bullrich, que tuvo participación central en el mandato macrista, dudó, y mucho, en tomar en cuenta la propuesta. “Noooo… Es imposible. Hoy esto está todo roto”. Un funcionario de la Ciudad de Buenos Aires que habla con todos, directamente clavó el visto.

Durante toda la jornada de hoy, el intendente Pablo Javkin recibió todo tipo de apoyos y llamados en solidaridad. Ayer había estado Patricia Bullrich, y en la jornada de hoy Facundo Manes y Diego Santilli, entre otros se hicieron ver por esta localidad que pasó de ser la ciudad más atractiva del litoral a tomar fama mundial por la amenaza recibida por la familia Rocuzzo, los suegros de Lionel Messi, en su comercio de Parque Independencia. La mayoría estaba viajando a la Fiesta de la Vendimia en Mendoza. 

“Yo no voy a ser nada para juntar al PRO”, fue la drástica definición brindada por un importante dirigente radical que participaba, en ese momento, de la foto en la que Gerardo Morales presentaba su campaña bonaerense. Igualmente, proyectan una reunión con la presidenta del PRO, Patricia Bullrich para la próxima semana.

Estas actitudes ratifican cada una de las prevenciones que la población tiene con respecto de la dirigencia opositora. Cada día se descree más en la posibilidad de que luego de semejantes acusaciones mutuas y agresiones pudieran ponerse de acuerdo. Pero lo que más remarca todo esto es lo alejado que se encuentran de las urgencias cotidianas de la población a la que pretenden representar.

Con todo criterio Pablo Javkin le reclamó a las autoridades provinciales y nacionales por las responsabilidades que les compete sobre la desesperante situación que se desató, hace más de una década, en Rosario. Sin embargo, toda esa preocupación hubiera sido amplificada por el volumen político que le brindaría el apoyo completo y simultáneo de todos los que componen la oposición, cuyo último candidato competitivo en Santa Fe fue el humorista Miguel Del Sel y ahora sería la ex periodista y animadora Carolina Losada.

Lo más dramático de la posible alternancia en el poder es que no divide lo importante de lo accesorio. Inclusive no toma ejemplos que marcan cuestiones básicas en la política. Cuando el peronismo tenía una conducción que se confiaba, una situación como la de Javkin era respaldada por la Federación Argentina de Municipios, la Liga Latinoamericana de Intendentes y cuanto otra agrupación u organismo pudiera aportarle respaldo.

Diego Santilli, quien hoy estuvo en Rosario, advirtió dramáticamente lo que los bonaerenses ya saben. Que esto que sucede hoy en esta ciudad santafecina existe en los corredores del conurbano bonaerense. Pero hasta que no vayan todos juntos, el intendente de Rosario debe sentir que está muy solo.

Esto siempre se lo decía Jorge Macri a quienes querían ser candidatos en los distritos del Gran Buenos Aires conducidos por intendentes peronistas. “Lo importante no es llegar, sino permanecer. Lo importante es darle respaldo a los dirigentes territoriales”, decía. Por ahora, las internas son más fuertes.