Violencia extrema en el conurbano: por qué el Gran Buenos Aires se parece cada vez más a Rosario
Mientras que los delivery cortaban la autopista Buenos Aires-La Plata, producto de que nadie le provee un botón antipánico para que puedan moverse con cierta cobertura, mínima, casi ínfima, por las calles del cada vez más inaccesible conurbano del Gran Buenos Aires, y varios de ellos mueren o sus pertenencias son robadas sistemáticamente, en el otro extremo de la Zona Sur, en Moreno, en el Oeste, un joven fue acribillado, simplemente, para robarle una moto de 150 cc.
Mientras que los robos y los hurtos crecieron de manera exponencial, sin que haya estadísticas precisas aún, en varios barrios tomados por el narcotráfico la actividad sigue en el filo de la tragedia al estar permanentemente abierta la posible guerras entre bandas.
Tras la publicación del fin de semana sobre la amenaza narco en la villa 9 de julio, un importante dealer de la zona le hizo conocer a un dirigente local su decisión de “vender” el fondo de comercio.
Para cualquier desprevenido, un fondo de comercio podría significar una farmacia, almacén o verdulería, pero en estos barrios, no. Recibe esa caracterización irónica directamente la manzana en que se estableció la venta de estupefacientes.
El fin de semana, en la villa 9 de Julio, que no es un barrio en sí porque está dentro del enclave geográfico de Billinghurst y Ballester, en General San Martín, casi no hubo actividad producto que nadie entró ni salió y mucho menos se asomó de sus casas. Recién a la tarde del día de descanso algunos se animaron a hacer algunas compras.
No hay localidad que se salve o sea eximida de un lugar de difícil transitar sin que le pudiera pasar algo delicado. Si bien algunos están más custodiados o advertidos que otros, la realidad indica que cada uno mantiene un grado de complejidad acorde a la zona en la que está.
¿Qué fue lo que pasó para que durante los últimos veinte años los antiguos barrios de trabajadores con sueños de “M´Hijo el Doctor” se transformaran en grandes manzanas ocupadas e intrusadas, con las calles inundadas de desperdicios? Los viejos vecinos fallecieron y quienes los reemplazaron ya tenían otro tipo de subsistencia.
Pero, lo más grave, fue que todos los que progresaron, fundamentalmente relacionados con una actividad sin inestabilidades drásticas como la política, los sindicatos o los antiguos jefes de bandas no pudieron soportar, o simplemente, no quisieron hacerlo, los pedidos, aprietes, amenazas y virtuales piquetes que le realizaban en la puerta de su casa porque “vos podés”.
Inclusive hasta los viejos jefes de las bandas de delincuentes decidieron alejarse del lugar que los vio nacer y crecer. Algunos fallecieron, pero la mayoría eligió la comodidad y ampulosidad de los barrios cerrados diseminados en el norte, oeste y sur del Gran Buenos Aires, donde la gente se sigue asombrando que se realicen redadas o procedimientos.
Entonces, se dio una situación de desmadre total, en la que los que pretendían dominar el territorio abandonado lo ganaban de dos formas. Pagando o a los tiros. A veces, simplemente, con la segunda.
Por eso no llamó la atención el comentario vertido por el tradicional puntero barrial anunciando que el dealer había transferido su “fondo de comercio”. Es decir, seguiría participando de las ganancias, a través de un canon fijo o de acuerdo con la mercadería que vendiera quien quedó a cargo mientras que “el dueño” se iba del lugar.
En el video que causó furor y pánico en las redes queda claro que los supuestos “verdaderos dueños” de la Villa 9 de Julio le exigen a la banda de Max Alicho Alegre y Blas Gómez que abandonen el lugar salvo que paguen lo especificado en su momento, que nadie sabe qué monto o cantidad de droga equivale.
General San Martín, sede de la Villa 9 de Julio y otras de igual o mayor preeminencia en la distribución de estupefacientes, fue un primer intento en el Gran Buenos Aires de cooptar la gestión pública, o iniciar su ingreso a la “institucionalidad”, cuando Manuel “Mameluco” Villalba había iniciado su campaña política para la intendencia, interrumpida cuando pretendió inmiscuirse en un acto en el que estaba Eduardo Duhalde. Luis Barrionuevo y Graciela Camaño realizaron las llamadas de rigor y, al día siguiente, Villalba fue detenido por sus antecedentes que hasta ese momento pasaban inadvertidos por las autoridades policiales y judiciales.
“La plata de la merca siempre está presente y te la presentan de miles de formas. El tema es que una vez que la dejas pasar, termina siendo imparable. Por eso, por ahora, quedan en lugares muy privados de la cana y algunos dirigentes que después terminan saliendo del sistema”, reconoció un intendente mandato cumplido de la región nororeste del Gran Buenos Aires.


