La jugada del kirchnerismo para exponer a Alberto Fernández en la apertura de sesiones del Congreso
El kirchnerismo ya decidió que no movilizará militantes el próximo 1 de marzo cuando Alberto Fernández inaugure las sesiones ordinarias del Congreso por última vez en su gestión presidencial. Ese día el mandatario se reencontrará con la vicepresidenta Cristina Fernández Kirchner en un acto público tras 9 meses.
Desde el kirchnerismo han decidido no movilizar a la militancia y dejar esa convocatoria en manos de la Casa Rosada. El Movimiento Evita y las organizaciones sociales que responden al oficialismo y apoyan a Alberto Fernández fueron sondeadas, pero por ahora se niegan a movilizarse.
Sin embargo, un llamado de Alberto Fernández a Emilio Pérsico podría destrabar la situación. Además, el presidente podría comunicarse con algunos intendentes afines para que lo acompañen movilizando a sus militantes.
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La danza de precandidatos presidenciales dentro del oficialismo complica aún más una convocatoria de este tipo. Dentro del Frente de Todos muchos quieren exponer la soledad política de Fernández, a quien vienen presionando para que baje su candidatura en busca de la reelección.
En Casa Rosada minimizan la situación y aseguran que es normal que no haya una gran movilización porque el miércoles 1° de marzo es un día laborable. Si bien se especulaba con un posible faltazo de Cristina Kirchner, desde su entorno confirmaron su presencia en la apertura de sesiones.
Alberto Fernández, por su parte, se encuentra enfocado en su discurso, que girará en torno a hablar de su gestión y en mostrar un horizonte de futuro para posicionarse electoralmente.
En el Ejecutivo imaginan un auditorio hostil, pues el Congreso se ha mantenido paralizado luego de que el Gobierno avanzara con el intento por enjuiciar a la Corte Suprema.


