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Las fracturas de Juntos por el Cambio en Neuquén y Río Negro son funcionales al oficialismo local

Neuquén y Río Negro son la demostración más evidente de las discrepancias que volvieron a agudizarse entre la UCR y el PRO luego del triunfo radical en La Pampa. La conducción nacional de JxC no pudo evitar la fractura en ambas provincias.
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Las rupturas paralelas de Juntos por el Cambio en las provincias de Neuquén  y Río Negro terminan facilitando las chances de los oficialismos de ambos distritos. En el territorio que hegemoniza el Movimiento Popular Neuquino la fuerte división de la UCR y el PRO hizo volar por los aires a la coalición como oferta electoral. Los radicales mantienen el sello de JxC y el partido amarillo va en alianza con el ex oficialista Rolando Figueroa, atomización que favorece al MPN. En Río Negro es al revés: son los radicales los que decidieron cerrar con Alberto Weretilneck, quien se prepara para volver a ser gobernador y el PRO se mantiene como oposición junto a la Coalición Cívica. Los comicios locales de los dos territorios son en abril.

Si bien se trata de dos provincias gobernadas por poderosos partidos provinciales, donde JxC nunca tuvo chances de pelear seriamente por el poder, pero la facilidad para romper deja en evidencia el grado de tensión que exige entre radicales y amarillos en casi todas las provincias. “Los distritos del interior terminan siendo el campo de batalla de las broncas que hay en el seno de la coalición”, dice a MDZ un dirigente de experiencia. 

Los radicales vienen agrandados desde las legislativas de medio término del 21 y encima arrancaron el año con un triunfo en La Pampa como para animarse a ir por más. “Los del PRO somos un partido vecinal porteño con éxito de exportación por tener los mejores candidatos a nivel nacional. A nivel provincial somos un lastre para la UCR porque no tenemos militancia, ni afiliados”, admite en privado un vocero de origen macrista. Ni hablar de la pelea en Chubut que puede poner en riesgo el triunfo del senador Ignacio Torres para transformarse en gobernador. Pero es más fuerte la bronca de los radicales contra el joven candidato del PRO.

 

 

 

 

 

En Neuquén, la UCR juega con el diputado Pablo Cervi, alineado con el creciente grupo interno Evolución que lideran Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti. Esta dupla festejó ayer como con el triunfo de Martín Berhongaray en La Pampa al lograr que la justicia los autorice a usar el sello de JxC. Lo consideran una victoria frente a la conducción nacional del PRO que viene respaldando la polémica decisión de unirse con el diputado Figueroa, quien abandonó el MPN porque los Barones partidarios con Jorge Sapag a la cabeza querían llevarlo a una interna cerrada. 

El oficialismo partidario respalda al actual vicegobernador Marcos Koopmann. Figueroa sabía que lo conducían a una derrota segura y optó por internar ir por afuera. “La decisión nacional del PRO fue tomada desde el desconocimiento provincial, por eso un sector del partido decidió quedarse con los radicales, previendo que Figueroa, así como se fue, puede volver al MPN”, dice una fuente crítica del partido amarillo. La percepción es que con esa movida el PRO ayuda a atomizar el voto opositor en vez de ir junto a la UCR. Y encima el periodista Carlos Eguia va como candidato de Javier Milei con una intención de voto superior al 15%.

Así como cuesta comprender la estrategia del PRO en Neuquén, lo cierto es que en Río Negro la UCR tampoco cuidó la integridad de la coalición. En todo caso optó por integrarse a la poderosa estructura del oficialismo Juntos Somos Río Negro para lograr cargos y además no querían negociar con el referente local del PRO, Aníbal Tortoriello. Quedarán heridas para las PASO del mes de agosto, sobre todo en el armado de las listas de legisladores nacionales.