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El sorpresivo giro en la estrategia electoral del Frente de Todos: ¿qué pasa con Cristina Kirchner?

La mayoría de los pariticipantes de la reunión del PJ nacional de la semana pasada descree en realizar un operativo clamor en favor de la postulación de Cristina Fernández de Kirchner. Saben que es muy importante que sea candidata a senadora en Buenos Aires, pero no mucho más.

Hace dos años, cuando la salida a la pandemia del covid empezaba a dar algún resquicio de esperanza para el oficialismo, un ministro nacional le había dicho a MDZ que “lamentablemente, Cristina nos va a llevar a radicalizar todo a partir de ahora. Será una campaña de locos”.

Corrían los primeros meses de 2021, que terminó con la virtual desintegración del Frente de Todos tras la derrota electoral de las PASO y de las generales de aquel año. “Ahora la historia se repite. Quieren verlo desflecado al presidente y eso nos lleva puestos a todos, a pesar que puedan tener o no razón”, reflexionó.

Obra de la casualidad o no, nuevamente, al inicio de la temporada electoral, en este caso la que determinará la continuidad o no del Frente de Todos en el poder, aquella historia de hace dos años se repite. La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner no sólo quiere imponer sus condiciones para la futura campaña, sino que aparece como la única gran decisora, o al menos eso pretende.

Por eso es que luego del encuentro del jueves pasado en la sede del PJ Nacional en la calle Matheu, todos los subgrupos en los que se divide el oficialismo se volvieron a juntar entre sí. Asados, desayunos, meriendas y cenas se replicaron a lo largo y ancho del país y en el conurbano en particular.

Sin embargo, uno de los principales actores de este último tiempo del oficialismo, Sergio Massa, quien mantiene un diálogo directo y constante con casi todos los actores, rehúye de las aglomeraciones o a las juntadas que tengan a más de dos o tres dirigentes. Solo se encuentra con los del Frente Renovador, los mismos que cuando asumió como ministro de Economía corearon “Borom bom bom, este es el Frente, Renovador!!!".

Massa sabe que todo lo que está pasando no ayuda para nada a la delicadísima situación económica que debe acomodar. Lo dice en privado, permite que sus allegados y amigos opinen al respecto, pero él se mantiene callado. Considera que si habla “esto vuela de verdad por los aires”, como confió uno de sus más alineados referentes días atrás, quien evitó una charla en "on" con este periodista, pero aceptó transcribir el "off".

“Es al pedo que sigan bombardeando al presidente. Más bien que a todos nos hubiera gustado que fuera otra cosa, que él hubiera conducido este proceso de otra manera, tanto los que lo apoyábamos incondicionalmente como aquellos que lo trajeron para ganar. Pero bueno, no pasó. Ahora hay que bancar, ser ordenado, mostrar todas las cosas que hicimos y hacerle ver a nuestro electorado que nos preocupamos por ellos, y no por jubilar a un presidente”, dijo uno de los que los otros días mantuvo una larga jornada de trabajo y análisis con un grupo de intendentes y ministros oficialistas.

Mientras tanto, producto del festejo de un nuevo cumpleaños de Cristina, todos sus seguidores y dirigentes que participan en el operativo clamor de su candidatura, postearon salutaciones y manifestaron sus deseos de que sea presidenta en 2023. Ella, en tanto, no se mantuvo ajena a todo eso y le puso un me gusta, el pulgar arriba o el corazoncito a la mayoría de sus seguidores.

¿Ya no piensa que está proscripta? ¿Dejó de creer que su figura significará una constante acusación al peronismo porque lleva una candidata procesada y condenada? Así parece. Sino no permitiría que todos los que piensan que la “Patria es el otro” empiecen a organizar movilizaciones para el Congreso el próximo 1 de Marzo, día de la Asamblea Legislativa, y tengan preparadas masivas movilizaciones para el 24 de Marzo.

Mientras tanto, los gobernadores se lanzan masivamente a desdoblar las elecciones provinciales y los intendentes buscan la manera de coordinar el reparto de boletas cortadas en sus territorios que mermarán, sustancialmente, las chances electorales del único lugar donde La Cámpora y el Kirchnerismo quiere ganar: la provincia de Buenos Aires.

Si de cada cien votos que puede conseguir un jefe comunal, la mayoría con mejores índices de valoración que cualquier otro candidato del Frente de Todos a nivel nacional o provincial, sólo se retiene para la categoría provincial un 60%, todo se pone en crisis.

El volver a pensar en la “propia”, subsistir hasta la posible reconfiguración del Frente de Todos, unido o roto, es la principal preocupación de los que conducen los destinos cotidianos del Gran Buenos Aires y los territorios provinciales del interior del país. Aunque en los discursos aparezcan más cristinistas o menos, la realidad termina siendo la única verdad.