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El arma que Cristina Fernández de Kirchner prepara para su campaña contra Mauricio Macri

La vicepresidenta usó la mayoría peronista que controla la Auditoría General para rechazar las cuentas del gobierno de Mauricio Macri. Ese dictamen ahora pasó para debatirlo en el Congreso. Junto con el imposible juicio a la Corte Suprema serán piezas clave de la guerra que viviremos este año.
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El kirchnerismo duro ya trabaja armando las piezas publicitarias que se desplegarán durante la campaña electoral que se avecina. No importa quien sea el candidato, la música y letra ya se escribió. En esa estrategia, ya se sabe, habrá victimización de sobra por la condena por corrupción que le aplicó el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 en la causa "Vialidad", junto con el juicio a la Corte, que el kirchnerismo considera un complemento esencial de esa historia, se escuchará relato y acusaciones durante todo el año en la campaña, aunque los números indiquen que política y jurídicamente ese juzgamiento al máximo tribunal será imposible.

El mismo laboratorio político-publicitario que ya preparó la puesta en escena de esa victimización permanente de la vice que deberán escuchar día a día los argentinos, ya dio a luz la segunda pieza de ataque contra Juntos por el Cambio, especialmente dirigida a Mauricio Macri. Son los mismos creativos que produjeron el arte de piezas ya históricas como los videos cuidadosamente estudiados donde Cristina Fernández de Kirchner habla sola y directamente a su público o quienes construyeron durante sus presidencias la "estética" kirchnerista que aún la acompaña en actos y presentaciones. 

El guion de esa segunda arma de campaña lo aportó el dictamen de la Auditoría General de la Nación que hace 10 días rechazó la Cuenta de Inversión de Mauricio Macri de 2018. Para ser más claros le rechazó a Macri la ejecución presupuestaria de ese año alegando que el expresidente no pidió autorización al Congreso a la hora de cerrar el acuerdo con Fondo Monetario Internacional por U$S 56.700 millones. Los Kirchner saben muy bien lo que significa técnicamente que el Congreso le rechace las cuentas a un presidente: Néstor Kirchner y su esposa se cuidaron muy bien siempre de hacerle votar a su mayoría legislativa la ratificación de cada cuenta de inversión de sus años de Gobierno. Es una forma de evitarse problemas penales en el futuro.

El dictamen fue ampliamente difundido por el auditor Juan Ignacio Forlón, camporista amigo de Máximo Kirchner (en realidad hoy La Cámpora controla todo el staff de auditores oficialistas en la AGN) y rechazado por Jesús Rodríguez, presidente de la Auditoría; Miguel Pichetto y Alejandro Nieva. Ahora ese dictamen deberá ser tratado en la Comisión Mixta Revisora de Cuentas del Congreso y luego aprobado en los recintos del Senado y Diputados. Es decir, Cristina Fernández de Kirchner se garantizó tener el acuerdo con el FMI (que en realidad no necesitaba una ley del Congreso como no la tuvieron otros acuerdos). Hay que recordar que en el año 2003, Néstor Kirchner firmó un stand by con el entonces director gerente del organismo, Horst Köhler, por más de U$S 21.000 millones.

Como sea, la campaña y los videos contra el acuerdo de Macri con el FMI ya están grabados, con el tono, la música y el dramatismo que tienen esas piezas publicitarias del kirchnerismo y serán usados en toda la campaña. 

Detrás de esto hay un error de la Constitución Nacional de 1994 que, falsamente, proclamó que el control de la Auditoría General de la Nación quedaba en manos de la oposición cuando en realidad el presidente de la AGN y los auditores no oficialistas están en minoría y no pueden oponerse a lo que vota la mayoría peronista.

Vale la pena repasar cómo funciona el sistema. La AGN es un organismo constitucional, encargado del control de las finanzas públicas. El artículo 85 de la C.N. determina que la presidencia de la Auditoría corresponde a la oposición y la ley que crea el cuerpo de auditores distribuye 3 auditores por cada Cámara en proporción a los bloques parlamentarios con representación popular.

En 2016 en el cargo de auditor que correspondía al PRO (carecía de representante en la AGN) fue asignado a Gabriel Mihura Estrada, miembro del sector político de Sergio Massa, por entonces opositor al kirchnerismo.. Desde 2018 dicho auditor integra la mayoría del Frente de Todos en el órgano. En los últimos dos meses, por ejemplo, las decisiones más relevantes impulsadas por la mayoría oficialista se plasmaron en imponer la condición de “secreto de Estado” a los contratos de adquisición de vacunas COVID y ahora el rechazo de los informes sobre las Cuentas de Inversión del Gobierno de Cambiemos.

Una de las funciones más relevantes de la AGN es la aprobación de la Cuenta de Inversión, dictamen que expone la situación del patrimonio público en un período determinado respecto de la ejecución del presupuesto aprobado por el Congreso y la situación financiera-contable de los diferentes organismos públicos.

En este caso, el rechazo de la cuenta de inversión 2018 se funda en el argumento falaz que el crédito con el FMI no fue aprobado por el Congreso. En virtud del artículo 60 de la ley de Administración Financiera no es necesaria una autorización especial cuando el crédito proviene de organismos de los cuales Argentina forma parte. Además en las propias leyes de Presupuesto Nacional se identifican las necesidades de financiamiento, dando el Congreso su aprobación. 

El funcionamiento de la AGN es un tema controvertido desde siempre. Por ejemplo, el senador del PRO José Torello presentó un proyecto reglamentario del art. 85 de la C.N. que cubre el vacío jurídico, enmarca los aspectos técnicos del organismo como contralor de las cuentas públicas e intenta evitar a futuro la politización del cuerpo. El problema, una vez más, es que no hay acuerdo con el kirchnerismo para avanzar con una reforma así.