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Rosario se desangra mientras el Gobierno mira para otro lado

En lo que va del año ya se produjeron 35 homicidios en Rosario y más del 75% de ellos están vinculados al narcotráfico. La desidia del Gobierno y el fuerte cruce entre Omar Perotti y Aníbal Fernández

Dos muertos y una mujer herida fue el saldo de una nueva madrugada violenta en Rosario. El hecho ocurrió en la zona noroeste de la ciudad y una de las víctimas fatales es un policía que custodiaba el boliche bailable. “La mujer es una persona con relación con el lugar”, dijo el flamante ministro de Seguridad, Claudio Brilloni, quien como gesto político para un cambio de época se hizo presente en el lugar y se puso a disposición de la familia del agente de seguridad.

En el lugar se produjeron 37 disparos. La agente de seguridad hacía adicionales en el lugar porque como muchos saben, un sueldo ya no alcanza.

Los homicidios en Rosario ya son 35. Casi un por día. Más del 75% se supone por cuestiones vinculadas al narcotráfico. Y dos terceras partes de ellos, los producen sicarios. Personas a sueldo para matar, incluso por menos de u$s100. Solo para tomar magnitud, en Rosario se producen más homicidios por año que el total de femicidios que se cuentan en todo el país.

El gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, aseguró que el Gobierno "abandonó Rosario"

El año pasado se registraron 233 femicidios en la Argentina. En Rosario, hubo 258 asesinatos. Entre ellos, varias docenas de inocentes que encontraron la muerte de manera casual, incluyendo muchos niños.

El principal problema es que un Estado desorganizado y sin plan, con compartimentos estancos y sin coordinación, procura combatir al delito organizado con escala local pero con vinculaciones internacionales y con sectores del Estado a los que logró penetrar fruto de su poderío económico creciente.

La medida de lo anterior es la falta de coordinación de Nación y provincia con el municipio para mediante una acción conjunta atacar el problema. Omar Perotti tuvo esta semana que echar al ministro Rubén Rimoldi (tercer ministro en 3 años) y también al Jefe de Policía, Miguel Oliva.

Desde que Perotti llegó a la Casa Gris, ya pasaron 10 jefes policiales. Es en ese contexto que la pelea entre funcionarios entra en el terreno de la desidia y el mal gusto. La bravuconada de Aníbal Fernández (“resuélvalo con su policía”) tras el reclamo de Perotti respecto a que el ministro “sigue sin entender la realidad de Rosario” es un todo descriptivo. El ministro nacional deja en manos de la provincia un combate que es federal. Pero no es solo el ministro, el Gobierno también se corrió. Un tercio de los juzgados federales que tienen que investigar lo que sucede están vacantes. Un juzgado ni siquiera tiene juez subrogante. Todo una desidia al servicio del negocio del narcotráfico y las muertes.

El fin de semana pasado atacaron a balazos los frentes de la Agencia de Investigación Criminal y el sindicato de la carne. Las balaceras ocurrieron en la madrugada del sábado. Si bien no hubo heridos, se recogieron 18 vainas servidas entre un lugar y otro. Las notas estaban dirigidas a personas ligadas a bandas narcocriminales.

Los sospechosos dispararon desde una motocicleta alrededor de las 2.25 de la madrugada y dejaron dos notas a la pasada.
“Eric Masini, Leandro Vilches, dejen de pasarle datos a los fiscales, botón mata concha", rezaban las notas que arrojaron tanto en el frente del ex Batallón Nº 121, ubicado en Lamadrid 475. Allí personal de la misma dependencia secuestró 7 vainas servidas. Sin embargo, a escasos minutos y con menos de 20 cuadras de diferencia, al menos dos sospechosos -no está confirmado si fueron los mismos- abrieron fuego contra el Sindicato de la Carne con el objetivo de dejar el mismo mensaje destinado a esas personas privadas de su libertad.

El domingo, en tanto, arrojaron una bomba de estruendo frente a Televisión Litoral. Fue a la madrugada desde un automóvil. El artefacto estalló en el asfalto. El hecho ocurrió ante la presencia de un patrullero fijo designado tras los ataques de diciembre.
Hacia Rosario habían ido los integrantes de la Corte Suprema de Justicia el año pasado en señal de respaldo a estas investigaciones.

El propio ministro Fernández había comprometido ayuda que solo llegó parcialmente y sin un plan. Había hablado de 300 gendarmes y una posta. Basta recordar que en 2014, Sergio Berni había enviado 3500 gendarmes bajo la tutela del flamante ministro de Seguridad provincial. Ya entonces no había alcanzado, aunque se limitó su expansión y los crímenes se redujeron sistemáticamente hasta 2020. Lo que ocurrió los dos últimos años fue la explosión de una discusión a cielo abierto entre bandas que tomaron la calle en desmedro del Estado como sentenció esta misma semana el titular del Superior Tribunal de Justicia provincial, Daniel Erbetta.

“La policía perdió el control de la calle”, afirmó. Sentencia lapidaria para un gobierno provincial que promovía paz y orden como bandera. La única novedad que genera expectativa es que el actual jefe de la fuerza (gendarme) tiene buenos vínculos con el sistema político santafesino que le está reclamando al gobernador una mesa de diálogo frente a la tragedia.

Un dato que tampoco escapa a los que conocen la Casa Gris es que Perotti quiso poner a Sergio Berni como ministro cuando asumió en 2019. Su destino en provincia de Buenos Aires por mandato de Cristina Fernández de Kirchner terminó por generar una elección poco feliz como Marcelo Sain, quien le aportó más problemas que soluciones y se fue en medio de escandalosos audios que hablaban de su impericia y también su falta de conocimiento cabal de la problemática. Así las cosas, Rosario sigue desangrándose frente a la mirada esquiva de un sistema político que parece inerte frente al flagelo creciente de las drogas. En el medio, una sociedad aturdida e insegura clama por su vida y la paz prometida.