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Javier Milei quiere ser Bilardo, pero se parece más a Zubeldía por su forma de hacer política

Milei sabe que llegó sólo con el apoyo de su hermana Karina. Por eso no le importa subirse a un escenario para besar a su novia, mandar un DNU y parecer intransigente con su frase "No hay plata".

“No hay plata. No hay plata” cantaban mientras hacían picar la pelota con la que iban a la playa un puñado de niños que no llegaban a los diez años. Esta es la mayor victoria conseguida hasta el momento por el presidente Javier Milei, cuyo Gobierno parece enfrascarse en buscar un buen secretario de Medios sin contemplar que lo suyo no está en las paredes de la Casa Rosada y menos en las conferencias de prensa matutinas.

Cuando le comento esto a mi esposa, ella me recuerda que la frase “no tengo plata” era el latiguillo con el cual nuestros padres nos terminaban los pedidos de chocolates, pochoclos o un juguete mínimo. Si bien antes había menos ofertas, el dinero siempre fue el límite.

Ayer, en Mar del Plata, otra vez una multitud se aglutinó para verlo ingresar al espectáculo que ofrece su novia Fátima Florez y el público aplaudió a rabiar algo que, a muchos, nos provocó algo de pudor y hasta mal gusto cuando en medio del escenario ambos se besaron desenfrenadamente.

“La gente lo ve como un tipo común, sin las pompas ni las mañas de los políticos tradicionales”, suele considerarse en cuanta reunión se participe. Efectivamente, su falta de apego a los cánones tradicionales de la política lo llevan a ser indescifrable y paralizar a quienes sostienen que es un “ajustador serial” que destruirá las bases de nuestra sociedad y nos llevará a una guerra civil, como muchos sostienen.

Ese desconcierto hace que hoy la oposición peronista kirchnerista renovadora esté debatiéndose junto con los movimientos sociales y las organizaciones sindicales qué hacer, si parar, si movilizarse o si emitir un documento híper crítico. El paro gremial ya está. El rechazo al DNU y al proyecto de ley ómnibus también. Axel Kicillof ya hace de contraparte de Milei en cada acto y ocasión que disponga. Sin embargo, abajo, al costado y detrás de este tipo de exclamaciones, hay una certeza. Que todo lo que se haga tendrá efecto nulo o, peor, contraproducente, tal cual relataba, esta semana, mientras veía la marcha en Tribunales, un importante intendente peronista.

La dirigencia gremial, fuera de foco y dividida por Milei 

“Milei es para la política y los políticos lo mismo que fue en su momento Osvaldo Zubeldía. Con las mismas reglas, con las mismas canchas y con la misma cantidad de jugadores el tipo armó otro juego. Era fútbol, pero totalmente distinto al que jugábamos el resto en aquel tiempo”, traza con su aguda destreza para detectar movimientos Néstor Gil Conners, exfuncionario platense y del Gobierno bonaerense.

El Congreso es una asamblea abierta. Los legisladores están obligados a leer y repasar cientos de páginas como jamás lo habían hecho. Solían redactar sus proyectos, interpretar los que enviaban desde el Ejecutivo, discutir presupuestos, pero jamás nada con este nivel de intensidad. Para peor, muchos de los cambiemistas, radicales, lilitos o del PRO, hubieran propuesto casi todo lo mismo en caso de haber llegado al poder, con lo cual, la oposición por “las formas de haber dictado un DNU” hasta parecen líricas comparados con los atropellos sufridos durante más de una década K.

Los movimientos sociales también están en una silenciosa discusión interna. El Movimiento Evita, con Emilio Pérsico a la cabeza, ha sido parte de los dos lados de la mesa hasta hace dos meses, cuando manejaba buena parte de la caja del Ministerio de Desarrollo Social y movilizaba para que se entendiera la necesidad de dotar de herramientas y dinero a los proyectos del Potenciar Más Trabajo. El Evita no se ha sumado masivamente a ninguna convocatoria realizada hasta el momento y al igual que la mayoría de los intendentes del PJ, esperan que “la gente se empiece a hartar. Hoy no hay clima”, reveló uno de sus socios fundadores.

Y en cuanto a la CGT, la discusión ahí dentro es durísima. Héctor Daer, quien quedó como el servil referente de Sergio Massa y Alberto Fernández, casi que no es recibido por los funcionarios mileistas de Capital Humano. Su enojo lo llevó a la convocatoria del paro por doce horas con movilización.

En la reunión en la Confederal también hubo fortísimas discusiones entre Daer y Gerardo Martínez, a quien sí escuchan y reciben en el Gobierno nacional. Pero quien peor quedó es el siempre escurridizo “gitano” Armando Cavalieri, quien el día de la marcha de la CGT en Tribunales se fotografió con la ministra Sandra Pettovello. “La única salida que tiene Armando es el aporte solidario… Si saca la Solidaria Comercio desaparece porque no tiene militancia ni afiliados”, comentó uno de los que más conoce el entramado gremial y sabe con cuántas costillas cuentan cada uno de los gremios.

Un presidente indescifrable, que llegó solo, que no le debe nada a nadie, o al menos eso cree, es algo inédito para Argentina. Por eso puede hacer y deshacer a su antojo, enviar proyectos de máxima y hacer creer que no existe margen para la negociación. El “Zubeldía”, no “Bilardo”, como él se define, obliga al resto de la dirigencia política, gremial y empresarial a esperar a abril, cuando se sabrá si todo el esfuerzo tiene algún porvenir o la gente gritará “basta de ajuste”.