Opinión

Espectáculo, velocidad y confusión en la estrategia de Javier Milei

La novedad que implica Javier Milei para la política hace que su presidencia sea un fenómeno difícil de entender.

Arturo Fitz Herbert domingo, 24 de diciembre de 2023 · 07:00 hs
Espectáculo, velocidad y confusión en la estrategia de Javier Milei
Uno de los moldes que hay que usar para comprender a Javier Milei es el de la política norteamericana Foto: Oficina del presidente Javier Milei

Los supuestos habituales que se aplican desde el análisis político no encajan bien con el presidente Javier Milei. No estamos frente a alguien que tenga los condicionantes que imponen los partidos institucionalizados o las carreras políticas, por lo cual los manuales nos sirven poco. Sin embargo, los acontecimientos del miércoles pueden servir para orientarnos acerca de qué nos espera en esta nueva etapa, y mi conjetura es que uno de los moldes que hay que usar para comprender a Javier Milei es el de la política norteamericana.

El miércoles fue 20 de diciembre, una fecha simbólicamente muy cargada en la Argentina, y sobre todo para una etapa de reseteo económico. El Gobierno, tal como se suele hacer en los Estados Unidos, aprovechó estas circunstancias para montar un  espectáculo. El primer componente fue una narrativa muy clara, primero construida con la definición de los personajes: de un lado, el Gobierno, y del otro, líderes y organizaciones sociales.

Foto: MDZ

El tema propuesto por el Gobierno fue la lucha entre los defensores de la libertad y los representantes de una casta que esclaviza a los argentinos para obtener beneficios económicos. Finalmente, el Gobierno introdujo los acontecimientos que le dan interés a la narrativa; el anuncio del protocolo anti piquetes generó intriga (¿tendrá éxito Javier Milei? ¿puede un outsider resolver un problema construido a lo largo de 20 años a través de un protocolo?) y, por consiguiente, gran interés en la audiencia.

El segundo componente fue la dramatización televisiva. Desde muy temprano, las fuerzas de seguridad se desplegaron a lo largo y ancho de la ciudad de Buenos Aires. Mientras tanto, se difundían imágenes de Javier Milei y Bullrich monitoreando los acontecimientos desde el Departamento Central de la Policía. En una época de comunicación inmediata, sabemos que el presidente podría haber seguido los acontecimientos desde la Quinta de Olivos. Pero el espectáculo demandaba una escenografía adecuada.

La construcción que hizo el Gobierno del 20 de diciembre generó interés y atención, dos elementos esenciales de la estrategia de Javier Milei. Como indica el manual no escrito por Donald Trump, el principal defecto a evitar es ser aburrido. Nuevamente, hay que mirar al norte para entender a Javier Milei. Pero no es esta la única característica que asemeja las formas de nuestro presidente con las de Trump. Pero uno de los puntos más interesantes del miércoles es el envejecimiento prematuro de este espectáculo.

A las 21, todos esos acontecimientos que acapararon la atención durante la semana habían quedado enterrados como vestigios de otra era. Para ese momento, el gobierno ya había corrido la agenda hacia un nuevo tema: el mega DNU de desregulación. Sólo cabe imaginar la sorpresa de los líderes piqueteros cuando llegaron a sus casas y vieron que nadie estaba hablando acerca de su lucha.

A las 21, todo quedó enterrado como vestigios de otra era.
Foto: Enrique Cangas

Paul Virilio cree que la característica principal de las tecnologías es la aceleración; los autos, los aviones, internet y los celulares han construido un mundo híper veloz. Pero Trump descubrió que se le puede ganar a esa velocidad, y que la victoria puede dar réditos políticos. El expresidente norteamericano combinó controversias con ritmo. Sus acciones y declaraciones rompían normas e incluso tabúes- de la política de los Estados Unidos. Pero las producía a tal velocidad que no daba el tiempo a procesarlas.

Esta estrategia representa un quiebre respecto a lo habitual. En el curso normal de la política, muy marcado por los tiempos de las instituciones, hay un calendario implícito o explícito que fija las prioridades, los objetivos y los procesos para cumplirlos. Un nuevo tema controvertido o un nuevo conflicto se origina cuando el anterior ya ha sido resuelto. Como indica el dicho, si uno quiere comerse un elefante, tiene que hacerlo de a pequeños pedazos.

La estrategia que propuso Trump es bien diferente, y consiste en dar de comer pedazos tan grandes y seguidos que atraganten a los comensales. El ritmo al cual generaba controversias era tan rápido que no daba tiempo a los grupos de interés, a los periodistas y a la opinión pública para terminar de comprender qué era lo que había pasado.

Esta sería la segunda gran similitud del presidente Javier Milei con la política del norte. El miércoles por la noche no sólo cambió la agenda hacia la desregulación mientras el sistema público estaba esperando el análisis de los éxitos y fracasos del protocolo anti piquetes; sino que instaló el tema con tal contundencia que ha dejado confundidos a todos los actores.

El DNU contiene tantos temas para la polémica, que antes de terminar a enumerarlos estaremos distraídos con los brindis de fin de año. ¿Qué dice? ¿A quiénes afecta? ¿Es constitucional? ¿Cómo van a reaccionar quienes vieron sus intereses afectados? Muchas preguntas y muchos actores mientras el reloj avanza y los tiempos institucionales para frenar el DNU se acortan.

Este es el ritmo que impone un presidente que inaugura un nuevo país cada semana.

Arturo Fitz Herbert.

* Arturo Fitz Herbert, docente e investigador de asuntos públicos en la Universidad Austral.

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