El clima social se enrarece y crece la preocupación por los desbordes en el Gran Buenos Aires
Hace cuatro meses, semanas después de la derrota electoral de las PASO, donde Unión por la Patria había terminado tercero y parecía casi sin chances de llegar al balotaje, en José C. Paz se produjo un revuelo social porque un grupo de jóvenes inorgánicos, que viven en las zonas más postergadas de la región, salieron imprevistamente a buscar mercaderías de todo tipo a los comercios de la zona.
Eso se repitió inmediatamente en otras localidades de la región y hubo varios sitios donde los comerciantes, que tenían la memoria dormida, pero recordaban aún lo sufrido, se defendieron y amenazaron con armas de fuego a quienes pretendían ingresar a sus negocios con fines delictivos.
A los pocos días, se supo que esa llamarada fue autorizada extraoficialmente por un jefe político de José C. Paz pero que los otros episodios fueron realizados por banda de delincuentes vinculadas con el narcotráfico, convirtiendo todo en un cóctel explosivo sin posibilidad de contener.
Entre el jueves y el viernes, varios municipios conducidos por intendentes de Unión por la Patria emitieron, a través del Partido Justicialista y sus respectivos bloques de concejales y consejeros escolares, documentos híper críticos con respecto del Decreto de Necesidad y Urgencia difundido en cadena nacional por Javier Milei y, en paralelo, aparecieron movilizaciones en las principales ciudades del país.
Los métodos son similares a los de la "oligarquía" o "viejas chetas de Recoleta" a los que le recriminaban cuando estaban en el poder. Aunque las diferencias sobre los momentos son absolutamente distintos. Un a sema contra la cuarentena eterna, sería el primero de los puntos.
El rápido avance del kirchnerismo peronista renovador, ante lo que consideran un atropello a las instituciones por la presentación de un Decreto de Necesidad y Urgencia que "avasalla los derechos de múltiples sectores sociales y de los trabajadores”, anuncia que lo visto en estas últimas 48 horas no se detendrá. El límite parece ser la actitud "reflexiva" de la CGT que, a pesar de las diferentes miradas que subsiste en su interior, hasta ahora todo lo que prometieron fue una marcha a Tribunales para manifestarse contra la legalidad del DNU. No se cruzan de brazos, pero tampoco lo levantan demasiado.
Este viernes, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner se juntaron en la Gobernación con legisladores nacionales y provinciales e intendentes para debatir sobre los pasos a seguir luego del anuncio del DNU presidencial al cual califican de "ajustador" y que impacta en los ingresos de toda la sociedad.
"No vamos a empujar a nadie. Estamos atento a todo, y fundamentalmente evitaremos cualquier situación de complicación social. Por ahora no vemos nada que nos genere mayor atención de la que siempre le ponemos", le dijo a MDZ un intendente que suele estar en el medio de conflictos de esta naturaleza. En la reunión, el tema se dijo de manera mucho más descarnada, aunque aceptaron que existe un cierto consenso social en favor del jefe de Estado. "Hay que esperar porque esto se cae solo", fue la reflexión general. Esta teoría fue, además, la primera que manejó Sergio Massa cuando decidió apoyar estructuralmente a Milei en las PASO. "Si gana, su Gobierno será tan malo que volvemos en medio año", había dicho en julio de 2023.
Lo que sí entendieron en Unión por la Patria es que este decreto presidencial fue una gran oportunidad para unificar criterio ante el oficialismo. El peronismo kirchnerista renovador había quedado más que confundido sobre cómo actuar ante un nuevo oficialismo que había tenido un respaldo social tan importante.
Inclusive, los miembros del Movimiento Evita y la Corriente Clasista y Combativa, que ya había empezado a dialogar con las autoridades del nuevo Gobierno, tenían previsto un compás de espera porque "la gente todavía lo banca". La pregunta que nadie se atreve a contestar es "¿Hasta cuándo presionará la CGT?". Claramente hay dos posturas enfrentadas en el movimiento obrero tradicional pero hasta los representantes de los sectores más duros e intransigente.
Sin embargo, en diez días, algo cambió. La Corriente Clasista y Combativa que conduce Juan Carlos Alderete emitió un fortísimo documento donde pide, abiertamente, enfrentar al plan de "ajuste que van a destruir el trabajo, la producción y los salarios" y alertó que "el pueblo los va a enfrentar porque estas medidas traerán más hambre, ajuste y represión. Esto va a ser más recesivo y brutal que lo del 2001", alertó el dirigente social.
Las duras advertencias presidenciales exceden al Decreto de Necesidad y Urgencia. Lo más preocupante para los intendentes y el gobernador Axel Kicillof pasa a ser la frase "no hay plata" que los obliga a aumentar las tasas y los impuestos, porque desaparece la ayuda del Gobierno nacional. En varios distritos se especula con aumentos del 200% o 300% de las boletas por servicios generales mientras que el ministro de Hacienda bonaerense, Pablo López, ya le adelantó a los legisladores que los impuestos provinciales llegarán con un aumento aproximado del 200% a todas las casas de la provincia. "La recesión será terrible, y se agrava con la complicación de algunos municipios donde ya dicen que no tienen plata para pagar el sueldo de enero", como denunció el nuevo intendente de Hurlingham, Damián Selci, el mismo que hizo campaña con el hospital municipal financiado por el PAMI que jamás se terminó.
"La hipocresía es mayúscula. Hay jefes comunales que dispusieron bonos superiores a los $100.000 pesos. ¿De qué falta de plata me hablan?", se preguntó alguien que conoce bien las formas y los modos de sus pares, que prefieren "llorar pobreza".