Presenta:

La oportunidad única que tendrá Mendoza y quedó en las manos de Alfredo Cornejo

El 2024 será un año de oportunidades extraordinarias. Habrá más agua, dólares disponibles y algunos proyectos promisorios. La gestión de los recursos naturales será clave.
Cornejo ya está en transición hacia su nuevo gobierno. Foto: ALF PONCE MERCADO/MDZ
Cornejo ya está en transición hacia su nuevo gobierno. Foto: ALF PONCE MERCADO/MDZ

Luego de más de una década de sequía extrema, Mendoza tendrá en 2024 agua disponible. También, tras muchas frustraciones y malas gestiones, se abre la puerta para explorar y explotar recursos mineros. Aunque de manera -por ahora- testimonial, habrá otra oportunidad para el sector mendocino de Vaca Muerta. Se suma a ese escenario, la disponibilidad de 1.023 millones de dólares para invertir sin depender de nadie.

En un escenario de incertidumbre política total, Mendoza tendrá un año de posibilidades extraordinarias; irrepetibles. Quizá la oportunidad para un nuevo comienzo que dependerá, sobre todo, de la gestión de los recursos naturales. Los renovables pero escasos, como el agua, y de los estratégicos y finitos, como los hidrocarburos. También, para sembrar nuevas industrias, como el turismo, la energía renovable y los emprendimientos tecnológicos que se “abarataron” para el mundo.

Será el gobernador electo Alfredo Cornejo quien tenga en sus manos la gestión con ese escenario que puede ser un espejismo. Cornejo ya tiene un pie en la gestión, pues la transición es más una formalidad. El Presupuesto 2024 tiene un esbozo muy conservador de lo que el gobernador electo quiere hacer, pues es apenas un agrupamiento de artículos básicos para el funcionamiento del Estado. No está en el Presupuesto el real plan del primer año de gobierno del reelecto gobernador. En parte porque los últimos presupuestos ya eran casi testimoniales por la realidad macroeconómica. También por la incertidumbre nacional: los cálculos políticos y económicos reales se conocerán luego de las elecciones nacionales, cuando haya un presidente electo y, aún más, tras los primeros momentos luego del 10 de diciembre.

Por la misma razón la pauta 2024 de Corneo tiene, como hasta ahora, más voracidad recaudadora que audacia para invertir. Se mantienen las alícuotas que salvaron las arcas públicas, como el impuesto a las leliq y hay apenas retoques en ingresos brutos y un impacto real fuerte, pero amenguado en los impuestos patrimoniales. La filosofía fiscal de Cornejo tiene algo de lógica para un país “normal”: imponer subas a los impuestos patrimoniales (que paguen más los que más tienen) y disminuir los gravámenes distorsivos como ingresos brutos. En la realidad hay matices, porque no todos los que pagan impuestos automotor son ricos y sin Ingresos Brutos el Estado se funde. Lo que Suarez no pudo y Cornejo heredará es que Mendoza tenga actividad económica potente, generación de empleo de calidad y mejora en el nivel de vida de los mendocinos, que ha caído fuertemente.

Fayad presentó un Presupuesto con impronta cornejista.

El verdadero presupuesto que quiere administrar Cornejo son los 1023 millones de dólares que tendrá para invertir

Oportunidades

Mendoza está en una especie de shock desde hace más de una década por la crisis hídrica. La llamada “sequía extrema” que afecta a toda la zona de los Andes centrales ganó mucho más en discursos que en cambios estructurales. En 2024 habrá una contradicción semántica: será un año “normal” en cuanto a disponibilidad de agua, lo que sugiere un hecho extraordinario. Es decir, los ríos de Mendoza tendrán un caudal diario y un volumen global similar al promedio histórico. En algunos casos es el doble de agua disponible respecto a lo que se contó durante los últimos años.

Esa situación será un oasis; que puede sumarse a mayor cantidad de lluvias. Pero también se cree que será un prolegómeno a una sequía aún mayor para las próximas décadas. Por eso la gestión de ese recurso durante el año y la planificación para el futuro serán claves. La disponibilidad de agua del 2024 será una excepción, la necesidad de adaptarse a los efectos a largo plazo del cambio climático una obligación.

Con más agua podría haber más superficie cultivada y también más industria. LO mismo para el abastecimiento humano. Pero no será inmediato, pues no alcanza con el recurso, sino que hace falta la infraestructura para aprovecharla, ahorrarla, y optimizar su uso. Allí irían buena parte de los de los dólares disponibles. El martes el Departamento General de Irrigación dará a conocer el pronóstico de escurrimiento de los ríos, es decir el agua que habrá disponible durante el año. Además estarán presentes los científicos del IANIGLA para explicar el impacto a largo plazo del cambio climático y cómo habrá que acostumbrarse a vivir con lo que hoy se llama sequía.

Por primera vez también se juntarán dos gobernadores reelectos. El “gobernador del agua”, Sergio Marinelli, y el de Mendoza, Alfredo Cornejo. Los dos son los máximos responsables de administrar ese recurso.

El gobernador electo sigue con cautela otros temas clave, como el avance de Potasio Río Colorado. Entiende que Mendoza no resiste otro fracaso; con ese proyecto y con la minería en particular. La seguidilla de malas maniobras incluyen la contaminación que dejó Sierra Pintada, el fracaso de San Jorge (mina de cobre en Uspallata), los conflictos entre Deprominsa y Villevicencio en Paramillos y el desastre que dejó Vale en Malargüe cuando abandonó PRC. La promesa de reapertura se hace ahora con pies de plomo. En la primera etapa la empresa Minera Aguilar se compromete a invertir 10 millones de dólares y tomar a 60 personas, por ahora lejos de los 1000 millones comprometidos.

Las ruinas de PRC que ahora deben levantar. 

Construir la planta piloto, producir a escala y garantizar launa línea de producción, de logística y de gestión es lo más importante. Luego, como ocurre en ese tipo de negocios, probablemente busquen inversores que potencien el proyecto al nivel prometido. Para poder producir PRC necesita recalcular la mina, tener electricidad disponible (el Estado se comprometió a ejecutar las obras) y sobre todo gas. La intención es aprovechar el buen momento de Vaca Muerta para que, a costo de la empresa, tengan un gasoducto disponible. El mineral saldría por camión hacia Palmira; un método ineficiente. A largo plazo prometen rehabilitar una línea de tren entre Malargüe y Las Catitas. Mendoza mantendrá el 12% de las acciones del proyecto y la vinculación con el Estado es permanente. Todo quedará en manos de la nueva empresa estatal Impulsa Mendoza, creada como clon de PRC estatal (la misma empresa que tuvo a cargo la búsqueda de inversores y los 30 millones de dólares que dejó la brasileña). Los vínculos entre los ganadores del concurso, algunos representantes del Ejecutivo y también consultores es motivo de averiguaciones.

Del éxito de ese proyecto y de la exploración en Hierro Indio (que se ejecutó con inversión estatal) y de Cerro Amarillo depende el futuro de las decisiones de Cornejo, que quiere avanzar con la minería, pero a su modo. Así, por ejemplo, está de acuerdo con un cambio en la ley 7722 que involucre solo una modificación administrativa en los procesos. Piensa que debería quitarse la ratificación legislativa a los proyectos de prospección y exploración, para habilitar esa etapa de bajo riesgo ambiental. Pero no habrá proyecto sin garantías políticas.

Con otros proyectos la situación es similar. En la industria petrolera ocurre con todas las inversiones comprometidas por YPF para realizar recuperación terciaria, extraer petróleo extra pesado y, sobre todo, la ampliación de la planta de Luján, con oleoductos para procesar el crudo de Vaca Muerta. Con más cautela aún esperan los resultados de la prueba piloto de la petrolera estatal sobre esa formación, para saber si Mendoza tiene potencial o no en la producción de petróleo y gas no convencional.