La polémica por la fiscalización de Macri a Milei y las dificultades que puede tener
Mauricio Macri y Patricia Bullrich, en el mismo momento que decidieron irse de Juntos por el Cambio, expresaron un deseo personal. Que la extinta oposición fiscalice para Javier Milei y y así evite el triunfo por los puntos que le puede otorgar la numerología creativa que suele aparecer cuando el peronismo o el radicalismo domina la mesa de escrutinio.
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Especialistas en contar votos que no aparecen, los correligionarios y los compañeros saben muy bien cómo controlar un comicio y, si es necesario, embaucar a quien está al lado para que el resultado termine siendo el deseado por ellos. Las internas realizadas con anterioridad a la creación de las PASO solían terminar a los golpes, con denuncias cruzadas de fraude y demás escándalos.
¿Podrán mantener su pretendida independencia y libertad de acción los intendentes y gobernadores recientemente electos? ¿Qué será del futuro de Jorge Macri, por ejemplo, un faro para el futuro opositor si en la Ciudad de Buenos Aires, por el hecho de que no hay balotaje en la elección porteña, deja librado el campo para que Unión por la Patria le aplique una venganza que haría, por primera vez en mucho tiempo, un triunfo en un distrito siempre hostil para el peronismo?
¿Diego Valenzuela, Guillermo Montenegro, Soledad Martínez, Ramón Lanús Sebastián Abella y Joaquín De la Torre dejarán a sus adherentes a la intemperie de un triunfo peronista en sus territorios? Ya Sergio Massa fue el más votado en la mayoría de esas localidades, pero si el conteo lo pone como el candidato más elegido, será un verdadero dolor de cabeza para ellos.
¿Cómo se pararán los gobernadores que siguieron mirando para otro lado cuando Patricia Bullrich era candidata de Juntos por el Cambio? Estos nuevos jefes territoriales no se preocuparon demasiado en aquel contexto pero, si el representante peronista les gana con amplitud, sus respectivas figuras quedarán pintadas al óleo y miles de enanos nacerán para competirles.
Así y todo, ni Macri ni Bullrich pudieron hacer sentir su pedido en favor de una masiva fiscalización en favor de "las fuerzas del cielo". Sólo un puñado de dirigentes y dirigentes territoriales del conurbano pusieron su firma en favor. Los antiguos socios de Milei, mientras tanto, se operan mediáticamente para anunciar quiénes abandonarán el espacio apenas termine el balotaje. Muchos peronistas asustados de la superpoblación de dirigentes del PRO ya no les gusta tanto seguir apostando por "el León". ¿Terminará siendo un gatito mimoso?
Para peor, la falta de armonía interna preexistente a la derrota del domingo pasado hace que hoy todo sea forzado. Ni siquiera se tomaron el tiempo de llamar a los lastimados referentes para explicarles sobre la necesidad o las razones de esta nueva etapa. Macri, en su nuevo rol de conductor, sin embargo, no ha llamado a nadie más que a los que siempre hablan con él para explicarle las razones de la movida y solicitar un mínimo de compromiso.
Mientras que los intendentes no pueden darse el lujo de quedar "desnudos" ante el peronismo, los territoriales también pueden ver, en esta nueva instancia, una oportunidad. Si militaran el voto a Milei, tendrían un motivo para explicar o mostrar, luego, que tienen un poder de proponer una alternativa si amenazan con la unidad que podrían mostrar libertarios y ex cambiemistas. Pero, como la dirigencia perdió calidad y audacia, y todo se concreta en reuniones privadas de tres o cuatro, las necesidades mínimas le terminan ganando a lo estratégico.
Los radicales, que ya habían empezado a abandonar masivamente la propuesta de su candidata por representar "a la derecha", va a militar el voto por Sergio Massa. Miles de adherentes al centenario partido, utilizando como motivo suficiente los 40 años del triunfo de Raúl Alfonsín en el regreso al sistema democrático, ya lo están diciendo.
Además, mientras más defiendan su "independencia" y una virtual campaña por el "voto en blanco", Gerardo Morales, Emiliano Yacobitti y Martín Lousteau no solo dicen que están en contra de Macri, sino que además lo sostienen con expresiones solo negativas para Milei. Jorge Macri ya sufrió en carne propia la campaña en su contra desde las PASO hasta la general por parte de los radicales socios de Horacio Rodríguez Larreta.
Con estas circunstancias favorables, Massa aprovecha para llamar a los radicales. También se "fía" por el siempre anhelado cargo institucional que manifiestan, como garantes del sistema, los herederos de Alem e Yrigoyen. Hasta parecen sufrir desmemoria por el resultado de la experiencia de Cristina, Cobos y Vos, donde la mayoría quedó esperando el tercer movimiento histórico, el mismo al que convocó Raúl Alfonsín cuando incorporó a los sindicalistas a su gobierno con el cual terminó arriando todas las banderas iniciales, como la reforma laboral.
El peronismo sabe que la elección aún no terminó por más que haya miles de aspectos que los inviten a creer. De cómo estaban a como están, los dirigentes del oficialismo, que antes se conformaban con retener la Provincia de Buenos Aires y hacer una elección "digna", ahora quieren ganar. No es para menos. La oposición no deja error por cometer ni puente por tender para tener algún tipo de recompensa por las buenas prestaciones realizadas.
"Y, además, la diferencia la vamos a hacer en la fiscalización. Si hay paridad, ganamos. Milei es como un boxeador retador, que tiene que ganar por knock out. Si vamos a las tarjetas, seguro gana el campeón, en este caso, nosotros", le dijo, gráfico, un experimentado dirigente que sabe que las victorias se esconden en los detalles.


