El profundo impacto a futuro que puede tener la decisión de tomar deuda sin autorización y la demanda en la Corte
La Suprema Corte de Mendoza está de vacaciones, pero en mesa de entradas esperan una demanda anunciada con bastante antelación. Fiscalía de Estado va a pedir que sea declarado inconstitucional el Decreto 2.502 que el Gobierno redactó para poder tomar deuda sin autorización legislativa. Será un paso formal que dejará latentes varias estrategias políticas de efecto neutro en lo inmediato, pero de profundo alcance en el mediano plazo.
Primero, porque pondrá en tensión esa vidriosa decisión del Gobierno en la que muchos ven más una prueba para el futuro que para el 2023. Es que, para este año, el Estado tiene los recursos para afrontar los pagos, pero el próximo gobernador tendrá las cuentas más complicadas y, según señalan, el intento de hacer "roll over" sin autorización legislativa es la búsqueda de un cheque en blanco hacia adelante.
Es decir que, si esta vez se permite obviar la autorización legislativa, hacia adelante los gobiernos tendrían aval infinito para no pagar, refinanciar y dejar a la Legislatura como una estampa. En segundo lugar, la demanda volverá a poner a prueba el funcionamiento político de la Corte con un tema sensible. Más allá de lo estrictamente judicial, el juego de mayorías en el plenario del tribunal podría pesar. El nuevo formato de funcionamiento de la Corte obliga a que el tema sea tratado por los 7 jueces y sería ingenuo pensar que solo estará en discusión la legalidad del Decreto. Ese tribunal ha demostrado tener permeabilidad desde la política, tanto del PJ como de la UCR y mal que les pese a los jueces deberán hacerse cargo de un tema más denso que el elegido para habilitar la feria (lo hicieron para fallar por la reina de la vendimia de Guaymallén).
Fiscalía de Estado presentará la demanda por inconstitucionalidad, de manera casi obligada pues ya había dictaminado en contra del "roll over" sin autorización legislativa. Será la tercera causa, pero esta vez sin necesidad de que haya una cautelar. Por ahora serán todas causas judiciales sobre las normas, pero no sobre los hechos. Es que el Gobierno difícilmente haga uso de la "auto autorización" para tomar deuda. Más allá del Decreto 2502 que anuncia la operación, necesita autorización nacional y, sobre todo, confianza del mercado de capitales. La judicialización y las dudas sobre la legitimidad pueden tener efectos sobre el costo de la deuda. Es concreto, que sea mucho más caro o que haya menos oferentes. Eso a pesar de que Mendoza tiene una relativa buena calificación como deudor. Como sea, la operación financiera está en pausa.
Conveniencia y legalidad
Rodolfo Suarez busca ejecutar una maniobra que desde lo financiero es conveniente, pero saltando los canales legales ordinarios. Quiere tomar deuda en pesos (con tasas reales convenientes) para cancelar rápidamente la deuda en dólares. La Constitución determina que para pedir cualquier empréstito hace falta una mayoría especial en la Legislatura. Como no hay acuerdo en la "casa de las leyes", el Gobierno buscó un resquicio legal en la Ley de Administración Financiera y, vía Decreto, "autorizó" un roll over por hasta 81,5 millones de dólares. El bloqueo a las autorizaciones de endeudamiento se transformaron en medidas políticas automáticas más allá de las conveniencias o no. Y aunque ahora es casi la única maniobra que halló el PJ para "molestar" al Gobierno, no es exclusivo de ellos. La UCR aplicó torniquetes legales a pedidos reiterados de Francisco Pérez cuando era gobernador.
Hoy no hay diálogo y el sentido de oportunidad no está en discusión. El oficialismo busca usar una maniobra de dudosa solidez institucional, aún a sabiendas. El PJ no está dispuesto a sentarse a discutir si es sensato o no mejorar la calidad de la deuda que tiene Mendoza. La anomalía política que vive Mendoza alimenta esa mecánica: el radicalismo se cree gobierno eterno y por eso siembra soluciones vidriosas para los problemas que tendrá desde el año que viene. El PJ actúa como opositor eterno y solo apunta a bloquear cualquier decisión que pueda generar alguna estabilidad o confort mayor a quien tenga el poder.