Misticismo, caos y devastación para salvar kirchneristas

Misticismo, caos y devastación para salvar kirchneristas

Ninguna encuesta permite suponer que en la elección de 2023, el kirchnerismo podrá ganar. Esto lo saben tanto CFK como todos los miembros de su organización.

Alejandro Fargosi

La gente que la acompaña en el gobierno también sabe que a partir del 10 de diciembre de 2023 muy probablemente se descubran cientos o miles de contrataciones hechas desde que asumieron el gobierno en 2019, que provocarán procesos penales y condenas. Nadie puede tapar el sol con la mano y aunque no haya pruebas, ya trascienden todo tipo de excesos, sobreprecios y tramoyas inconcebibles, desde aviones para 250 personas sacados de servicio para uso personal de los K y unos pocos secuaces, hasta dispendio de dinero en lujos que no se dan ni los reyes europeos, pasando por sobreprecios de obras que asombrarían hasta a Lázaro Báez. También sabe la jefa del Frente de Todos (FdT) que su situación judicial difícilmente termine como ella pretende, es decir absuelta por el Poder Judicial, ya que según su punto de vista, la historia ya lo hizo.

Lázaro Báez

¿Qué hacer, entonces, para salvarse? Estamos viendo un proceso evidenciado desde el primer día en que Néstor y Cristina Kirchner asumieron poder, allá por 1987.

¿Qué hace CFK?

  • Primero: misticismo a pleno: a ella no se le habla sino que se la escucha, como dijo uno de sus obsecuentes, vive en un “santuario”, encarna a la democracia, ha sido protegida por Dios y la Virgen, con un Papa Francisco que pidió que la cuiden, declara como procesada desde un despacho vicepresidencial con bandera atrás, como dueña del poder... Todo eso sin olvidar que es abogada porque ella lo dice y punto. Dejémoslo ahí, para mantener la cordura.
  • Segundo: consolidar progresivamente el caos, para que distraiga la atención de todos. Así se impide tomar consciencia del desastre económico cotidiano, distrayendo desde el hipersofisticado analista hasta el más empobrecido obrero con impuestos impagables, inflación disparada, inseguridad rampante, tomas de colegios, sindicatos enardecidos que sitian empresas como ejércitos medievales, incluso entrando y agrediendo a sus dueños, corte suprema manoseada, grupos de delincuentes sureños con líderes terroristas reciclados saquean, destruyen y ocupan nuestro sur, fuerzas de seguridad que huyen al no poder reaccionar, jueces que amparan cualquier desastre y otros que viven en las nubes de Úbeda, alianzas internacionales con los peores del mundo, silencio ante las atrocidades de Venezuela y Nicaragua, publicidades callejeras carísimas para la elección de Lula, decenas de tipos de cambio, prohibiciones y castigos por viajar, por tener un “humedal”, preocupación por figuritas... cualquiera que analice con objetividad la lista completa de todos estos disparates, entiende que es una estrategia muy bien articulada, para que despertarse sea entrar a un mundo fantasmagórico donde cualquier cosa mala será posible.
  • Tercero: imitar la táctica milenaria de la tierra arrasada. El dinamitado sistemático de todas las estructuras económicas, institucionales y jurídicas que se puedan imaginar, dejará un estado de cosas que pueden ser imposibles de resolver el 11 de diciembre de 2023, para una oposición en la que – admitámoslo- algunos recuerdan a Rogelio, aquél personaje de Landrú que razonaba demasiado y no concretaba nada.
  • Cuarto: alterar las reglas electorales para complicar las internas opositoras. Se entiende, aunque preocupa, que la oposición este con ruidos de fondo, porque entre la izquierda de la internacional socialista a la que integra la UCR y el ala liberal del Pro hay un abismo difícil de resolver. Tan difícil como dirimir las legítimas aspiraciones presidenciales de cada uno de los postulantes de una alianza que no tiene la unidad monolítica de JxC, precisamente porque esa alianza de partidos no es una propiedad familiar de los Kirchner como el FdT. Eso sí: ojalá que no se repitan los conflictos que sufrieron Mitre, Alem, Marcelo T. de Alvear, Frondizi,
  • Illia y de la Rúa, por citar solo a algunas víctimas del internismo.
  • Quinto: alinear gobernadores. Porque no olvidemos la actitud sistemática de algunos gobernadores que, sean del PJ o de la UCR, quieren seguir viviendo como siempre: sin la más mínima reducción de gastos, negocios y lujos. Por eso aprueban abierta o encubiertamente lo que quiere CFK, verdadera dueña de la lapicera que firma los repartos del dinero sacado de nuestros impuestos o de las impresoras de la Casa de la Moneda o de mayor endeudamiento de nuestros nietos.

Del sindicalismo, de la industria de las orgas y del gobierno nominal, mejor callarse. Tantas malas noticias impedirían la publicación de esta nota. Volviendo a la estrategia de CFK, su apuesta es clara: que en 2024 el gobierno de JxC no pueda resistir los embates que sufrirá desde el kirchnerismo, los sindicatos, las orgas, los acreedores y los argentinos hartos. Ese monumental caos y tierra arrasada –especulan CFK y los suyos- impedirá que el poder judicial se dedique a lo que debería, con la velocidad e intensidad que debería: investigar, juzgar y condenar a los ladrones. Y también impedirá al ejecutivo y al legislativo dedicarse a reconstruir el páramo que quedará en diciembre de 2023.

¿Qué pasará? Depende del coraje que tengamos. Hasta el cambio de gobierno, nos esperan solo problemas y desastres. Según quien prevalezca en JxC, seguiremos en esta curva continuista hacia el último infierno, como nos ocurre desde hace 80 años, o recuperaremos la esperanza de que nuestros hijos y nietos nos recuerden con cariño y no con bronca por lo que no nos atrevimos a hacer. La única salida es atreverse a aplicar en serio nuestra maravillosa y liberal Constitución, sin miedo al griterío de unos pocos fanáticos que no llegan al 10% del electorado y que quieren vivir como en Boston, a costa de que el resto vivamos como en Pionyang.

* Alejandro Fargosi es abogado, fue miembro del Consejero de la Magistratura de la Nación

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