El problema de planificación que visibiliza la obra El Baqueano
El anuncio oficial por parte del gobernador Rodolfo Suarez sobre la intención de construir el proyecto hidroeléctrico El Baqueano en San Rafael, se desató la polémica debido a que se esperaba la decisión sobre el tema Portezuelo del Viento, que todavía no llegó. Esta iniciativa ha cosechado algunas voces disonantes, con respecto a la planificación y la prioridad de las obras hidroeléctricas en la provincia. Juan Manuel Gispert, licenciado en Ciencia Política y Administración Pública, presidente de GEPS para el Desarrollo de Mendoza analizó con MDZ Radio el proyecto y dijo: “Es imperante un piso de acuerdos de matriz productiva para la provincia”.
El especialista cuestionó la improvisación en las decisiones políticas: "Que estemos hoy de vuelta en debate sobre si El Baqueano es o no la obra correcta, creo que habla muy mal de nosotros como organización socio-política de la provincia. Cuando se repasan los orígenes de estas obras, te encontrás con que fueron planificadas, en la década del '80. Cuando vamos a la realidad de una obra que fue planificada hace tantos años nos encontramos con que la realidad cambió. Los cursos de agua, los caudales de ríos no son los mismos. Los periodos de sequía se han vuelto más largos".
En cuanto a la decisión de la obra El Baqueano el especialista hizo hincapié en que el Gobierno estaría apurado por gastar los fondos destinados para estas obras debido a la cercanía de las elecciones y la necesidad de mostrar avances en la gestión. Sin embargo, remarcó que la provincia necesita esa inversión "estamos hablando de un fondo de 1.000.000.000 de dólares que representa de cuatro o cinco años de obra pública en Mendoza en una sola obra”.
Gispert puso marcada atención en que actualmente hay otras obras que podrían ser prioridad para la provincia: “Hoy nos encontramos con El Baqueano, ahora que es una nueva iniciativa del Gobierno, es una nueva represa que va a ser ubicada en el Río Diamante. Pero el Centro de Ingenieros de Mendoza está planteando que es una obra que en primer lugar va a ser realizada en en un río que ya tiene tres diques, ya sería el 4.º dique. Por ende, no cumpliría con el control del recurso hídrico que es la razón estratégica de Mendoza, debido a que el río ya está regulado por tres diques más, por lo tanto, la única función sería hidroeléctrica".
El juego de posiciones
"Se sigue jugando este partido del juego de posiciones", amplió Gispert, haciendo referencia a los dichos del gobernador en los que volvió a plantear su enojo debido a que el Estado Nacional no acompañó a la provincia con la obra de Portezuelo.
"Cuando uno no ve en los meses previos iniciativa del Gobierno de acordar con Nación para el uso de esos fondos para Portezuelo", aseguró el especialista y sumó que "parecía a propósito buscar que el Gobierno Nacional esté en contra para echarle las culpa de por qué no El Portezuelo y usar el dinero para otras obras. Había muchos funcionarios, incluso el propio Gobierno que off the record venían planteando que no era la obra principal. Además, plantearon hacer una obra prioritaria en el Río Mendoza con el dique Uspallata que todavía no está ni proyectada, ni siquiera tiene presupuesto. El argumento es que es el río que más necesita control del agua, ya que es el más importante, en materia de agua potable para la población y de riego. Hay toda una polémica con el sur que se sienten propietarios de los fondos de Portezuelo, porque el juicio que lograron estos fondos de la Nación, para la provincia, fue iniciado por las Cámaras Empresarias del Sur de Mendoza".
Falta de planificación
“Nos encontramos en términos estructurales para Mendoza, muy lejos de proyectos que generen trabajo de calidad con buenos sueldos, que incluya al sector privado, estamos cada vez más lejos". Esta situación que sale a la luz con El Baqueano, que es la nueva obra que propone el Gobierno, y que vuelve a ser cuestionada, visibiliza según el especialista que siguen en un juego de confrontación. "El problema de falta de planificación es de larga data. Estamos hablando de una obra del 82, no se hizo nada de planificación hasta la fecha, parece", agregó el especialista.
Finalmente Gispert concluyó: "Es imperante un piso de acuerdos de matriz productiva para la provincia de los dos frentes más importantes de la provincia. Plata para hacer obras hidroeléctricas la provincia tiene. El Gobierno se cierra en no permitir que nadie intervenga en la decisión hacia dónde deben ir estos fondos, que representan el destino estratégico de Mendoza en su regulación hídrica. Y en esa cerrazón termina pagando los costos y termina tratando de que los costos lo paguen otros, con este juego de posiciones”.