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Guerra en Tribunales: Garay anuló una resolución de Adaro para permitir que hagan "home office" en la Corte

Mario Adaro había propuesto que sus empleados en la Corte hagan "trabajo remoto" como prueba piloto. En medio de las tensiones internas, Dalmiro Garay anuló esa resolución para obligar a que todos hagan trabajo presencial.
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La Suprema Corte de Mendoza está sumergida en una crisis institucional con pocos precedentes. Y en medio de la guerra entre los dos bloques en los que se agrupan los ministros de ese Tribunal hay de todo: acusaciones, cruces, chicanas y el diálogo cortado. El clímax de esa pelea fue la acusación de parte de Omar Palermo y Mario Adaro contra el presidente de la Corte por, según sus dichos, utilizar el plenario de la Corte para revertir fallos judiciales y responder a los intereses del oficialismo. 

Antes, hubo otras peleas. Pocos días antes, Dalmiro Garay anuló una resolución de Mario Adaro (presidente de la Sala 2) en la que buscaba implementar una prueba piloto para que quienes quisieran trabajaran de manera remota. Es decir, ya lejos del contexto de pandemia desde la Sala 2 ofrecían que los funcionarios y relatores de la Corte que quisieran pudieran hacer home office. La Presidencia del Tribunal anuló esa decisión, en duros términos. Incluso no solo Garay lo cuestionó: María Teresa Day, presidenta de la Sala 1, también puso reparos a la idea de Adaro por considerarla "contraria a la modalidad de trabajo prevista para el personal, funcionarios y magistrados del Poder Judicial (presencial y con un horario mínimo de trabajo de seis horas diarias) conforme las Acordadas vigentes".

Incluso acusan a Adaro de haberse tomado atribuciones que no le corresponden respecto a la administración del personal. "La superintendencia del personal no es una atribución directa de los presidentes de las Salas jurisdiccionales", menciona la resolución firmada por Dalmiro Garay. "es portador de un vicio grave en el objeto, por haber transgredido disposiciones generales dictada por la autoridad competente, en este caso el pleno del Tribunal y a la vez un vicio grave en la competencia", agrega. Y obligan a que el personal de esa Sala, entre los que están los relatores (quienes cobran igual que un juez y hasta rozan el millón de pesos) trabajen al menos 6 horas en el edificio de Tribunales. 

La anulación de la propuesta de Adaro se firmó a fines de julio. Hay quienes entienden que la virulencia verbal de los fallos firmados por él y Palermo tienen algo de efecto venganza por lo decidido por el presidente del Tribunal.

Garay ordena revertir la decisión de Adaro, acompañado por Teresa Day (la sala Administrativa la forma también Adaro, pero se excusó por estar involucrado en el tema).  "Disponer, a partir de la fecha de la presente, la suspensión administrativa de los efectos de la Resolución N° 1/22 dictada por el Presidente de la Sala 2 de este Tribunal. 2). Disponer que por Presidencia de esta Suprema Corte, se incorpore en el orden del día del próximo acuerdo plenario lo resuelto en el presente, para su tratamiento", dice la norma.