Presenta:

La devaluación de (y en la) Argentina

Hace algunos días nos hemos visto (nuevamente) envueltos en el frenetismo de ver las pizarras de las casas de cambio o consultar los portales económicos de nuestro país.
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Nos estamos enfrentando a una nueva debacle de nuestra moneda y por consiguiente del poder adquisitivo de nuestros salarios.
Es nuestra moneda una manifiesta y muy evidente muestra de nuestra devaluación y nos desafía a que veamos qué sucede en otras áreas quizás más profundas pero que no ocupan la tapa de los diarios.

En materia educativa los resultados de la evaluación aprender muestran bajas sostenidas en todas las áreas. El 40% no alcanzan niveles satisfactorios en Matemática, con caídas sistemáticas en los últimos 10 años y el 50% no alcanzó el mínimo nivel en lengua y ciencia. Intentar determinar los retrocesos culturales es quizás la tarea más difícil y subjetiva de todas.

Pero si nos animamos (y en serio que requiere mucho valor) a ver de corrido la programación central de los canales de producción nacional o surfeamos en la red, podemos encontrar que el panorama a veces es rayano en lo deprimente. 

En lo político, analizar la devaluación argentina es una tarea para hacer solamente si se esta muy bien de ánimos. La profundidad de la caída es tremenda. Ver los gabinetes de los ejecutivos y compararlos con los que tuvimos en el pasado es un ejercicio interesante. Cuesta encontrar personas idóneas o preparadas para ocupar los cargos de gobierno.

En materia legislativa -ámbito que me es propio- ya no cuentan ni parecen importar los fundamentaciones a la hora de debatir una Ley; impera el griterío ideológico como principal fundamento para emitir el voto. Muy atrás quedaron las épocas en que una argumentación podía torcer el rumbo de una discusión parlamentaria.

En la década del 40´ Samuelson definía a la Argentina como la nación que “está a punto de lograr un avance que la pondría a la par de los Estados Unidos”. Poco, muy poco hay de lo que sentirnos orgullosos como clase dirigente. Pero es en otros ámbitos donde sigue prendida la llama de la esperanza. Lugares donde la creatividad, el genio, el esfuerzo sincero y la voluntad nos siguen mostrando lo que podemos ser sí nos corremos del desánimo y el pesimismo.

Uno recorre el mundo y siempre nos encontramos compatriotas en lugares destacados de la ciencia y la tecnología. Vimos y nos
emocionamos hasta las lágrimas con la Generación Dorada en Basquetbol. Deportistas individuales y colectivos todos los días nos sitúan mucho más arriba que los números del riesgo país o de la cotización de los bonos soberanos. Hay manos que sangrando perseverancia que siguen cultivando y sembrando en el país del pan.

Esta es la hora que en debemos invertir los modelos, y encontrar en todos ellos la fórmula de recuperar la memoria de lo que fuimos y hombro con hombro desandar este camino de tristeza y frustraciones para volver a poner a nuestra bendita Argentina en el lugar en el que nuestros padres de la patria nos la dejaron.

Cristina Fiore Viñuales

Diputada provincial de Salta

Exsenadora Nacional (MC)