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El peronismo pide que “el trío” se ponga a gobernar

Mientras vuelven las posibilidades de un nuevo cambio ministerial, donde ahora sí Sergio Massa podría tener un rol de relevancia, en el principal distrito electoral del país cunde el desánimo y el desconcierto.
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El peronismo de la Provincia de Buenos Aires se encuentra en un debate permanente, pero sin que nadie los convoque para escucharlos y darles una línea de acción sobre cómo trabajar en una circunstancia inédita para ellos, máxime cuando saben que son oficialismo en Nación y Provincia pero no se sienten representados por ninguno de los dos ámbitos de poder.

Días atrás, un grupo de intendentes, que intercalaban representantes de las dos regiones más pobladas y que dominan el peronismo desde siempre, la Primera y la Tercera secciones electorales, el conurbano bonaerense, dejaron en claro que por más que se hagan encuentros y cafés, nada ha de cambiar. “La cabeza de los que mandan está quemada. No hay manera de meterles una idea”, se quejó uno de ellos.

“El presidente tiene que entender que se necesita llamar a una gran mesa nacional. Que él la tiene que convocar, que tiene que trabajar las 24 horas para encontrar las soluciones y en esa mesa deben estar desde Héctor Magneto (Clarín) hasta Cristina Fernández de Kirchner… Todos. Sino no tenemos salida”, le dijo Máximo Rodríguez a MDZ.

Rodríguez es uno de los tantos dirigentes todo terreno que cumple una acción secundaria desde lo institucional en el Banco Nación pero conoce y habla con los máximos referentes nacionales desde hace más de treinta años. Como él, otros opinan lo mismo y exigen definiciones de sus líderes, a quienes ven desconectados de la realidad.

“Esto ya terminó”, expresó un funcionario de la misma jerarquía pero que no tiene intenciones de exponerse. No tiene ni la espalda ni la trayectoria dentro del peronismo que posee Rodríguez, quien pasó por varios cargos nacionales, provinciales y locales, varios de ellos a través del voto popular.

Todavía están frescas las imágenes que varios proponían. Que Cristina asumiera directamente la Presidencia. “Eso ordenaría todo” pero si le fuera mal ya resignaría todo su capital. El egoísmo, nuevamente, prevalece sobre el conjunto.

Un elemento que a ningún peronista le pasó inadvertido fue el silencio atroz con el que se suceden los hechos en el Gobierno nacional. Nunca una solicitada ni una lista de respaldo para los pocos eventos positivos. Ese “relato” o “apoyo político” nunca llegó. La designación de Silvina Batakis, una “compañera peronista, hubiera sido un buen motivo para volver a aglutinarnos. Pero ni el PJ Nacional que preside el presidente ni el de la Provincia que preside Máximo Kirchner dijeron nada… Ni se juntaron” confió un importantísimo funcionario nacional que entiende de estos simbolismos.

Ni siquiera Sergio Massa quiso hacer nada tras su reunión del viernes en San Fernando, donde muchos suponían que iba a ver un comunicado final. Por eso no la querían ni filtrar a la prensa. Inmediatamente conocido el encuentro, empezaron a trascender que el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación iba a informar su próxima integración al gabinete nacional en reemplazo del jefe de se lugar, Juan Manzur.

Nada de eso se habló ni se discutió, aunque tres personas que suelen inferir los movimientos del “jefe” suponen que su arriba a las cercanías del gobierno que conduce Alberto Fernández desde lo formal será más pronto que tarde. “Si te vas, te lo perdes”, le dijo un vocero no autorizado cuando se cruzó con este periodista en una charla informal en la tarde del viernes. “Puede haber novedades”, deslizaba.

Nada de esto se discutió cuando los legisladores y funcionarios que se referencian en el Frente Renovador se juntaron. Hubo feroces críticas para Martín Guzmán, pero también todos sostuvieron que el futuro del Gobierno lleva implícito al peronismo del futuro. Si fracasa, le sería muy difícil retornar al poder a los partidarios de Juan Domingo Perón. Por eso pusieron mucho énfasis en “trabajar por la gente”, por “la unidad del frente” y “dejar de tirarnos con misiles a través de los medios”.

El día a día de la vicepresidenta rebela la incapacidad de modificar el curso de las cosas. Debilitada legislativamente, la Justicia le va anunciando que los tiempos empiezan a desentenderse de su futuro y eso la pone más impaciente que de costumbre. Su situación judicial, que trae aparejada la de sus hijos, fue el principal motivo por el que puso a Fernández como su candidato presidencial.

Además, los resultados de los dos fines de semana donde se preveían cambios profundos terminaron teniendo el sello presidencial antes que cualquier otro. Hasta Máximo Kirchner quedó debilitado porque no pudo imponer una salida con Massa como figura de recambio.

“Los intereses personales y hasta los periodistas tienen más importancia que el proyecto en sí. Por más unidad que reclamemos, si adentro no hay nada más que tensiones para ver cómo seguimos manteniendo nuestra cuota de poder, estamos al horno”, confió un dirigente con mucha trayectoria pero sin cargo en la actualidad.