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La transición política más inquietante tiene pronóstico reservado

La fotografía actual muestra un escenario inquietante que profundiza la incertidumbre. La transición del gobierno de Alberto Fernández hasta el final de su mandato sólo genera dudas. Se desconoce lo que pueda llegar ocurrir. por lo menos, hasta el cierre de listas para las PASO presidenciales.
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Una fuerte incertidumbre parece ser el denominador común del escenario político de aquí hasta el inicio del proceso electoral del año próximo. Si bien la Argentina tiene antecedentes sobrados de ser un país que no respeta las reglas de juego y que suele darle dolores de cabeza a sus habitantes, en esta oportunidad surge un escenario poco común y mucho más preocupante por el mar de interrogante qué genera la fotografía de los últimos meses de cara a las elecciones presidenciales.

Prácticamente no hay ninguna certeza en esta transición política, por lo menos hasta el cierre de listas de las PASO. Nadie puede afirmar seriamente cómo quedará expresada la oferta electoral, sobre todo de parte del oficialismo. Un gobierno de origen peronista como el de Alberto Fernández nunca había llegado tan deteriorado a la última parte de su mandato. Es una novedad que condiciona la construcción del ciclo que se viene después del 10 de diciembre del año próximo.

La gestión presidencial parece no haber encontrado su piso en imagen negativa. ¿Entonces el Frente de Todos va a una debacle electoral? Tendría que ser así, pero a la hora de mirar la intención de voto por eventuales candidatos o espacios políticos, hoy no surge la hipótesis empírica de un oficialismo siendo derrotado con contundencia por Juntos por el Cambio.

¿El peronismo, golpeado por un gobierno de pésima prestación en la gestión y en el manejo político, podría llegar a ganar las presidenciales? Parece poco probable, pero por las dudas no habría que descartarlo. La crisis en la coalición opositora es profunda y tampoco se sabe cómo quedarán armadas sus ofertas a la sociedad y si van a llegar unidos, en matrimonio de conveniencia o fracturados. No se trata de un tema menor esencialmente por la irrupción y el crecimiento de Javier Milei en todas las encuestas, factor que los tiene obsesionados a los dirigentes del PRO.

El más impactado parece ser Mauricio Macri, que ha comprobado que las ideas que siempre profesó y que debió ocultar en 2015 porque “la sociedad no quería un cambio económico profundo y todavía respaldaban algunas propuestas estadistas del kirchnerismo”, según le decían Marcos Peña y Jaime Durán Barba. Cuestión que podría haber sido cierta y que hoy le genera entusiasmo al expresidente. “Si Milei convoca y crece con las ideas liberales, eso significa que Mauricio tiene un espacio significativo en el escenario electoral”, dicen en su entorno.

Una candidatura de Macri hoy ya no parece un disparate como hace unos meses atrás, hipótesis que provoca preocupación en el grupo de confianza de Horacio Rodríguez Larreta y pavor entre la mayoría de la dirigencia de la UCR. ¿Puede tener su segundo tiempo el expresidente con una imagen negativa tan alta en el Gran Buenos Aires? Los encuestadores y analistas repiten hasta el cansancio que la gente no vota para atrás. Pero si el fundador del PRO se llegara a presentar en las PASO aparece como favorito contra el resto de los presidenciables de JxC.

Más incertidumbre. El modelo de país que Macri y Patricia Bullrich tienen en la cabeza es muy diferente al que puede expresar Rodríguez Larreta y los radicales. Los primeros más cerca de Milei y los otros buscando un espacio mucho más al centro. Esta cuestión ya está generando ruido en el círculo rojo porque se dan cuenta que la alternativa opositora no tiene consensos internos y no descartan que de ganar el año que viene podría surgir un gobierno demasiado débil como para encarar la herencia de Alberto y las reformas que habría que implementar.

Queda Milei. Los principales hombres de negocios están desconcertados por el fenómeno del diputado libertario. No lo veían venir. Tampoco el resto de la dirigencia política. Igual no se sabe cómo va a llegar a las elecciones. Puede seguir creciendo o estancarse como desean en JXC. También en el oficialismo que ahora percibe que les está sacado votos a ellos en sectores de clase media baja y con estudios incompletos. Pero no son pocos los empresarios que quieren reunirse con el polémico economista. Claro, les cuesta imaginarse un escenario que incluya su hipotético triunfo. A Milei y su entorno también. El boom en las encuestas y lo que genera en la calle sigue sorprendiendo a los integrantes de la Libertad Avanza.

Ni hablar de cómo piensa jugar Cristina Fernández de Kirchner. Es otro misterio, más teniendo en cuenta que en un escenario sin un liderazgo fuerte que tiende a la atomización, ella mantiene un piso electoral respetable que la puede poner competitiva o influyente. En las actuales condiciones cualquier espacio político que supere los 20 puntos nacionales ya tiene chances de entusiasmarse con un ballotage. Evidentemente, las dudas sobran cómo nunca por el actual gobierno y el que viene. Sin ninguna certeza. Todo puede pasar con un peronismo que se encierra en las provincias y le teme a expresidente y una oposición que no tiene claro hacia donde va.