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Daniel Scioli ya empezó su campaña 2023 y se mostró en el INTI

Daniel Vila, Jorge Fontevechia, varios gobernadores, los referentes de la CGT y hasta Antonio Caló fueron algunos de los casi doscientos invitados especiales que participaron de su asunción. En el INTI, hoy, fue recibido con la marcha peronista y UPCN, ATE y los empleados, a los aplausos.

Como si hubieran salido de las cuevas donde se escondieron en medio de un proceso de extinción, el sciolismo, que era fortísimo en cuanto a dirigentes y generación de lazos con diferentes hombres y mujeres de la política de la provincia de Buenos Aires, se activó con una rapidez inusitada.

En una gestión atravesada por el internismo, una virtual parálisis administrativa, dudas sobre la sostenibilidad de algunos proyectos grandes o menores, y la mayoría de la dirigencia viendo cómo continuarán a partir de 2023, Daniel Scioli volvió a encender algunos motores ya atrofiados. 

Permite este revival la hiperactividad que se impone el propio ministro de Desarrollo Productivo que, fiel a su estilo, ya tenía agenda programada para el día de hoy, cuando a primera hora visitó la planta del INTI en General San Martín. Solo, sin acompañamiento de ningún funcionario municipal o político, Scioli empezó a desplegar su estrategia de “montarse en las PyMes de todo el país”, como lo revelaron en su círculo de confianza.

Todas las historias, cuando las cuenta alguien que lo quiere y admira, tiene su lado romántico, y a su vez, de lucha. Y por más que objetivamente su gestión en la provincia de Buenos Aires haya sido una de las que peor se recuerda por la falta de resultados en la mayoría de las áreas abordadas, el color naranja y la constante presión del Gobierno kirchnerista en su contra hicieron que su figura siempre pudiera flotar por encima de esas coyunturas.

Uno de sus relatores extraoficiales, que no quiere tener ni la mínima trascendencia, pero que militó en la DOS, fue funcionario provincial y hoy auxilia, como puede, a sus amigos en emergencia, confió que “Scioli fue el candidato puesto por Eduardo Duhalde en la fórmula de Néstor Kirchner. Por eso que al primero que quisieron destrozar fuera a él”, empieza su relato.

Antes había sido convocado por Carlos Menem para que condujera el área de Deportes, a la que amplió a Turismo y desde ahí pudo ejecutar su proyecto con “fe, esperanza” y lleno de amigos de la farándula y el ámbito empresarial.

“Desde el Senado, adonde lo habían mandado para que no hagan nada, se la pasó haciendo homenajes y saliendo en los medios. Y una vez que ya se disponía a lanzar su candidatura en la Ciudad, Kirchner le pidió que fuera su candidato en la provincia, adonde todos los meses lo hacían parir para girarle la plata de los sueldos”, recuerda otro amigo personal del actual ministro.

“Y así fue siempre, donde lo mandaban, se lucía, no generaba lío, aceptaba los limones y hacía limonada”. Eso es lo mismo que provoca que con su nueva experiencia nacional algunos se entusiasmen con su candidatura presidencial, aunque reconocen que "todo dependerá hasta que La Cámpora vuelvan a dinamitar este nuevo puente".

Su última charla con la vicepresidenta fue mucho mejor que lo que acostumbraba a tener. Según contó Scioli, no hubo retos y la única reflexión contraria fue sobre su premura en reconocer la derrota electoral de hace seis años.

A pesar de ser parte del oficialismo, primero Cristina Fernández y luego Néstor Kirchner no hacían más que oficializar su enojo contra él. En el Senado, aún recuerdan el discurso que ella le dedicó porque en su carácter de vicepresidente él se había animado a hablar de actualización de tarifas. Ni que hablar cuando Kirchner le dijo públicamente que dijera quién le ataba las manos para actuar como debía contra el delito. Maldad extrema.

Según pudo saber MDZ, su llegada había sido una idea inicial de Sergio Massa la mañana del sábado que renunció Matías Kulfas, algo que el presidente dijo que no. Por eso el enojo posterior del presidente de la Cámara cuando se enteró, por un tuit de Fernández, que lo había elegido. Que Malena Galmarini siga con su postura de no perdón no significa que lo importante, para Massa, alguna salida para la actual gestión. algo que para su entorno, "tampoco tiene solución".