Máximo Kirchner, el packman de la izquierda nacional
El Frente de Izquierda y de los Trabajadores está envuelto en un fortísimo debate interno por las posturas más que amigables que mantiene Myriam Bergman con todas y cada unas de las iniciativas que plantea el kirchnerismo camporista en diferentes frentes, ya sea gremial o legislativo.
Tal cual sucedió a lo largo de los últimos cincuenta años, con el peronismo en la centralidad política fueron muchas expresiones de izquierda o centro izquierda quienes terminaron acercándose al sol que les representaba el movimiento creado por Juan Domingo Perón. Obviamente, terminaron quemados.
Máximo Kirchner ha dicho en más de una ocasión que es por ese sector que se debe retener el voto propio porque es el que más daño le está generando. Por eso es que muchos peronistas clásicos le desconfíen y no lo consideren peronista. Pero no es cierto. En estas opiniones hay más impotencia y desconfianza por los modos que otra cosa.
Este proceso ya lo vivió Martín Sabbatella en 2012 cuando la fuerza que conducía, Nuevo Encuentro, se sometió a un constante debate interno que terminó con la asamblea general del Emaus, instituto educativo moronense, que definió adherir políticamente al peronismo kirchnerista y luego compartir la lista provincial de senadores con los mismos candidatos que Raúl Othacehe, el emblemático intendente de Merlo durante la década del '90 y 2000.
Cultor de una política tradicional y de asfixia a los opositores "el vasco" era el contraste perfecto con lo que quería representar el sabbatellismo, nacido de las manifestaciones en contra de Juan Carlos Rousselot, idéntico a Othacéhe. "¿Nos despeinamos un poco, no?" le había dicho a este periodista, en 2013, el entonces intendente Lucas Ghi, sabedor de lo que la gente le cobró más tarde, cuando la sociedad local los castigó por semejante giro.
"Estas tensiones sí están presentes en el frente, pero no en el Partido Obrero. Cristina Fernández de Kirchner ve cómo diariamente pierde adherentes en manos nuestros y eso la desespera, pero el panorama que se viene es desalentador, con manifestaciones masivas y crisis que ningún partido tradicional puede frenar", le dijo a MDZ Néstor Pitrola, el histórico dirigente del PO.
La situación para el PO, sin embargo, no es la misma cuando lo conducía Jorge Altamira, La llegada de Nicolás del Caño provocó una ampliación de la base electoral pero, al mismo tiempo, parece que todo es más ambiguo. La lógica de una mirada única desaparece porque algunos de sus aliados creen que el kirchnerismo camporista los interpela y los contiene frente a la derecha neoliberal.
Según las fuentes vinculadas con el Polo Obrero, "es imposible que nosotros estemos con los burócratas de la CGT o acompañando las medidas que denuncia Máximo Kirchner. Son todos lo mismo, actores de una misma película de la que nosotros o participamos. Fijate que mientras que nosotros pedimos un paro general, ellos contestan con una manifestación conjunta... No, no vamos a estar ahí".
"Cristina, Alberto (Fernández), Massa y Máximo pactaron con el FMI. No se pueden sorprender por lo que pasa después. El Partido Obrero está al frente de Frente Piquetero y se metió de lleno en todas las luchas sindicales donde la burocracia deja huérfanos a los trabajadores", agregó Pitrola. Coincidiendo con esta mira, la diputada nacional Romina del Plá.
En este sentido, la legisladora consideró que "la novedad en todo caso es que la crisis que hay llevó a que la CGT los reciba, lo cual también es una señal hacia el propio Gobierno. En el caso del Congreso fijate que en las decisiones centrales tomamos decisiones diferentes al bloque oficialista, y al menos nosotros desde el Partido Obrero, hemos sido muy críticos de todas las alas del Frente de Todos".


