"El problema es Alberto Fernández": a coro, el kirchnerismo empuja una definición presidencial
"En lo único que se equivocó 'El Cuervo' fue en que dijo que el Gobierno es nuestro. Si decía que era también de los compañeros con los que estamos discutiendo, no se hubiera malinterpretado tanto", reconoció un legislador leal a Cristina Fernández de Kirchner que cree, como la mayoría de ese espacio, que fue el presidente de la Nación quien incumplió la ruta prefijada y que luego "no se hizo cargo".
"El Cuervo" es, efectivamente, Andrés Larroque, el ministro provincial y jefe de La Cámpora bonaerense que tradujo el malestar de la vicepresidenta y todo su grupo político. "Lo pusimos a Alberto para ir a una velocidad diferente a la que nos tenía acostumbrado Cristina, pero la dirección era la misma. De pronto, nos dimos cuenta de que lo que era un viaje a Mar del Plata terminó siendo a Pergamino", explicó la misma fuente que ya no cree en ningún tipo de resolución al conflicto interno del Frente de Todos y mucho menos que esa paz llegue tras un diálogo entre la vicepresidenta y su delegado presidencial, tal cual lo describen sin ningún problema.
A pesar que ningún analista vea la posibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner quede a cargo del Poder Ejecutivo, tanto esta fuente como muchos de los que lo rodean, no observan otra posibilidad. Inclusive cuando se le expone la idea de Alberto Fernández de relanzar su gobierno, algo que viene diciendo en cada presentación Gabriel Katopodis, de manera indirecta, el camporista pone cara de asombro y repregunta si esa aseveración es cierta. "¿De verdad?", dijo cuando no podía contener la risa.
Según confió otro aliado de la vicepresidenta, "el problema empezó con la discusión del presupuesto de 2021, aún en plena pandemia. Fue ahí cuando Laura Alonso (la responsable presupuestaria del Ministerio de Desarrollo Social que conducía Daniel Arroyo) nos alertó del recorte que venía en el porcentual de plata que le iban a dar. Después, mirando otros ministerios, pasaba lo mismo". Pocos días después, en el Estadio Único de La Plata, fue Cristina Fernández de Kirchner quien alertó sobre los funcionarios que no funcionan".
La discusión en el seno del poder ya dejó de ser tal. Las dudas atraviesan el nonato albertismo y hoy lo dejó muy en claro Aníbal Fernández, quien reclamó que otros actores del oficialismo también hablen. Hace rato que no se conoce la opinión, por ejemplo, de Jorge Ferraresi, el intendente en uso de licencia de Avellaneda, actual ministro de Vivienda, que fue el primero que impulsó la reelección presidencial en contra de sus antiguos aliados del Instituto Patria, donde reviste el carácter de vicepresidente.
En Moreno, hace quince días, Alberto Fernández relató su rosario de recriminaciones hacia la vicepresidenta y su hijo, dichos que fueron escuchados por casi media docena de intendentes de distinto género. Pero esto no está en discusión por Cristina Fernández de Kirchner y mucho menos por su hijo.
El hijo de Néstor y su agrupación tomaron nota que "el sentido económico del gobierno es idéntico que el de Mauricio Macri" cuando se dio la discusión previa al acuerdo con el FMI. Ahí expresaron con total sinceridad que las negociaciones que realizaba Martín Guzmán era una renegociación o una refinanciación. Terminó siendo lo segundo. Después, las explicaciones iniciales que escuchó la vice del presidente le dejaron dudas. Días después terminó de confirmar su sospecha y todo explotó.
Si bien no se escuchó, los hermanos Pimpinela podrían haberse escuchado en el Instituto Patria sin ningún problema. "Me engañaste, me mentiste". La furia se transformó en determinación. Basta. Lo que no han sabido explicar en las proximidades de Máximo Kirchner es cómo tomaron el rol de Sergio Massa, que también estuvo muy activo en la negociación con el FMI. Si mintió uno, ¿también el otro? Dudas que algún día se revelarán.
Mientras tanto, otro elemento que provocó que sonaran todas las alarmas del actual presidente del PJ bonaerense fueron los signos de agotamiento social que observó en las filas de la UOM y por allí intuye que sucedió la caída de Antonio Caló por Abel Furlán, vincluado históricamente con el ala más resistente de los metalúrgicos.
"Un día, mientras dialogábamos con algunos compañeros, nos sorprendió ver que había bolsones de comida para repartir. Creíamos que se lo daban a gente que necesitaba, pero no. Era para los mismos obreros que no llegaban a fin de mes", relató el legislador que suele transitar por cada rincón bonaerense.


