Presenta:

"Dejar de pegarnos por debajo del cinturón", la dura advertencia de un intendente del PRO

Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero, lanzó una fuerte advertencia para graficar que muchas veces se incumplen las reglas de juego dentro de Juntos por el Cambio.
1227501.jpg

“Tenemos que dejar de pegarnos por debajo de la línea del cinturón”, dijo casi al pasar Diego Valenzuela, el intendente de Tres de Febrero que también pretende ser parte de la discusión acerca del proyecto y las candidaturas que propondrá Juntos por el Cambio en la Provincia de Buenos Aires el año próximo.

En una extensa nota brindada a MDZ, el jefe comunal, que antes de serlo recorrió radios, canales de televisión y alguna redacción como periodista, historiador y economista, contestó que si volviera a ser periodista le peguntaría a la dirigencia de su frente electoral “¿cómo están administrando la horizontalidad que hoy existe?”, presumiendo que están brindando un espectáculo a veces bochornoso.

La frase de Valenzuela llegó casi al final de la nota, que no buscaba semejante definición. Pero subyace en el inconsciente de todos los protagonistas una molestia por lo que perciben del otro, o más precisamente, de los más importantes referentes del espacio en la Provincia de Buenos Aires y en el país.

No puede ser casual que, semanas atrás, Joaquín De la Torre haya expresado que no le gustan que le "claven cuchillos por la espalda" y más tarde Gustavo Posse dijera que en el espacio "hay mucho vedetismo". 

Estos últimos quince días fueron tormentosos para el espacio opositor y en especial para el PRO por las posturas más extremas expresadas por Mauricio Macri para que Juntos por el Cambio represente más el cambio y después pensar en Juntos. Eso llevó a que en la Provincia de Buenos Aires el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, renunciara a su rol como negociador con el oficialismo bonaerense y esta semana terminara con la salida de Joaquín De la Torre de la vicepresidencia segunda del Senado provincial por desacuerdo con la votación del presidente del Tribunal de Cuentas propuesto por Axel Kicillof y avalado por la mayoría del PRO y la UCR.

-Sos historiador, economista, intendente, pero alguna vez fuiste periodista. Si hoy tuvieras que volver a ejercer la profesión, ¿qué opinarías de lo que hoy se ve en Juntos por el Cambio?

-Que cambió el esquema de gestión. Hoy Juntos se parece más a una orquesta o un coro que la propuesta única de un solista, todo es mucho menos vertical, más horizontal. Y la pregunta que le haría a la dirigencia de Juntos es ¿cómo harán para administrar bien esta horizontalidad?

-Para Miguel Ángel Pichetto la horizontalidad es sinónimo de anarquía y falta de conducción en la que, además, las mesas que se arman no definen nada.

-Sí, puede parecerlo, pero hay muchas voces que hay que organizar. Esos liderazgos tienen cada uno una legitimidad y una representatividad que nadie discute. Pero como en toda orquesta, no pueden tocar a destiempo. Cuando le toca al bajo, aparece el bajo, cuando le toca al violín, toca el violín, cuando llega el solista, aparece el solista, pero eno puede hacer cada uno lo que se le da la gana porque después es un quilombo y no se entiende nada.

Creo que estamos organizándonos, dialogando mucho, buscando consensos. Como economista me gusta mucho enterarme de las propuestas que están elaborando los economistas del espacio y hay un ámbito común donde están discutiéndose todas las propuestas para presentar un plan de gobierno sólo y los candidatos se tendrán que atener a lo que defina ese proyecto que fue discutido, analizado y pulido por las fuerzas que componen Juntos para el Cambio.

No tenemos que pegarnos debajo del cinturón, trabajar con las personas que están legitimadas en sus territorios, buscando en un marco de diversidad las mejores propuestas y personas para darle soluciones a la Provincia y a la Nación".  

Su visión del país

Valenzuela no tiene una mirada apocalíptica ni de su espacio ni del país. Para tener esta actitud le sirve su observación de la historia. “Desde la Revolución de Mayo, que recordamos estos días, que subsisten distintas miradas y se pretenden seguir caminos diferentes. Todos sabemos que una cosa era Saavedra (Cornelio) y otra muy distinta Moreno (Mariano) y los dos eran parte de la Primera Junta de gobierno”.

“Los seres humanos no somos los del Billiken, casi ideales en dibujitos animados. Tenemos ideas, valores e intereses que defendemos como en la época de la Revolución de Mayo tenían Saavedra, Moreno o Belgrano", agregó de manera muy didáctica y fácil de entender.

-¿Por qué creés que Argentina es una destructora de oportunidades?

-Gran pregunta y no tengo una respuesta exacta. Si uno ve la historia siempre hubo grietas. Y me parece que todos los países las tienen pero las administran de otras maneras, saldándolas con acuerdos mínimos.

De la dirigencia brasileña, con personajes como Collor de Melo o Bolsononaro, no espero nada. Después aparecen dirigentes con otra estatura como Henrique Cardozo o Lula, que, con sus diferencias, proponen otro sendero de seriedad y cordura…

Si, efectivamente, no hay que irse muy lejos para encontrar muy buenos ejemplos en la región sobre acuerdos básicos. Mirá el Chile de hoy. Boric gana, era un radicalizado, pero luego se para en el centro y empieza a gobernar.

Nosotros venimos de peleas desde la época de Saavedra con Moreno, de unitarios y federales, radicales y conservadores, peronismo y antiperonismo. Y hoy tenemos lo peor, una grieta en el propio oficialismo porque los problemas se agudizan.

-Pero la construcción de este gobierno ya se preveía que iba a tener dificultades para funcionar… Se armó un Frankestein…

-Sí, pero lo peor está dado en la legitimidad de origen que tuvo el presidente. En la historia hubo muchos presidentes “delegados”. Vos agarrás la historia y encontras que Roca le entregó el poder a Juárez Celman pero Juarez Celman era el gobernador de Córdoba. Yrigoyen puso a Marcelo T. de Alvear, pero Alvear era una figura importante para los radicales conservadores.

En este caso, el origen del problema es que a Cristina Fernández de Kirchner no le alcanzaba para ser presidenta y buscó un gerente y después no lo deja gobernar. Y al no tener legitimidad, no se puede imponer en sus decisiones. Fue una coalición que tuvo como único objetivo a Mauricio Macri y así nos va.

Pero en lo personal, en algún momento pensé que mi opinión previa podía fallar cuando Fernández se sentó con todos los gobernadores y con Horacio Rodríguez Larreta para administrar la Pandemia… Pero eso él mismo lo explotó la noche en la que los convocó a Olivos por la revuelta policial y le sacó los fondos a la Ciudad.

Sí, en aquel momento quedó herida la confianza. Los intendentes por sí somos personas que debemos buscar el diálogo y construir consensos. En lo personal, yo me considero así y lo mismo buscaba Jorge Macri y otros dialogando con actuales ministros que eran intendentes para buscar soluciones. Pero a nivel político eso fue un parte aguas, fue una cuchillada por la espalda, y no lo digo por los fondos de la Ciudad porque Horacio ya se defendió.

Aquella situación vulneró el diálogo político y la confianza y desde entonces la relación es institucional pero nada más. El albertismo no se consolidó y eso llevó a que uno pueda hablar algo con el presidente pero después si Cristina no está de acuerdo, ¿qué hacemos?".

Como se observa, muy poco o casi nada se puede hacer.