El amigo de Mauricio Macri que busca terminar con los "puñales por la espalda"
A Joaquín De la Torre lo que más le gustó de su almuerzo de fin de semana con Mauricio Macri en su quinta de Los Abrojos fue “la claridad con la que se expuso el problema principal que tenemos como coalición. Qué debemos hacer cuando la gente nos devuelva al poder nacional y dejarnos de joder con las candidaturas”.
De la Torre fue uno de los pocos invitados especiales en una mesa que compartieron, además, Mario Vargas Llosa, Miguel Ángel Pichetto, Cayetana Álvarez Toledo y Alfredo Cornejo, en los que se habló del presente, algo del pasado, y mucho del futuro.
“Realmente no lo vi como candidato. Sí como un expresidente que asimiló un montón de experiencias, algunas buenas y otras no tanto. Aunque lo fundamental lo tiró con total claridad Alfredo Cornejo (exgobernador radical de Mendoza y actual senador nacional) y es que “no podemos llegar y hacer lo mismo que está haciendo el Frente de Todos y, en parte, nosotros también”.
El qué hacer tiene que ser definido mucho tiempo antes de quienes lo deberán hacer. Es decir, el proyecto, discutido, debatido, estudiado y aprobado deberá estar antes de que cualquier otra discusión dentro de Juntos.
“Después se verán el tema de las candidaturas. No tiene sentido seguir discutiendo de eso”, le dijo a MDZ De la Torre, quien para muchos analistas, es el candidato a gobernador de Macri. “Nada que ver. Sólo nos juntamos para hablar con otras personas y para mí el gusto fue, desde el principio, haber estado ahí”, dijo.
¿Qué podes contarnos del almuerzo con el expresidente y los otros comensales?
Lo que he visto publicado y escuché de lo que pasó en Los Abrojos tiene que ver con las típicas especulaciones políticas. Y si bien hay reuniones que tienen una intencionalidad política, otras veces está relacionada con valoraciones personales, en este caso del dueño de casa, que pretendía que toda la charla se diera de manera amable y cordial.
¿Pudiste sacar alguna conclusión de esa reunión?
Fue muy valioso el aporte de Cayetana Álvarez con lo que está pasando en España y en Chile, que es de donde vino; lo de Mario Vargas Llosa sobre su Perú, primero, y luego del resto del Continente y después la mirada de Miguel, Alfredo y Mauricio sobre lo que debe hacer Juntos de acá hasta las elecciones que vienen. En este aspecto coincido plenamente con ellos. Lo primero que tenemos que establecer es el qué, el cómo y cuándo, para no caer en los problemas que tiene el partido del Gobierno, que caen permanentemente en rencillas internas. Elegir qué hacer, para qué y cuándo, es mucho más importante, diría esencial, comparado con el quién. Ese proceso nos hará trabajar a todos de manera más armónica, sacándonos la desconfianza y lo que más nos divide, que son las candidaturas, dejarlas para el final.
Es decir, no volver al Gobierno sin dejar en claro para qué…
Exactamente. No podemos repetir el esquema de aliarnos para ganar elecciones y luego terminar en una nueva frustración, con tanto debate y pelea interna que inmoviliza. Si nos ponemos de acuerdo en el qué, el cómo y el cuándo, el gobierno que armemos tendrá una mayor estabilidad si se gana las elecciones. Después vendrá el tema de los candidatos. Pero este acuerdo debe ser anterior a las fórmulas, no al revés.
Miguel Ángel Pichetto está muy enojado por la horizontalidad que tiene el espacio.
Si, y en la reunión lo repitió. La horizontalidad sirve en algunos momentos, pero en otros no funciona. Este camino que debemos iniciar también limita a esta pretendida horizontalidad ya que cualquiera no puede salir a decir lo que se le da en gana.
¿Te llama la atención que te están invitando de todas las peñas? El otro día fue Macri, la semana pasada Elisa Carrió. Facundo Manes te tiene fijo…
Tiene que ver con que me ven trabajando para lo mejor para el espacio y que, cuando doy la discusión, lo hago de manera firme y sin clavar puñales por la espalda.
¿Hay mucho de esto último?
Hay discusiones que se dieron a fin de año que cruzaron los límites de la concordancia que debe tener un espacio político.
¿Por el debate de las reelecciones o los espacios de poder en los bloques de la oposición?
En general (risas).
Cuando uno los entrevistaba a ustedes, intendentes o gobernadores, discutía, se agarraba de una manera que hasta se iba con algún temor. Hoy es hablar con nadie, muy pocos infunden ni siquiera respeto político. Son administrativos y ejecutivos.
Es que cuando te acostumbras a esconder los problemas debajo de la alfombra o atrás del armario pasan estas cosas. Hace cuarenta años que la política argentina, y en especial la bonaerense, elije esconder las cosas, aplazar las soluciones, evitar los conflictos, solucionar los temas. Es como si en algún momento empezó a gotear el techo y te filtró agua. Pusiste un balde. Luego otro. Luego otro, y así hasta que no pudiste entrar más a la habitación. Creías que, como no se mojaba el piso, no pasaba nada. Pero de pronto no pudiste hacer más nada, todo es tan precario que elegís no meterte. En lugar de eso, lo que tendríamos que haber hecho, y yo creo que lo intento siempre, es subir al techo, encontrar la filtración, y arreglarla. Lleva más tiempo, es más costoso, pero podes usar la habitación. Hasta podrías haber puesto un balde de manera provisoria, porque lo necesitabas, pero no esto que pasa ahora, que no hay generación de empleo y lo único que hacemos en darle plata a la gente para tenerla “contenida”. Estamos más preocupados por las elecciones de dos años que por solucionar los problemas. Y este modus operandi es tremendo. No removemos las causas de los problemas y supuestamente tapamos las consecuencias. En lugar de que los chicos aprendan más y mejor, terminamos eliminando los exámenes. Una locura. Entonces, para evitar que los chicos dejen el colegio, los dejamos pero para que no aprendan. Mentimos en las estadísticas sobre los chicos que estudian y sólo nos quedamos tranquilos por la cantidad que van al colegio.
¿Qué es lo que falta para que esta paz se termine? La semana pasada casi pasa algo así en Moreno, con el desalojo de la feria de Las Flores…
Sobre este punto, debo decir que felicito a la intendenta Mariel Fernández por la valentía que tuvo. Afrontó el tema. La gente tiene muy claro lo que sucedió en la crisis de 2001, y que la que terminó perdiendo fue ella. La población es la que evita que haya un problema mayor. Se autoregula. Y como contracara, lamentablemente, como no hay lío, los políticos no toman ninguna decisión. Todo termina siendo una trampa para los que menos tienen y más sufren la situación. Pero el deterioro de los sectores más postergados es cada vez peor, pero como no hay ruido ni queja, el dirigente sigue como si nada. Si hoy se produce una crisis social, se dará porque la cúpula que conduce el gobierno extrema su crisis que por una explosión social como la de 2001.
¿Hay razones para que pase lo que se está viendo en el Gobierno nacional?
Yo quiero adherir a las palabras del intendente en uso de licencia de Hurlingham, el actual ministro Juan Zabaleta, quien dijo estar avergonzado de lo que está sucediendo.


