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El amargo regreso de Alberto Fernández: inflación a la deriva y la ruptura con Cristina

Alberto Fernández tuvo que irse a 11.000 kilómetros de distancia para recibir el dato de inflación récord interanual de los últimos 30 años. Mensajes a Cristina Fernández de Kirchner y el péndulo de su reelección con un único objetivo: terminar el mandato.
Alberto Fernández regresa tras su minigira por Europa. Foto: Telam
Alberto Fernández regresa tras su minigira por Europa. Foto: Telam

Más que un programa económico para el año y medio que le queda de presidencia, Alberto Fernández está enfocado en otra urgencia. El jefe de Estado regresó anoche de Europa con un objetivo claro: hacer lo necesario para que no detone una crisis social, y política, como puente de oro para terminar su mandato. "En su psicología, lo que opera es la necesidad de terminar el mandato. Hoy esa es su principal obsesión y eso explica porque sigue conviviendo con Cristina dentro del Frente de Todos sin mover a ningún ministro, ni propio ni kirchnerista", detalla ante MDZ un funcionario de estrecha confianza del jefe de Estado que está desilusionado con la gestión. 

En su gira fotográfica y de análisis del conflicto bélico Rusia-Ucrania por España, Alemania y Francia, el Presidente se refugió en una comitiva estrictamente "albertista" sin injerencia del kirchnerismo. Santiago Cafiero, Julio Vitobello, Cecilia Todesca, Gustavo Béliz y la portavoz Gabriela Cerruti. Alberto Fernández atraviesa así un fenómeno de licuación de poder similar al que atrapó a Mauricio Macri al final de su mandato. Pérdida de apoyo de aliados, en este caso Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora, con una prudencial distancia de Sergio Massa, y la necesidad de abrazarse al FMI para evitar una corrida cambiaria. Ante la inflación interanual récord de 58% revelada por el Indec, a la economía sólo le falta que se dispare el dólar para entrar en un colapso total que podría empujar a un híper. La estabilidad del mercado de cambio, con microdevaluaciones diarias, sostienen por ahora Martín Guzmán quien se aferra a datos de la macroeconomía, como el 7% de desempleo y el rebote de actividad económica en algunos sectores como la construcción, para defender su gestión.

La decepción con la gestión, y el estilo de liderazgo presidencial, abarca a todas las áreas del gabinete más allá del kirchnerismo. Desde el despacho que ocupa Juan Manzur, hoy utilizado para intentar darle organicidad a la liga de gobernadores que avanza en el desdoblamiento electoral en las provincias, pasando por áreas propias de gestión como Desarrollo Social a cargo de Juan Zabaleta y Obras Públicas liderada por Gabriel Katopodis. El viernes pasado Cristina Fernández de Kirchner agitó la interna albertista con su discurso desde Chaco con una confidencia que dejó nuevamente mal parado al Presidente: Alberto impulsaba a Andrés "Cuervo" Larroque para reemplazar a Daniel Arroyo en Desarrollo Social, pero Máximo Kirchner le pidió que designara a "Juanchi". Un nuevo gesto para desautorizar al jefe de Estado que revela quien y cómo se arma el gabinete nacional. La designación de Zabaleta sembró además el terreno para que La Cámpora, ante la salida del dirigente de la intendencia de Hurlingham, quedara interinamente a cargo de esa jefatura comunal.

El Presidente libró una guerra que perdió en menos de un mes. En política rige un axioma: no ubicarse por propia voluntad en posiciones de debilidad. Alberto Fernández viola ese precepto tanto en lo político como en lo económico. La "guerra" contra la inflación tuvo como resultado la inflación interanual más alta de los últimos 30 años con perspectivas aún peores. La emisión monetaria para solventar las subas de las tasas de interés y los paquetes de ayuda social abren un escenario aún más preocupante en términos de suba de precios de cara a un año electoral donde el gobierno nacional deberá inyectar más fondos para contener a su electorado. Pero también para contener a Cristina y Máximo Kirchner. La inflación de abril pega especialmente en alimentos y bebidas que registraron un aumento de 5,9% mensual y volvió a ser la categoría que más aportó. Dentro de la división, las mayores subas se dieron en "aceites, pan y cereales", que tuvieron subas de entre el 8% y 15% según la región, seguido de "carnes, derivados y lácteos", con subas de entre el 5% y 7%.

A ese panorama inflacionario, el gobierno nacional responde con más emisión. Casi 7,5 millones de trabajadores informales recibirán la semana próxima el refuerzo de ingresos de $18.000 (a pagarse en dos cuotas de $9.000) para proteger y mejorar los ingresos de quienes están en una situación de mayor vulnerabilidad. Se suman así a los 6,1 millones de jubilados y jubilados que ya están recibiendo el bono de hasta $12.000 en una única cuota, junto con sus haberes. La medida, que contempla una inversión social de unos $206.000 millones, se suma a las políticas implementadas anteriormente de aumento del 50% de la Tarjeta Alimentar, incremento de las asignaciones, adelanto del paritarias y bono de $6.000 para jubilados, jubiladas y pensionados en el mes de abril. 

En el plano político, la tensión con Cristina Fernández de Kirchner es tal que el Presidente tuvo que desdecir sus propios dichos desde Europa en menos de 48 horas. Primero afirmó desde España que buscaría su reelección el próximo año. El malestar que generó en el Instituto Patria lo obligó a improvisar una conferencia de prensa en París donde dijo exactamente lo contrario: "No estoy discutiendo con Cristina ni pensando en mi reelección". Pocas cosas crispan más a la vicepresidente que Alberto la desafíe en público con presentarse a la reelección, cargo al que accedió a través de un laberinto de legitimidad indirecta a partir de la propuesta de Cristina para que sea candidato en 2019. El ex ministro de Defensa Agustín Rossi volvió a dejar un mensaje de alerta al interior del Frente de Todos para salir de la crisis que afecta a la alianza gobernante y remarcó que "hay que ponerse de acuerdo", ante lo cual advirtió que "hace meses que no existen reuniones" entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta.

La situación fue graficada esta semana por Rossi, tal vez el dirigente que más aconseja al Presidente desde fuera del gabinete. "Tenemos un especial hincapié en marcar las diferencias y no los acuerdos, todos los días nos estamos dando tiros en los pies", sostuvo el ex funcionario nacional. "Si nos entra algo de racionalidad en todo esto, podemos trazar un acuerdo básico sobre la gestión y respetarlo. Deberíamos poder discutir cómo fortalecer el espacio para 2023. Nos vamos a encontrar con una derecha de (el ex presidente Mauricio) Macri que quiere exterminar al peronismo. El próximo debate electoral va a tener una carga ideológica por el sentido de los últimos 70 años, habría que ver como resolver esta situación", advirtió Rossi. Por ahora no se asoma ninguna solución. Cristina y Máximo sigue pegando. Y Alberto Fernández resiste para terminar el mandato. Un juego de suma cero mientras sube la inflación y se licúa el resplado político a la gestión presidencial.