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El principio del fin para Walter Bento, mientras otro juez mendocino busca emigrar

El Consejo de la Magistratura y la política le sueltan la mano a Walter Bento, más por el nivel de exposición que tuvo el caso que por búsqueda de transparencia. Omar Palermo se postula para emigrar a la Cámara de Casación y el Gobierno de Mendoza "festeja".

El Consejo de la Magistratura tuvo su primer "acto útil" con la nueva conformación, conducida por la Corte Suprema, y esa decisión tiene connotaciones mayores. Ayer, ese organismo excluyó al juez federal Walter Bento del concurso para integrar la Cámara de Casación Penal, en una resolución que deja traslucir que lo de Bento fue una picardía: el procesado juez sabía que no podía postularse por estar procesado, pero se anotó igual. En el Consejo debían saber que no podía anotarse, pero lo dejaron inscribirse.

Lo cierto es que la firma de todos los consejeros, incluido el presidente de la Corte, podría ser el inicio del fin de la protección política que había hacia el juez de Mendoza. Al menos lo será por la sobreexposición que el tema tiene ahora a nivel nacional, donde quedó de relieve una situación obscena: un juez procesado por asociación ilícita, por cohecho y enriquecimiento sigue en funciones y con todo el poder, aún a pesar del pedido de detención de la justicia y de desafuero de parte del propio Consejo. 

Tiempistas y pícaros

Esa exposición le juega en contra a quienes hasta ahora habían buscado dilatar el proceso. El kirchnerismo fue el principal escudo de Bento, que hasta ahora era extremadamente cauto para referirse a la conducta del juez y, al mismo tiempo, accedieron a darle curso a todas las medidas dilatorias que se propusieron. En la jerga dicen "tiempistas": esperar, no jugarse y mantenerlo en capilla. "Se va a ir, pero no sabemos cuándo...va a pasar lo que tenga que pasar", repetían los referentes oficialistas nacionales sobre la situación del juez. 

La trama de corrupción que se sospecha había en el Juzgado Federal 1 de Mendoza comenzó a salir a la luz con el asesinato mafioso de Diego Aliaga, como reveló MDZ desde que ese hombre apareció enterrado, con una remera en la boca y las manos atadas. Las sospechas apuntan a que a través de "punteros" desde ese juzgado conducido por Walter Bento se intercambiaban favores procesales a cambio de dinero; de cientos de miles de dólares: con el pago de las coimas se ejecutaban liberaciones, beneficios o cambios de carátulas que permitieran una carga menor sobre acusados en delitos federales como contrabando, narcotráfico y, según algunas sospechas, también evasión. Bento tiene procesamiento firme y además se investiga su suntuoso patrimonio, los reiterados viajes al exterior y otros detalles de una vida excéntrica. 

La resolución del Consejo deja claro que lo de Bento fue una picardía; que sabía que no podía postularse para ascender porque está procesado por un delito doloso. La resolución del Consejo advierte esto: cuando Bento se anotó, tenía procesamientos firmes por delitos dolosos y la Cámara Federal de Mendoza lo había advertido. Incluso la decisión advierte sobre la posibilidad de que ese organismo caiga en alguna irregularidad. Es que, advierten, obviar la situación del juez haría incurrir "en una consciente renuncia a la verdad objetiva, con franca y grosera afectación al principio de transparencia, legalidad e igualdad que debe primar". 

Un mendocino en la lista y el festejo del Gobierno

La Cámara de Casación Penal es el máximo estrado, antes de la Corte Suprema. Es un organismo clave, pues revisa las sentencias penales. Importa por los delitos comunes y graves contra las personas; y a la política le interesan por los delitos contra la administración pública y la corrupción. 

Omar Palermo busca ir a la Cámara de Casación. 

En la lista de postulantes que sí quedaron hay uno relevante para Mendoza. El juez de la Suprema Corte Omar Palermo concursará para ir a la Sala III de la Cámara de Casación Penal. El jurista es especialista en derecho penal, tiene dos doctorados y en los últimos años se formó en Alemania. Fue parte de la comisión que convocó el presidente Alberto Fernández para reformar la justicia. Justamente Palermo es uno de los que sonaba como postulante a la Corte Suprema de la Nación; en una eventual ampliación o para cubrir el cupo que falta. En ese escenario Palermo no tiene tantas chances porque todo apunta a que si el Gobierno busca cubrir esa vacante, lo hará con una postulante mujer (allí vuelve a sonar Aída Kemelmajer). 

Por eso todo apunta a que Palermo busque un nuevo rumbo en Buenos Aires, en su especialidad y ahora arraigado a la justicia federal. Tiene los pergaminos académicos y la formación, y también tendría el aval político luego de pasar los exámenes, las audiencias y coloquios. 

La posible salida de Palermo es, curiosamente, una "buena noticia" para el oficialismo en Mendoza. Es que Palermo tiene una mirada crítica sobre la política criminal encarada desde 2015, pero sobre todo cuestiona la forma en la que la política se involucra en el Poder Judicial. Si el juez emigra a la justicia federal, se abriría una vacante para que el gobernador nombre el reemplazo. Y hasta podría darse el escenario ideal para el radicalismo: que haya dos lugares a cubrir (si se jubila Pedro Llorente) y se repartan lugares para conformar a los dos líderes en pugna: Alfredo Cornejo y Rodolfo Suarez.