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Las inversiones que "esquivan" Mendoza y la peligrosa mirada nostálgica

Mendoza ha quedado fuera del radar de las inversiones a gran escala y muchos dirigentes tienen una mirada nostálgica. La provincia quedó relegada en materia energética y ahora aparece una oportunidad con el único plan: el uso de los 1.023 millones de dólares que el Estado tendrá disponibles.

El petróleo en Neuquén. La minería y la energía renovable en San Juan. El cannabis y el litio en Jujuy. Y solo los recuerdos y la nostalgia en Mendoza. La provincia ha quedado al margen del mapa de inversiones privadas a gran escala. Como una familia que vive de los antepasados ilustres, Mendoza aún recuerda glorias pasadas, pero con un presente mucho más duro y un futuro incierto.

En realidad le ocurre a casi todo el país por las malas condiciones macroeconómicas y la fragilidad de los acuerdos estructurales. Tanto, que hay un “plus” de riesgo calculado para las inversiones en Argentina. En ese extra está incluido la falta de disponibilidad de divisas, los problemas para invertir, la carga impositiva, la “flexibilidad” legal y las disputas políticas. “No es nuevo eso, es normal que haya cambios políticos. Pero procuramos que haya un mejor clima para invertir”, explicó un representante diplomático. En Mendoza, además, se suman algunas características particulares. Reconocen que desde hace décadas están atrofiados los músculos del propio Estado para generar mejores condiciones productivas.

En el área energética es donde quizá más se note el desacople. Mendoza ha perdido terreno en el área de las inversiones petroleras por el agotamiento de las reservas de explotación convencional, la desproporción de oportunidades que presenta “el vecino” Neuquén y la competencia por ganar terreno en la recuperación terciaria y petróleo pesado (donde la provincia sí tiene potencial). Suarez tomó más iniciativa en el tema para tratar de destrabar algunos proyectos que estaban enmarañados administrativamente y tiene la esperanza de que los planes de recuperación terciaria con la inyección de polímeros y los dos pozos de exploración no convencional que tiene pensado ejecutar YPF sirvan para cambiar la tendencia.

La minería es un campo negado y en las energías renovables Mendoza quedó relegado y solo hay activados proyectos testimoniales. Aunque es un sector estratégico, desde Cambia Mendoza eligen los mismos funcionarios para las mismas cosas y superponen responsabilidades. Desde 2015, por ejemplo, hubo idas y vueltas, enroques y polifuncionarios cuyos nombres se repiten en petróleo y energía.

Energía agotada

La provincia fue precursora en la generación de energía hidroeléctrica. Pero décadas atrás. Hace 20 años que no se inaugura un dique nuevo y, en cambio, todos los gobernadores anunciaron obras faraónicas que nunca se hicieron ni se renovaron. Ocurrió con Los Blancos, también con Portezuelo del Viento y lo mismo con el sistema de embalses sobre el río Mendoza que están planificados hace casi un siglo y no se hicieron.

Tan redundantes en la historia fueron esos anuncios que los proyectos ya parecen viejos: se planificaron con una situación hídrica y un tipo de demanda distintos a los de hoy. De hecho desde el sector científico, por ejemplo, están convencidos que Portezuelo es una obra “obsoleta” por las dimensiones que tiene y la disponibilidad de agua que habrá. Por eso creen que aunque Alberto Fernández laude a favor (algo improbable) tampoco hay que hacer esa obra.

Si en los 80 y 90 San Juan “dependía” de Mendoza para tener energía, hoy el contexto ha cambiado. La provincia vecina no solo construyó un sistema de embalses sobre el río San Juan (que hoy sufren por la falta de agua) sino que tiene un sistema de generación de energía solar que ya produce más energía que los diques: supera los 300mw y se anunciaron obras para otras granjas solares de la mano del banquero Jorge Brito (dueño de Genneia). Mendoza, con el mismo sol, tiene solo proyectos simbólicos pero que no mueven la aguja de la matriz energética. “En el norte de la provincia se podría generar la misma energía que se promete con Portezuelo y ya están las líneas eléctricas”, explican los especialistas.

La semana pasada se ratificó en esa provincia el desarrollo del proyecto minero “Josemaría”, para extraer cobre. La promesa de inversión por 4 mil millones de dólares hizo mirar con recelo a los dirigentes empresariales y políticos mendocinos. “Entre el petróleo de Neuquén y la minería de San Juan, se van a ir todos los jóvenes mendocinos”, se lamentan. Incluso quienes están en contra de las actividades extractivas o de explotación de recursos naturales no renovables miran hacia otros horizontes.

La única gran inversión está en duda y es estatal: los 1.023 millones de dólares pautados para Portezuelo del Viento que, en realidad, podrían tener otro destino. Justamente la diversificación del destino de esos recursos es uno de los ejes clave del futuro inmediato. Por ahora esos recursos están atrapados en la misma encerrona que ha llevado a Mendoza a la decadencia: la puja corporativa entre la dirigencia política que busca sacar ventaja o complicar según el rol que le toque. En el oficialismo, por ejemplo, cambiaron las opiniones según lo que les convenga: de ser defensores de Portezuelo, pasaron a ser detractores. Primero eran sugerencias hacia Rodolfo Suarez. Luego cambió el tono y ahora que entienden que el actual Gobernador ya tiene casi fuera de su alcance la capitalización de esos recursos, todos buscan sacar algún rédito.

En el PJ la visión es clara: no quieren darle “caja” al Gobierno actual y al que viene. Se ven con pocas chances y creen que con 1023 millones de dólares en mano a ellos se les hará aún más complejo. Hay, igual, una pizca de razón: la actual gestión tuvo yerros propios en la gestión de Portezuelo. Anabel Fernández Sagasti lo dice con un ejemplo llano. “Van a llenar de plazas y ciclovías”, repite, subestimando la capacidad del oficialismo.

Por las dudas las dudas, avanzan con los estudios previos para las dos represas muleto que tienen en carpeta. Por ahora las únicas que se mueven, como ocurrió con Portezuelo, son las consultoras.  El Baqueano (EMESA ya contrató de manera directa a Toso Hermanos para los términos de referencia) podría licitarse a mediados del año que viene, si llegan con los estudios de base ambiental y social. Uspallata es más compleja porque incluye una nueva traza de la ruta internacional 7 (la empresa Serman tiene a cargo los estudios de línea de base).

La visita de Suarez a Israel puede tener mucho que ver con el futuro de esos recursos. Curiosamente parece una misión exploratoria, cuando en realidad en Mendoza hay profesionales formados en ese país en la gestión hídrica y los planes ejecutados ya se conocen. El viaje será liderado por Wado de Pedro, el ministro del que depende el futuro de Portezuelo y los recursos. Aunque es un kirchnerista duro, también es quien más diálogo ha tenido con Suarez.