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El juego para 2023 que ya todos están jugando en Mendoza

Esta semana desembarca Javier Milei, quien todavía no se consolida en la provincia como el emergente de la política. La preocupación por el camino de ruptura de Cambia Mendoza que marca la candidatura de De Marchi. El PJ, detrás de una figura nueva que le permita un papel digno el año que viene.

Todos hacen y dicen como si no hubieran empezado a jugar el juego. Pero está más que claro, cuando falta mucho todavía para el arranque de la campaña, que la carrera electoral ya comenzó para muchos dirigentes. Y esto, al ritmo desembocado de la tragedia de la inflación, por solo mencionar uno de los problemas sin solución que hoy existen, que está al tope de la preocupación de la gente.

Esta semana desembarcará en Mendoza Javier Milei. Es, sin dudas, el nuevo fenómeno emergente de la política argentina y su verdadera proyección todavía es una incógnita, más allá de que ya aparece pisando fuerte en las encuestas de Capital Federal y de la provincia de Buenos Aires a la hora de medir a los presidenciables de cara a 2023. El excéntrico economista está tratando de construir hacia el interior del país una candidatura que, por ahora, está en ciernes. En la previa su vínculo con la provincia lo hicieron algunos referentes del Frente Renovador local, aunque en los hechos su figura seguramente terminará acaparada por ese grupo de dirigentes del Partido Demócrata que rompió el año pasado su alianza con Alfredo Cornejo dentro de Cambia Mendoza. Ese sector del PD está ávido de encontrar una figura que los devuelva a glorias pasadas y lleve hacia arriba, luego de lo que significó el fracaso electoral (uno más) en las legislativas del año pasado.

Pero el trabajo, tanto para Millei, como para los que se terminen pegando a él a futuro, será arduo por estas tierras. El líder de los libertarios y según una última medición de Martha Reale su nivel de credibilidad es muy bajo (más del 73%), pegadito al que castiga a Alberto Fernández que está en la línea del 74%. Pero existe acá por el momento otro problema de fondo para Milei. Los “desencantados” de la política no lo tienen todavía en el radar y su discurso de que hay que ponerle fin a la “casta de la política” no termina de prender con la misma potencia que en el AMBA. ¿Por qué? Volviendo a Reale. La consultora entiende que, más allá de la falta de respuesta en muchos temas, la buena imagen de dirigentes como Rodolfo Suárez o la del propio Cornejo sirven en cierta medida como contención para esos sectores de la sociedad que están a nada del hartazgo con su dirigencia.



El año que viene puede ser el punto final para la coalición que gobierna la provincia desde 2015. Esa alianza electoral heterogénea de partidos aglutinados por Cornejo en 2015 que nunca cuajó en la gestión, ya se resquebrajó en la elección pasada y ahora solo resta esperar para saber si el PRO seguirá los mismos pasos que ya siguieron los demócratas primero. La alarma para Suarez y para Cornejo ya se encendió. Omar De Marchi está lanzado para la gobernación y la duda es si competirá por adentro o por fuera de Cambia Mendoza. Por eso el exgobernador y compañía ya comenzaron a fustigarlo públicamente: entienden que De Marchi tiene que competir en una PASO para dirimir su candidatura porque están seguros de que en ese ring le ganan. Pero el lujanino advierte que podría terminar compitiendo por afuera.

¿De qué dependerá la decisión? De muchos elementos que tienen que ver también con la carrera dentro de Juntos por el Cambio a nivel nacional. Pero además la definición está atada al factor tiempo. De Marchi está detrás de la construcción de su candidatura con el apoyo político y financiero de Horacio Rodríguez Larreta y con el firme objetivo de llegar a constituir un escenario en Mendoza en donde vuelvan a existir tres fuerzas políticas en disputa. Al frente de ese trabajo está Alejandro Cazabán, el exministro de Celso Jaque, quien se subió al barco hace un par de meses y es el encargado de comenzar a tejer respaldos que está tratando de que lleguen hasta sectores del peronismo. El gobierno lo minimiza todo esto y le atribuyen hoy una intención de voto al dirigente del PRO que apenas llega a los 12 o 13 puntos. Pero temen que De Marchi avance y que una postulación por fuera de la coalición termine por hacerles mucho daño el año próximo.



Una en contra y otra a favor para el apoyado por Larreta en esta competencia ya lanzada. Si arranca con menos de quince puntos necesitaría por lo menos tres veces más para llegar a la gobernación, votos que sí o sí tendrán que salir de las alianzas que se tejan a futuro. Pero esa hipotética cifra a alcanzar se daría en el caso de que las chances estuvieran repartidas entre dos: Cambia Mendoza y el peronismo. Pero si, como apuesta el PRO, el juego podría terminar entre tres, la suma a conseguir para tener expectativas se reduciría notablemente.

Una gran duda queda flotando en el aire. De Marchi está convencido de que algún día llegará a la gobernación más allá de que no es la primera vez que compite y sin éxito. Sin embargo: ¿Seguirá hasta al final si Cornejo decide volver a presentarse? Nadie dentro del ostentoso búnker que armó el PRO hace poco en calle España puede responder esto por el momento.

El peronismo también se está alistando. Golpeado, claro está, por la crisis política interna del Frente de Todos que tira en imagen para abajo a sus principales dirigentes cada día que pasa.  Nadie puede sorprenderse de esto. Hace años que el PJ mendocino perdió personalidad y ató su suerte a lo que sucede en Buenos Aires. Pero un plan ya está en marcha. Por un lado buscarán que Anabel Fernández Sagasti tome aire en 2023, para evitarle un nuevo desgaste en las urnas y para que espere por mejores condiciones para volver a presentarse quizás en 2027. Anabel sabe esto. Es consciente de que tanto la imagen del gobierno de Alberto, como la de Cristina Kirchner están por el piso en la provincia y además, lo que afecta también, es que el año próximo se votará con boleta única. Es decir, ella será totalmente identificable para gente que no quiere saber nada con el kirchnerismo.

Ya hay varios anotados en la lista. Roberto Righi, Martín Aveiro por mencionar los más importantes. Pero da la impresión que la postulación de estos dos intendentes por ahora tiene solo un perfil de acomodamiento en la interna y que lo único que hará es amontonar candidatos para integrar las listas a diputados nacionales. Entonces el PJ mendocino no sale, en la actualidad, de un esquema. Está buscando estructurar una propuesta que les permita hacer un papel digno en las elecciones para gobernador y en la medida que puedan (y que Alberto y Cristina no los terminen arrastrando más) presentarse como una alternativa competitiva.



En este sentido están detrás de la idea de presentar una oferta novedosa. ¿Cómo sería? Encolumnarse detrás de un candidato con otro perfil al que han presentado hasta ahora que podría ser, incluso, un perfecto desconocido para el grueso de la ciudadanía. No está del todo claro quién podría encarnar esa figura, pero habrá que seguir muy atentamente los pasos de Martín Hinojosa, el actual titular del INV, quien para muchos podría ser quien redondee ese manotazo del peronismo. Puede sonar raro y hasta un tanto desacomodado a los tiempos que corren, pero el PJ está intentando proyectar una figura que sea lo más parecida a Suarez. O como la definió uno de los dirigentes que está detrás de este armado: “Nuestro candidato, tiene que ser fiel exponente del peronismo blanco”.