En Semana Santa, los obispos salen con los botines de punta contra la clase política
La semana pasada anticipamos en MDZ que el Papa Francisco viene trasmitiendo a sus interlocutores más cercanos su creciente decepción con la clase política por “su falta de empatía frente a una sociedad que está sufriendo una grave crisis social”. Si bien su mayor malestar apunta con el oficialismo y su mala gestión gubernamental, tampoco se muestra conforme con los principales referentes de Juntos por el Cambio. Precisamente esta línea argumental ha comenzado a ser difundido por varios obispos en el inicio de la Semana Santa.
-
Te puede interesar
Revelaron las últimas palabras del papa Francisco antes de su muerte
La primera movida estuvo a cargo del presidente de la Comisión de Pastoral Social, Jorge Lugones, quien advirtió que “en la situación económica actual, los argentinos no pueden ser objeto de políticas de ajuste”, en una crítica contra las consecuencias del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. De origen jesuita igual que Jorge Bergoglio, el obispo de Lomas de Zamora consideró “imprescindible que la dirigencia política en su conjunto asuma las responsabilidades institucionales que merece semejante condicionamiento”.
“Ningún acuerdo con el Fondo Monetario Internacional puede ser bueno en tanto condicione la actividad económica interna y las regulaciones de protección social, en especial con los altos índices de pobreza y marginalidad que tiene nuestro país”, señaló Lugones en forma categórica en declaraciones a la agencia de información SIR (el Servicio de Información Religiosa de la Conferencia Episcopal Italiana).
También apareció en escena un obispo que viene de un sector combativo como el titular de la diócesis de Avellaneda-Lanús, Maximiliano Margni, “La dirigencia y los que tenemos responsabilidades sufrimos muchas cosas en torno a presiones, necesidades de resolver, de gobernar. Hay que ir en la búsqueda de un liderazgo transparente y genuino”, indicó.
El padre Margini, como aún le siguen diciendo los vecinos de los barrios más humildes de Quilmes, hizo un reclamo a la política en relación a no dejarse llevar por cuestiones que excedan al bienestar de la sociedad. “Respondan a la vocación más profunda que sintieron alguna vez para servir al pueblo y no a la mezquindad de los intereses propios o ajenos”, determinó.
También se sumó a esta ofensiva contra los políticos el obispo de Rosario, Eduardo Eliseo Martín, quien pidió a la dirigencia política “más humildad” para elaborar “políticas de Estado” que puedan extenderse a largo plazo. “Se necesita una dirigencia con más humildad, que mire con espíritu más sereno posible que los grandes problemas que viene arrastrando nuestra sociedad no están resueltos”, indicó Martín, teólogo y oriundo de Venado Tuerto.
Además, reclamó que los distintos sectores políticos puedan lograr “un consenso mínimo para trabajar por el bien común y no pensar solamente en las próximas elecciones”. “En los distintos grupos políticos uno ve que no se entienden y nunca se sientan a una mesa para elaborar un plan”, lamentó el arzobispo de Rosario y añadió que “para salir adelante tenemos que tener un mínimo entendimiento, no podemos salir adelante sin un acuerdo social y político de base”.
“Tenemos que tener una serie de políticas de Estado que se lleven adelante más allá del gobierno de turno”, expresó monseñor Martín en declaraciones a la Radio 2 de Rosario. Evidentemente, varios obispos se alinearon con la línea que bajó el Papa y a su vez reciben diariamente la información de los sacerdotes párrocos en contacto permanente con sus laicos. “La gente está muy enojada y esto se está poniendo feo”, comentó a MDZ una fuente eclesiástica con mucha preocupación.